NÓMADAS - REVISTA CRÍTICA DE CIENCIAS SOCIALES Y JURÍDICAS
11-2005/1 | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730
Estrategias adaptativas de los trabajadores extranjeros: el caso de los inmigrantes polacos
Maria Arnal Sarasa
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RESUMEN.- No todos los inmigrantes se emplean en las mismas ocupaciones o ramas de actividad; parece existir, por el contrario, cierta especialización funcional entre los colectivos inmigrantes que debería ser explicada para entender la incorporación de los inmigrantes en el mercado laboral, en particular, y en la sociedad, en general. Aún asumiendo que tal especialización la podemos atribuir, en principio, al funcionamiento de las redes sociales, permanece sin explicar por qué precisamente en esas actividades. No parece probable que pueda deberse en su totalidad a los contextos de recepción ni a sus características personales, ni a ambas conjuntamente. Recurrimos para explicarlo al concepto de estrategia adaptativa, concepto que nos permite pensar en la capacidad de los inmigrantes para captar las valoraciones que circulan en la opinión pública sobre ellos y que traducen en aptitudes y cualificación para acceder a dichos puestos.

PALABRAS CLAVE: trabajadores extranjeros, estrategias, adaptación, colectivo polaco, servicio doméstico, construcción.

I.- Precisiones teóricas | II.- El empleo doméstico y el sector de las reformas | III- Conclusiones | IV.- Bibliografía | Notas


Por su condición de extranjeros, los inmigrantes se sitúan en el mercado secundario de trabajo caracterizado mayores cotas de informalidad e inestabilidad. Pero ¿por qué existe un reparto de actividades entre colectivos de inmigrantes?. Mientras los polacos se dedican a actividades relacionadas con los servicios y la construcción, principalmente en el área de las reformas, otros colectivos se ubican más en la agricultura, minería, construcción de edificios, venta ambulante, etc. Aún entre las mujeres inmigrantes que comparten actividades más comunes, como el servicio doméstico, se aprecian diferencias entre colectivos.

Para avanzar en la posible explicación a este interrogante tratamos de recoger una interpretación alternativa a las propuestas tradicionales. En primer lugar, presentamos brevemente las principales líneas de nuestro marco interpretativo, y después una posible aplicación de éste al hilo del colectivo polaco y su presencia mayoritaria en la construcción y el empleo doméstico.

I.- Precisiones teóricas

Las explicaciones tradicionales serían variantes de dos principales. Los enfoques culturales y estructurales. Las costumbres y tradiciones que traen de su país de origen los orientan preferentemente hacia un tipo de actividad, éstas además coinciden con los lugares reservados por las sociedades receptoras, caracterizados por la subordinación y explotación no exentos de tintes racistas y xenófobos. Estas hipótesis aunque resultan plausibles oscurecen los procesos más profundos de inserción laboral y sobretodo, subestiman la capacidad y voluntad de los inmigrantes.

Si nos centramos en los aspectos culturales, no se produce una transposición sin más, los inmigrantes no se dedican a las mismas tareas, ni siquiera afines a las de la sociedad de origen. El mismo colectivo se dedica a distintas actividades en los diferentes países en los que emigra (1). Resultan habituales las referencias de los entrevistados (2) a la venta ambulante y recogida de fruta en otros países de emigración polaca. En nuestro país, la mayoría de los polacos desarrollan sus actividades en las reformas de viviendas, el servicio doméstico y la hostelería —y en su momento también en el reparto de butano a domicilio—, que no tiene nada que ver con sus profesiones en Polonia, y en el caso del servicio doméstico (mujeres y matrimonios) ni siquiera existía como tal en su país. Los casos de entrevistados que se dediquen a las mismas actividades son excepcionales:

- "Yo trabajo en un bar en la cocina, pero debería trabajar de electricista" (E15, p.8; H, 24m, P) (3)

- "Un amigo mío por ejemplo, él en Polonia fue el técnico-dentista, vino aquí y trabaja con los mármoles" (E5, p. 19; H, 18m, FPII)

- "Para mí no ha sido un cambio muy grave porque yo en Polonia he trabajado en construcciones y aquí también trabajo así, no como otros que en Polonia estaban en una oficina y aquí como albañiles" (E2, p 14; H, 4m, FPII)

Por otro lado, entre las tareas ubicadas en el mismo segmento de precariedad e irregularidad, tareas propias de inmigrantes, existen diferencias de ocupación radicales, nichos de empleo peculiares de cada colectivo. Estas peculiaridades pueden explicarse a partir de la teoría de redes, por el papel destacado que las relaciones personales y grupales tienen en la consecución de empleo, sin embargo, a menos que le demos cabida a la improvisación, por tanto a la estrategia, volveríamos al argumento inicial. Al determinismo de los factores culturales e histórico-económicos para explicar por qué comienzan a generarse redes entorno a un sector de actividad. Por el contrario, a partir de las entrevistas, se demuestra que es en la capacidad para resignificar y dotar de utilidad a cualquiera de los recursos de su propia cultura o de la sociedad en la que se encuentra donde cobra sentido real hablar de estrategia.

Muy brevemente, las principales líneas de nuestra argumentación teórica tratarían de explicar las relaciones entre los inmigrantes y la sociedad receptora desde una óptica alejada de la interpretación que podríamos denominar tradicional y que asume:

1)- Todo el poder en la relación lo posee la sociedad de acogida, no existiendo realmente una significativa capacidad de maniobra por parte del inmigrante fuera del marco institucional impuesto.

2)- El inmigrante se traslada con su cultura al país de destino, por lo que su comportamiento y formas adaptativas están en gran medida determinadas por la cultura y las estructuras organizativas del país de origen.

3)- Como consecuencia de lo anterior es posible prever cuáles van a ser las formas relacionales que van a dominar en cada colectivo, incluso concebirlas con cierta obligatoriedad.

4)- Por último, existe además un modelo relacional dictado por la sociedad de acogida en el que los inmigrantes tienen que tratar de encajar. De tal manera que las opciones para el inmigrante son integrarse en la sociedad perdiendo su cultura o por el contrario, resistirse y mantener sus rasgos originarios por encima de todo. En definitiva, polarización de los casos en integración o exclusión.

Sin embargo desde nuestro enfoque y concepción del fenómeno migratorio, lo anterior quedaría en gran parte reformulado. Hay dinámicas estructurales que justifican la emigración como respuesta (la llamada globalización económica y cultural se combina con una creciente polarización y marginalidad también mundial), y no es menos cierto que esta mano de obra es necesitada para cubrir empleos precarios en tareas difícilmente exportables a los lugares de origen de esa mano de obra. Existen por tanto dinámicas estructurales detrás de los desplazamientos, en la que el inmigrante constituye la parte más débil. Quedan a merced de los Estados que intentan controlar la cantidad y composición de los flujos mediante legislaciones. Sin embargo dicho control de escurridizos fluidos resiste una y otra vez las rigideces estructurales de los distintos países y políticas migratorias. Los excluidos en la globalización encuentran formas de entrar, de manifestar su presencia. En este sentido las migraciones constituyen una forma de "conexión perversa" Castells, M. (1994:41). O lo que es lo mismo, existen rasgos estructurales de dominación pero también los inmigrantes aprovechan el poder de las relaciones que mantienen como dominados para zafarse del control que se ejerce sobre ellos.

Es sobre este margen de maniobra que posee el inmigrante en el que se inserta la noción de estrategia. Aplicando términos foucoltianos hablaríamos de relaciones centrales de dominación -estructurales- frente a relaciones acentradas de poder -estratégicas-. Es decir, una reconsideración teórica y experiencial de los rasgos estructurales -políticos, económicos y culturales- que interactuan en la migración. Confiamos en que este planteamiento nos permita entender situaciones de la realidad social que escapan a la explicación tradicional.

En definitiva, está implícita una forma distinta de entender la adaptación del inmigrante a la nueva realidad a la que habrá de enfrentarse. El inmigrante no aspira a la integración ni tampoco a su desintegración o exclusión de la sociedad receptora. La integración sólo es una parte del proceso adaptativo que la persona inmigrante pone en práctica a partir de los condicionamientos asociados a unas condiciones de existencia que no fueron las originarias, pero que no por ello deja de reconocer como inciertas, ajenas o confusas. Esta inseguridad o falta de definición, por la profundidad que supone al extrapolarse a todos y cada uno de los ámbitos de la vida diaria en la sociedad receptora, se traduce en principios generadores de comportamientos que el inmigrante articula en torno a un dominio del eclecticismo y practicidad frente a los encuentros que supone toda nueva interacción social.

En este proceso todo es reinterpretado y puesto a disposición de los objetivos que persigue el inmigrante. La cultura, los valores de su país de origen son reformulados selectivamente (4), y las circunstancias económicas, legislaciones, y demás disposiciones que puedan darse en la nueva sociedad serán sometidos pragmáticamente en función de los acontecimientos vividos.

II.- Empleo doméstico y el sector de las reformas

En el caso de las mujeres, la mayoría de ellas han encontrado empleo en el servicio doméstico como internas o como externas. Este tipo de ocupación no es común en los países socialistas donde no se dan desigualdades económicas tan importantes, sólo en pocas familias de posición socioeconómica elevada existe tal ocupación. La mujer, incorporada generalmente al mercado laboral realiza además las tareas de reproducción social de la fuerza de trabajo, tareas que sin embargo se comparten con el resto de la familia. Por eso su nuevo status como sirvienta en España resulta extraño:

- "Pero esto es con tiempo, aprendido con tiempo, porque en primeros momentos yo sentía, me sentía muy mal porque, sabes, si tú trabajas, tú trabajas, estás viviendo en una casa en tu país, que en Polonia no había tan en general tener mozas o mozos o las señoras que trabajan en casa, que todas las mujeres trabajaban, mi madre trabajaba y trabajaba en casa, lo que no podía hacer ella lo hacía mi padre o hacíamos también niños y todo en común y por ejemplo en general, en general en Polonia, por ejemplo, no hay que vienen las personas y trabajan en tu casa, entonces me sentía un poco, un poco raro, no puedo decir cómo pero un poco raro, que digo que, cómo se puede así, que estas en una casa y aguantar una, una persona que limpia tu casa y que es totalmente, no es de tu familia, ¿entiendes?... de fuera y eso, y me sentía un poco raro, pero luego resulta que en España, esto es algo normal, que de un pueblo venga una chica a una ciudad, empieza trabajar en una familia y está trabajando en esta familia años, no meses, ¿entiendes?, por ejemplo, yo... una vez estaba hablando con una chica española y ella dice: qué tal el trabajo y digo: ¡ah! bueno, vale, pero ya estoy cansada, me estaba quejando, aunque no puedo quejarme que me tratan mal, que me... estas cosas, ¿entiendes?, pero, de todos modos, dentro, dentro no estás de acuerdo del todo y te sientes mal y estaba, y ella dice: ¡ah! sabes, cuánto tiempo trabajas... un año me parece... y me dice: ¡ah!, sabes cuanto tiempo he trabajado yo como interna... ¿tú trabajas también como interna? y me dice sí, doce años, me callé y desde este momento me puse a pensar un poco, porque tú  hablas con la gente sin pensar y luego estaba entendiendo que para estas personas esto no es problema, para mi, por ejemplo me sentía rara o un poco vergonzosa, porque digo, tantos años estudiando, teniendo un trabajo... vengo y estoy limpiando casas y tiendas, y resulta que aquí es algo normal, que no es ninguna vergüenza". (E10, p.20; M, 48 m, U)

Las circunstancias hacen de las tareas domésticas en Polonia un empleo en España (“en Polonia a parte de que trabajo mucho profesionalmente, hago lo mismo que aquí en España” (E11, p. 5; M, 2 m, FPII). La mayor concentración de polacas está en urbes como Madrid, donde la demanda de trabajadoras en el empleo doméstico es mayor. En ciudades como Segovia la principal demanda se concentra en el sector de la restauración. Los participantes en el grupo de discusión referían la mayor facilidad de las mujeres para encontrar trabajo que los hombres, precisamente en el empleo doméstico. La modernización de la sociedad española explica esta demanda, resultaba difícil encontrar sirvientas españolas por lo que las extranjeras vienen a llenar ese hueco por un salario menor.

Sin embargo, dada la afluencia de mujeres de otros colectivos que también se ocupan en este sector, ¿cuáles son las razones para contratar a una polaca?. Una entrevistada realizó una interesante argumentación. Al igual que otras inmigrantes se les contrata para realizar "el trabajo duro" la limpieza de la casa, del jardín, planchar, el cuidado y alimentación de los niños, etc. Pero existen otros dos motivos: por el prestigio y para hacer compañía, como ellas dicen, de "psicoanalista". Si sólo se contratan para realizar las tareas de la casa no existen ventajas en contratar a una polaca, máxime cuando éstas parecen ser —según los ejemplos mencionados y otras investigaciones (5)— más respondonas que otras. Sin embargo, cuando se busca el prestigio, tener una asistenta de cierta cualificación supone un plus que las polacas pueden aportar, aquella forma de consumo vicario de la que ya hablaba Veblen (1995), y que otras inmigrantes, dados los estereotipos y estigmas que circulan entre los españoles, no pueden ofrecer. Este papel que la entrevistada denomina "para vanagloriarse" lo justifica por el cambio de actitud que ella y otras entrevistadas observan en sus señoras cuando reciben visitas. Unas veces se consigue mediante la demostración de la formación que poseen sus asistentas, permitiéndoles participar en las discusiones y dándoles un trato afable. Otras por todo lo contrario, dejando claro ante las visitas quien es la dueña de la casa y quien la asistenta.

- "Un señor de 60 años o algo así, y su hijo es abogado de mi edad, de treinta y pico años, y bueno, me trataron bastante bien, tenía que hacer todo, planchar, cocinar, limpiar, y me trataron bastante bien en ese sentido de que tenía que trabajar y hacer todo, pero por ejemplo cuando llegaba la gente, los invitados, siempre me invitaban a la mesa y querían que yo tome parte en las discusiones y todo eso, entonces había una relación un poco rara, porque yo con todo respeto a ellos como jefes, pero por otra parte me sentía bastante bien porque no me sentía aplastada, en Polonia por ejemplo hasta ese momento no existen tantas diferencias sociales, como sabes, tantos años de socialismo, pues tenemos un poco otra mentalidad, (E13, p.4; M, 21 m, U)

- "Otra cosa importante es eso, que si están solas nos tratan normalmente, pero si tienen algunos amigos o algo, pues somos... no sé como decirlo, que con nosotras puedes hacer lo que te de la gana, estamos humilladas delante de las amigas, cuando ella está sola no. Una vez me ocurrió que me fui a un chalet y la española me empezó a preguntar por todo, no le gustaba mi pelo, mi estilo de vestir, enseguida cuando vine había esas preguntas" (E14, p.12; M, 12 m, FPI)

Cuando lo que se busca es compañía, tener algún conocimiento del idioma, aunque no siempre es imprescindible, supone una gran ventaja. En este sentido las españolas lo tendrían mejor, pero por su escasez y mayor salario no siempre resultan aceptadas. Además a una extranjera se le supone más inocente, más dócil y reservada que a una del país. Las polacas serán valoradas por su capacidad de escuchar e incluso aconsejar. Se concederá crédito a sus opiniones en la medida en que son educadas y poseen algunos estudios. Una entrevistada nos resume con claridad las diferentes razones de contratar a una polaca:

- "Porque algunas señoras contratan a las polacas solo para vanagloriarse que tienen una asistenta pues la contratan para dos horas y en un círculo amistoso, por ejemplo, somos tres amigas, nos conocemos muy bien, quedamos una o dos veces a la semana para tomar café o jugar a las cartas y contarnos una a otra sobre la criada que tenemos en común, que trabaja en su casa dos horas, en la mía dos (risa) pues a veces, es esa la verdad. A veces contratan a una criada para que tengan más prestigio. El que tiene criada pues se sabe que tiene una posición mejor, no tiene que hacer todo el solo.

- PERO DECIAS QUE LAS ESPAÑOLAS CONOCEN EL IDIOMA.

- ¡Uy!, me parece, las criadas españolas.., me parece que si yo soy polaca me es más difícil porque estas señoras, a veces esta polaca hace falta para ... como un psicoanalista. La señora necesita hablar con alguien porque está en casa, no trabaja, pues si no trabaja podría limpiar durante ese tiempo, limpiar el polvo o hacer cualquier cosa, pero a ella le hace falta alguien con quien podría hablar, a quien le podría contar sus penas, porque sus hijos ya son mayores y no tienen tiempo para escuchar a una mujer mayor porque es aburrida, pues esta la polaca que sabe el idioma y .., tanto mejor porque es psicoanalista, que escucha, que hablará aconsejará bien, por regla las polacas no son malas y esto es bueno .., mucha suerte para una española así. Hablo con el ejemplo de mi hermana que tiene a una abuelita, entre paréntesis es una mujer con clase, de verdad, pero porque está sola en casa, su hija es ya mayor, su hija también, tienen sus problemas, pues mi hermana va y prácticamente no trabaja mucho allí, no tiene mucho trabajo pero esta mujer la quiere mucho, la verdad es que las dos se llevan muy bien. A veces dice que ya supera sus fuerzas escuchar lo que dice esta pobre abuelita, pero dice que no trabaja allí como asistenta, sino como el psicoanalista. El idioma tiene mayores posibilidades porque, porque no siempre eso es un trabajo muy duro, sino para varios objetivos.., están contratados los polacos. Esa es mi opinión, no sé, a lo mejor no es así. Así que resumiendo, o están aquí para un trabajo duro o como psicoanalistas (risa) o para que las señoras tengan mayor prestigio entre las amigas. No sé, a lo mejor estoy equivocada pero, pero de mis observaciones concluyo eso. (E11, pp.9-10; M, 2 m, FPII).

Trataremos ahora de ejemplificar el papel activo de estos inmigrantes en el acceso al empleo en el sector de las reformas. Para los polacos resultaba habitual la reparación de los desperfectos y remodelaciones en sus propias viviendas, como también lo era entre las familias españolas antes de que mejorase el nivel de vida. Ahora estos servicios se dejan en manos de profesionales, por lo que la demanda de estos especialistas de la albañilería y remodelación en general ha aumentado. Los polacos han sabido aprovechar lo que en su país era una costumbre (cultura) para dotarlo de profesionalidad y hacer de las reparaciones el medio de conseguir ingresos en España (economía). Las reparaciones se convierten en estrategia para conseguir trabajo. Para ello, han sabido aprovechar las valoraciones y opiniones que la sociedad española tiene de los inmigrantes, la buena fama de los polacos en comparación a otros colectivos, para revestir de cualificación profesional lo que sólo eran valoraciones ideológicas.

- "Porque un polaco, si alguna cosa en casa necesita arreglo sabe hacerlo, pero un español para las mismas cosas necesita a otra gente que se lo hagan." (E1, p23; H, 12 m, FPI)

El sector de las reformas pertenece en buena medida a la economía sumergida, es un sector que permite la informalidad. Uno de los principales alicientes es el ahorro que supone para clientes y empresarios la inexistencia de facturas o la contratación fraudulenta. Además, resulta fácil comprobar que este trabajo implica cierta proximidad a las familias, tanto si se trata de la reforma de espacios de la comunidad de vecinos (portales escaleras, patios, trasteros) como de los propios hogares (tanto en pisos como en chalets reforman o construyen cocinas, cuartos de baño, piscinas, garajes, etc.). Entrar en las esferas de privacidad requiere mayor confianza y amabilidad en el trato, asociada a la buena presencia, educación y docilidad (por ser y sentirse "extranjeros"), que el trabajo en las obras de construcción de edificios (donde la presencia de marroquíes es mayoritaria). Según las encuestas de opinión los polacos ofrecen mayores garantías para los españoles en este sentido, existe menor desconfianza hacia ellos. Circunstancia, que como hemos visto, ellos también aprovechan repitiendo los estereotipos que circulan respecto a otros colectivos. Por otro lado, por tratarse de reformas en el hogar, la paciencia con los inquilinos, pulcritud, estilo, buen gusto, preocupación por el buen acabado de las tareas y rapidez son exigencias muy valoradas y de las que los polacos han sabido hacerse acreedores.

- "Incluso el polaco que, por ejemplo yo nunca trabajé en la construcción, yo vine aquí y dije: eso hay que hacerlo, yo estuve una semana casi como ayudante y la semana siguiente ya estuve trabajando como los demás. Escayola por ejemplo, en Polonia, eso no se hace, no hay esas cosas y aquí estuve haciendo escayola, yo creo que el polaco quiere, mira y ya sabe hacerlo y un español no quiere y no sabe. Como aquí tenían que conectar las líneas de teléfono, trasladar 2 hacer una y yo hice aquí una, son unos 4 cables, y lo hice como yo pensaba y le gustó, el trabajo limpio y estético, y..., y un día él se iba y dice: a lo mejor vienen hoy de telefónica y dices que tienen que hacer esto y sino que se vayan porque ellos cuando vengan lo hacen a su manera, no cuidan la estética, no van a intentar esconder los cables para que no se vea sino lo dejan todo fuera, y me dijo Javier, que lo hagan como tú y sino que se larguen, eso es así. "(E5, p13; M, 21 m, U)

- "El edificio donde trabajamos, había 40 pisos y de la gente que vivía ahí, o sea, con los dedos de la mano puedo contar a la gente que nos tenía más o menos respeto (...). Nosotros estábamos cambiando las placas en el suelo, viene un abuelo, yo le pido que pase por otro lado y él con pretensiones, todavía no lo habéis hecho, ya debería estar hecho hace mucho tiempo (...) Encima todos diciendo que por qué no lo habíamos terminado todavía, entonces yo les expliqué que es por culpa de la gente que la pisa y me dice, nada, vosotros deberías hacerlo por la noche. Así que, ves, si lo hiciera un español le diría al abuelo que se fuera por otro lado, que no pise las placas, pero como somos extranjeros pues... (...) El jefe estaba descontento, preguntando por qué gastamos tanto material. Yo le explicaba que problema teníamos, que es la gente, la gente que no te deja trabajar bien. Era difícil explicárselo a ellos que la culpa es suya porque estropean nuestro trabajo. Y encima te viene un español con otro y dicen, vosotros ganáis bien, deberías hacerlo con más rapidez". (E1, p.25-26; H, 12 m FPI).

III.- ConclusioNes

En la medida que los empleadores buscan mano de obra dócil, que permita una gran libertad de contratación y con la máxima posibilidad de conseguir trabajo a bajo coste, los inmigrantes en general, y los polacos en particular, ofrecen las mejores credenciales para ser aceptados en éste mercado secundario.

No obstante, hemos apuntado la ocupación de los trabajadores polacos en actividades concretas, principalmente en el sector de la construcción, pero a diferencia de otros colectivos parecen haberse especializado en las reformas. En el caso de las trabajadoras polacas, comparten el mismo nicho de empleo que la mayoría de las mujeres inmigrantes, el empleo doméstico. Es cierto que el colectivo polaco ha accedido con buena fama a estos sectores, que poseen además el rasgo común de pertenecer al ámbito doméstico, y por tanto, presuponen una mayor cercanía y confianza para entrar en la esfera privada. La explicación de este hecho —fruto de la estrategia— no pasa como diría la teoría al uso, por la simple aceptación social, esto supone valorar positivamente la mayor proximidad cultural para el ajustamiento, y segundo, ignorar toda responsabilidad y deseo del inmigrante como sujeto. Por el contrario, creemos que el inmigrante capta las valoraciones que circulan en la opinión pública y las traduce en aptitudes y cualificación para acceder a dichos empleos.

IV.- Bibliografía

- Castells, M. (1994):”Flujos, redes e identidades: una teoría crítica de la sociedad informacional” en Nuevas perspectivas críticas de educación, Paidós, Barcelona, pp. 15-53.

- Colectivo Ioé (1991): Trabajadoras extranjeras de servicio doméstico en Madrid, España, OIT.

- García, J.L. (1997): "Razones y sin razones de los planteamientos multiculturalistas", Simposium Las ciencias Sociales en la Postmodernidad, U.C.M.

- Morokvasic, M. (1992): “Une migration pendulare : les polonais en Allemagne” en Hommes et Migrations, Nº 1155, págs. 31-37.

- Okólski, M. (1991): "Mouvements migratories en provenance des pays d'Europe centrale et orientale", Conference of Ministers on the Movement of People from Central and Eastern Europe, organizado por el Consejo de Europa en Viena, 24-25 Enero, 1991.

- Veblen, Th. (1995): Teoría de la clase ociosa, Fondo de Cultura Económica, México. (Publicación original en 1899).


N O T A S

(1) Parte de los emigrantes polacos a los que se denominó falsos turistas, hicieron de sus viajes al extranjero una actividad económica. Vendían en el Oeste productos relativamente baratos del Este (subvencionados) y traían productos de consumo masivo, preferentemente no subvencionados en Polonia y por ello más caros. Morokvasic (1992) relata como desde 1988 a 1990 funcionó el denominado mercado polaco de Berlín, donde se vendían cigarrillos, herramientas, ropas, juguetes, alfarería, aparatos eléctricos, coches, etc. Otros extendían sus visas de tres meses para buscar empleo en los países occidentales, la gran mayoría en Alemania y en empleos del sector agrícola (Okólski, 1991). Morokvasic señala la importancia del los polacos en el sector servicios (40%), la mayoría en el servicio doméstico. A diferencia del resto de inmigrantes, sólo un 25% de los polacos trabajan en la industria, un 15% en el comercio ambulante, 10% en la construcción (Morokvasic, 1992: 33).

(2) En este trabajo se explota parte del material recopilado para la investigación presentada como tesis doctoral. En dicha investigación se realizaron dos grupos de discusión en Madrid (uno a hombres y otro a mujeres de nacionalidad polaca), teniendo en cuanta para su diseño, además del sexo, el tiempo de permanencia en España, la edad, estado civil y nivel de estudios. Igualmente se realizaron encuentros con informantes clave, que junto con los grupos de discusión, resultaron de gran utilidad para centrar y plantear de la forma más apropiada las entrevistas en profundidad. Concretamente, se realizaron 32 entrevistas, 27 en Madrid y 5 en Segovia, diseñadas a partir de variables estructurales comunes —inmigrantes polacos que llevaran al menos dos meses en España— y otras variables específicas: sexo, edad, tiempo en España, nivel de estudios, estado civil (para éstos dos últimos se buscó cierta variedad, pero sin asignación fija), dejando abierta la zona geográfica y hábitat de procedencia en Polonia.

(3) Se recoge el número de entrevista, página, sexo, tiempo de permanencia en España (meses) y nivel de estudios (U: estudios de grado medio o superior, con o sin terminar; F.P.II y FP I; S: secundarios y P: primarios). En este caso sería la Entrevista nº 15, página 8, hombre, 24 meses en España y estudios Primarios.

(4) La cultura es dinámica, no una realidad estática que predetermina conductas. Es una fuente de recursos que se actualiza según las circunstancias. En una ponencia de gran interés J.L. García señalaba en referencia al encuentro entre diferentes modelos culturales: "La situación real se entiende mejor si consideramos la competencia cultural como un conjunto de recursos de conocimiento y conducta que carecen de estructuración al margen de la acción en la que operan y que, en cualquier caso, más que preceder a la planificación de las acciones se activan como consecuencia de su realización" (J.L. García, 1997:9).

(5) Según recoge el Colectivo Ioé (1991) “una característica propia de la colonia polaca es la gran aceptación que ha tenido entre las clases altas. Estas han demandado los servicios de matrimonios polacos como trabajadores en el servicio doméstico. Esta preferencia, debida al alto nivel cultural de la colonia, parece que está disminuyendo al no mostrarse estas personas tan dóciles como se les supone” (Ibíd., p.36).

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