NÓMADAS - REVISTA CRÍTICA DE CIENCIAS SOCIALES Y JURÍDICAS
13-2006/1 | Universidad Complutense de Madrid | ISSN 1578-6730
Sociedad post-disciplinaria y constitución de una nueva subjetividad
Un análisis de los discursos de "autoayuda" y del nuevo management desde la perspectiva de Michel Foucault
Erwin Luchtenberg | Daniela Bruno
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RESUMEN.- La nueva etapa que se abre en Occidente desde la década del ’70, que según los diferentes autores lleva el nombre de capitalismo “tardío”, capitalismo “flexible”, o, en términos más generales, “posmodernidad”, supone la constitución de una nueva subjetividad. Los cambios económicos, políticos, sociales, y culturales en general, implican una transformación en las actitudes que los individuos deberán adoptar para mantenerse integrados a la sociedad “exitosamente”. En este sentido, los textos denominados de “autoayuda” y del “nuevo management” cumplen una función más que relevante. El propósito de este trabajo es dar cuenta de qué manera influyen dichos discursos en la conformación de lo que podemos llamar “subjetividad posmoderna”, utilizando, para esto, las categorías analíticas de Michel Foucault.  

 

A partir de los años ´70 asistimos a un proceso de cambio en lo que Michel Foucault denomina diagrama de poder(1). En un contexto de crisis energética, Occidente se ve obligado a buscar nuevas estrategias de producción y reproducción del sistema capitalista que tendrá consecuencias en el conjunto de la sociedad. Si bien este autor no ha llegado a desarrollar en profundidad dicho fenómeno, permitió su abordaje desde una nueva mirada que se centra en una ontología histórica del sujeto, entendida ésta como la forma en que la subjetividad se constituye históricamente a través de las distintas relaciones de poder que se ponen en juego en todos los estratos y órdenes de la sociedad.

Sin duda esta nueva etapa histórica abre muchos interrogantes que no siempre las teorías sociológicas clásicas pudieron resolver. La perspectiva abierta por Foucault y continuada por otros autores puede aportarnos muchos elementos para intentar una explicación un poco más satisfactoria.

Pero antes de abordar con detalle lo propio de este período es necesario dar cuenta de algunas características específicas del anterior, a fin de poder percibir con claridad la dimensión de los cambios producidos.

El diagrama de poder precedente es el llamado por Foucault “disciplinario”. Éste se caracterizaba por una expansión de las técnicas disciplinarias a lo largo de todo el tejido social. De esta manera se buscaba garantizar un “bienestar general” basado en la integración social y la re-adaptación de los que no lograban adecuarse a los parámetros de normalidad. La normalización de estos individuos tenía como objetivo prevenir los posibles desvíos y los desequilibrios sociales que éstos provocarían. En dicho diagrama, el poder es ejercido en forma simultánea sobre el conjunto de la población –biopolítica- y sobre cada individuo en particular: anátomo-política. A esto último se refiere Foucault cuando afirma que la disciplina es una anatomía política del detalle(2), es decir, que basa su ejercicio en el gesto, la postura, las posiciones del cuerpo, etc..

El tipo de diagrama de poder disciplinario se caracteriza por una distribución del espacio y el tiempo perfectamente calculados, buscando extraer de los sujetos el mayor provecho posible. La creación de cuerpos dóciles constituye la condición necesaria para lograr este objetivo. De esta manera, el tiempo es mensurable, ordenable y evolutivo: se divide en segmentos definidos, distribuidos analíticamente, que se suceden unos a otros. Se trata del tiempo concebido como lineal. Dicha concepción permite a su vez tener previsibilidad sobre el futuro, se puede proyectar a mediano y largo plazo. Es posible planificar…

Con respecto al espacio, se observa una distribución meticulosa del mismo: “a cada uno su sitio”; cada obrero en su puesto en la cinta de montaje, cada alumno en su banco y cada preso en su celda…

Los fenómenos conocidos como “taylorismo” y “fordismo” son la expresión histórica de esta articulación entre tiempo y espacio en el ámbito del trabajo.

Un diagrama de poder con estas características brindaba al sujeto certeza y estabilidad a través de un marco de referencia normativo que guiaba sus acciones: se trata de un sujeto disciplinado.

La crisis energética producida por el aumento en los precios del petróleo a principios de los ’70 provocó en las sociedades más desarrolladas la necesidad de un nuevo tipo de tecnología de producción. Así surgen la electrónica y toda una serie de nuevos materiales. El desarrollo del capital financiero, propio también de esta época, tendrá su soporte en la informática abriéndose así una nueva etapa en la historia del capitalismo.

En este contexto también se ve cuestionado el papel del Estado. Es necesario economizar el ejercicio del poder por lo que el Estado ya no intervendrá en ámbitos de la vida social en los que antes tenía injerencia directa. Se produce lo que Foucault llamó un “repliegue aparente del poder”.  En palabras de Foucault:

(…) se trataría de una especie de desinversión. (…) Actualmente el Estado se halla ante una situación tal que no puede ya permitirse ni económica ni socialmente, el lujo de ejercer un poder omnipresente, puntilloso y costoso. Está obligado a economizar su propio ejercicio del poder. Y esta economización va a traducirse, justamente, en ese cambio del estilo y de la forma del orden interior” (3).

De esta forma, vemos que un nuevo diagrama de poder comienza a gestarse, que Foucault denominará “sociedades de seguridad”(4).

Dichas “sociedades de seguridad” presentan cuatro características que las diferencian de las precedentes. En primera instancia, tiene lugar el “marcaje” que consiste en la localización de un cierto número de zonas que podemos llamar “zonas vulnerables” en las que el Estado no interviene. La segunda característica se refiere a una relajación de los controles cotidianos y una especie de tolerancia que adquiere un carácter regulador. El tercer aspecto tiene que ver con un sistema de información general que, lejos de actuar sobre cada individuo en forma permanente, se hace presente allí donde se produzca algo considerado intolerable para el poder. Finalmente, la constitución de un consenso que se traduce en una cierta regulación espontánea que permitirá que el orden se autoengendre, perpetúe y autocontrole. De esta manera, el Estado delega en agentes no estatales la función de la autorregulación, tomando distancia de los conflictos sociales. Dice De Marinis al respecto que “el Estado observará todo el despliegue de fuerzas a la distancia y revelará incluso cierta miopía para algunos fenómenos que no le interesarán o se le pasarán por alto”. Según estas características podemos dar cuenta entonces de un tipo de gubernamentalidad específica conocida como neoliberalismo.

De acuerdo con Foucault, un “nuevo orden interior” tendrá lugar, sobre el cual será necesario cuestionarse acerca de las especificidades que le son propias. No queremos con esto indicar que las dispositivos disciplinarios del modelo anterior hayan desaparecido ni mucho menos, sino que éstos han dejado de tener un papel central.

La crisis energética mencionada más arriba, dio lugar a la innovación constante que obligó a la emergencia de un sistema productivo cada vez más flexible. Este “capitalismo flexible”(5) precisa, a su vez, sujetos flexibles que se adapten constantemente a los continuos cambios. Por consiguiente, tendrá lugar una concepción diferente del tiempo y del espacio. El tiempo se verá modificado tomando un carácter discontinuo. El tipo de producción de este nuevo capitalismo ya no es rígido sino que se flexibiliza adaptándose constantemente a la demanda. Ya no existe la planificación a largo plazo. La relación espacio temporal tal cual existía en el diagrama de poder anterior se desdibuja y esto impacta directamente en la subjetividad. Siguiendo a Richard Sennett en este aspecto, observamos una pérdida de lo que constituye el marco de referencia de los sujetos que estaba dado por lo que Weber llamó la “jaula de hierro”, refiriéndose a la estructura burocrática que racionalizaba el uso del tiempo y del espacio. El creciente individualismo y la pérdida de previsibilidad propias de esta época provocan en el sujeto un sentimiento de angustia e inseguridad cada vez mayores. Teniendo en cuenta la comparación realizada por De Marinis sobre ambos diagramas de poder, vemos que el binomio “disciplinamiento-inclusión” es desplazado por el trío “modulación-control-exclusión”. Este diagrama de poder obliga a los sujetos a autorregularse con el fin de no convertirse en excluidos. El ejercicio del poder no se sustenta ahora en dispositivos de poder externos, tales como la fábrica o la cárcel, sino que será el mismo individuo, en carácter de “sujeto activo”, el que se autorregulará a sí mismo.

De esta forma, y partiendo de la hipótesis que plantea Deleuze(6), no observamos ahora la existencia de un molde previo, ya prefijado, al que el sujeto debe entrar para ser integrado socialmente, como era el caso de la sociedad disciplinaria, sino que se trata de una automodulación del mismo, es decir, de una transformación hacia un tipo de sujeto no prefijado ni explícitamente determinado, pero que buscará por todos los medios no caer en la zona de exclusión.

De este nuevo diagrama de poder emergerán una serie de discursos que tienen como finalidad la adaptación del sujeto a los cambios constantes y la autorresolución de los conflictos.

Nos llama la atención que al ingresar a librerías de dimensiones tales como El Ateneo o Yenny, caracterizadas por sus elevadas ventas, nos encontramos con varios estantes de libros agrupados bajo el nombre de “Autoayuda”. Si nos acercamos a ellos y nos limitamos a observar simplemente sus títulos, veremos ejemplos tales como:   

ü        “Tu mente puede curarte”. Edaf.

ü        “La inutilidad del sufrimiento. Claves para aprender a vivir de manera positiva”. Ed. Ateneo.

ü        “Ten Coraje. Una exhortación a ser dueños de nuestro destino”. Ed. Gedisa.

ü        “Relatos para un crecimiento personal”. Ed. Desclée de Brouwer.

ü        “Somos lo mejor que tenemos. Ed. Desclée de Brouwer.

ü        “Autoliberación”. Ed. Altamira.

ü        “Qué hacer mientras espera al psiquiatra”. Ed. Sirio.

ü        “La teoría de las inteligencias liberadoras”. Ed. Gedisa

ü        “El desarrollo de la personalidad y la inteligencia emocional”. Ed. Gedisa.

ü        “Me doy permiso para...” Ed. Obelisco

ü        “Controlar el destino”. Ed. Obelisco.

ü        “Jugando con el corazón”. Edaf.

ü        “Tu poder intuitivo”. Ed. MR

ü        “La inteligencia del corazón”. Ed. Tikal.

ü        “Yo me he llevado tu queso. El manual de autoayuda para los que no quieren ayudarse”. Ed.  Vergara.

ü        “Energía personal”. Ed. Índigo.

ü        “Paz interior para gente ocupada”. Ed. Urano.

ü        “Cómo mejorar su autoestima”. Ed. Paidós.

ü        “Sentirse bien”. Ed. Paidós.

ü        “La autoestima en el trabajo”. Ed. Paidós.

ü        “Pequeño tratado de la felicidad”. Ed. de la Table Ronde

ü        “Tu mente en forma. Principios eficaces para desarrollar la conexión cuerpo-mente”. Ed. Urano.

ü        “Fuera de peligro”. Grupo ed. Norma.

ü        “El libro del bienestar. Armonía física, mental y emocional”. Ed. Jaguar.

ü        “Soy auténtica”. Ed. Amat.

ü        “Cuida de ti misma”. Ed. Urano.

ü        “Cuerpo y alma”. Ed. Atlántida.

ü        “Terapia del alma”. Agama.

ü        “Tú puedes tenerlo todo”. Ed. Pluma y Papel.

ü        “Puedo ser feliz”. Bonum.

ü        “Sí, tu puedes”. Ed. Sirio.

ü        “La sanación como camino”. Ed. Obelisco.

ü        “La fuerza del espíritu”. Sudamericana.

ü        “La nueva consciencia”. Ed. Paidós Tribo

ü        “101 habilidades emocionales para vivir y trabajar mejor”. Ed. Apóstrofe.

ü        “Las 40 reglas para reciclar tu vida”. Ed. Atlántida.

ü        “Autoestima para la mujer”. Kairós.

ü        “Cómo triunfar mediante el autocontrol”. Ed. De Vecchi.

ü        “La exploración del Yo Soy”. Ed. Humanitas.

ü        “Pequeña filosofía para tiempos variables”. Ed. de la Table Ronde.

ü        “Usted puede sanar su vida”. Ed. Urano.

ü        “Amar es liberarse del miedo”. Celestial.

ü        “Aunque tenga miedo, ¡siga adelante!” Ed. Atlántida.

ü        “Acaba con el complejo de víctima”. Edaf.

ü        “La mente plena”. Ed. Serendipidad.

ü        “Atrévete a ser libre”. Kier.

ü        “Sigue los dictados de tu corazón”. Oniro.

ü        “Fórmulas de la felicidad”. Ed. Abraxas.

ü        “Ayúdate a ti mismo”. Ed. Obelisco.

ü        “Autopsicoterapia”. Ed. Obelisco.

ü        “Poder personal a través de la conciencia”. Índigo.

ü        “Más Platón y menos Prozac”. Ed. B.

ü        “El cuidado del alma”. Urano.

ü        “Cierro los ojos y veo”. Ed. Errepar.

ü        “Adictos a la infelicidad”. Ed. Edaf.

ü        “Siempre estuvo en mí. De la autosuperación al éxtasis”. Ed. Time/Money.

 

Como los títulos nos permiten observar, todos estos libros hacen referencia a la “difícil tarea” de alcanzar la “felicidad”, “armonía”, “bienestar” o “equilibrio” del “alma”. Todos ellos dan cuenta de una formación discursiva al referirse a un objeto común que puede sintetizarse en la idea de “interioridad” del sujeto. Esta “interioridad” a la que remiten puede ser también reemplazada por los conceptos de “alma”, “espíritu”, “conciencia”, “corazón”, etc., dependiendo de la perspectiva con que sea trabajado el problema –psicológica, religiosa, literaria-. Sobre estos conceptos se desarrollará toda una serie de saberes que derivan de fundamentos teóricos con sus propias lógicas. Si además, ampliamos nuestra mirada sobre los libros de lo conocido como nuevo management y las novelas de “aprendizaje”, es porque percibimos que entre ellos existen similitudes en torno al objeto sobre el cual desarrollan sus saberes, y sobre los valores que buscan transmitir.

Al respecto, afirma Michel Foucault:

“Esta alma real e incorpórea no es en absoluto sustancia; es el elemento en el que se articulan los efectos de determinado tipo de poder y la referencia de un saber, el engranaje por el cual las relaciones de saber dan lugar a un saber posible y el saber prolonga y refuerza los efectos del poder. (…) El hombre de que se nos habla y se nos invita a liberar es ya en sí el efecto de un sometimiento mucho más profundo que el mismo. Un alma lo habita y lo conduce a la existencia, que es una pieza en el dominio que el poder ejerce sobre el cuerpo. El alma, efecto e instrumento de una anatomía política; el alma, prisión del cuerpo” (7).

 

Si bien Foucault estaba refiriéndose aquí al “alma” como al objeto hacia el cual se dirigía el saber, a través de técnicas disciplinarias, para reeducarla, encauzarla y, en última instancia, para “normalizar” al sujeto, en el modelo actual (pos-disciplinario) el concepto de “alma” sigue presente pero será el mismo sujeto quien deberá hacerse cargo de ella. De esta manera, el cuerpo no cumplirá aquí un papel central, entendido como la superficie material sobre la que se imprimen las huellas del poder, tal cual sucedía en el modelo disciplinario(8). En las “sociedades de seguridad”, el poder se ejercerá a través de otros mecanismos, quizás menos perceptibles.

Entonces nos preguntamos, ¿por qué tienen lugar estos discursos? ¿Qué relación guardan éstos con el contexto histórico en el que emergen?

Nuestro trabajo se propone, entonces, explorar este tipo de discursos para encontrar en ellos sus puntos de contacto, la lógica que subyace a los mismos y, fundamentalmente, el modo en que dichos discursos tienden a constituir un nuevo tipo de subjetividad.

El objetivo que se proponen estos discursos es responder a los interrogantes que surgen en un contexto de fragmentación de las estructuras de orden y de sentido. El surgimiento de estos enunciados da cuenta de una nueva relación entre las racionalidades políticas y las tecnologías de gobierno, es decir, de una nueva forma de gubernamentalidad.

Conforme a De Marinis, entendemos por “racionalidades políticas” a los campos discursivos de configuración cambiante, en cuyo marco se produce una conceptualización del ejercicio del poder: (…) “son mucho más que meras ideologías, más bien ellas constituyen una parte de la trama de nuestros modos de pensar, de actuar sobre otros y sobre nosotros mismos”(9).

Por “tecnologías de gobierno” nos referimos a los procedimientos prácticos por los cuales el saber se inscribe en el ejercicio práctico del poder, la autoridad y el dominio. Plantea la relación entre formas de saber y ciertas actividades prácticas y técnicas. En este punto, cabe decir, que las tecnologías de gobierno son precisamente “de gobierno” debido a que están animadas por intenciones de dirigir, moldear, modelar y modular la conducta de otros.

La relación entre ambas instancias analíticas no es de determinación de una hacia otra, sino de interdependencia.

La vinculación entre racionalidades y tecnologías habla de la relación entre saber y poder que tienen particular relevancia en la constitución del sujeto. Estos discursos, que pasaremos a explorar, no sólo brindan respuestas a las incertidumbres propias del sujeto en un contexto de constante cambio, sino que modulan una nueva subjetividad. Las afirmaciones y “recetas” que proponen dichos discursos constituyen un sujeto que deberá adaptarse a nuevas condiciones en el ejercicio del poder.     

En este sentido, cabría preguntarse: ¿qué tipo de sujeto intentan constituir estos discursos?

Consideramos entonces tres aspectos de esta nueva etapa –postdisciplinaria–, a saber: el cambio constante, la incertidumbre sobre el futuro y la responsabilidad que recae en el sujeto, es decir, su autonomía.

Sobre estos aspectos intentaremos indagar tomando como ejemplos un conjunto de libros que podemos clasificar de la siguiente manera: a) “autoayuda” (tanto los de inspiración religiosa como laica), b) del nuevo management, y c) las novelas que podemos llamar de “aprendizaje”, cuyas temáticas y argumentos giran en torno a los problemas existenciales del ser humano y sus “soluciones”. Entre los de esta última categoría, hemos seleccionado los de Paulo Coelho, por ser uno de los autores más leídos actualmente 

1er Eje: El Cambio constante: 

Teniendo en cuenta el primero de los ejes arriba mencionados -el cambio constante- podemos observar que éste es un tema recurrente en los discursos llamados del “nuevo management”. Así, el libro titulado “¿Quién se ha llevado mi queso? Cómo adaptarnos a un mundo en constante cambio”, puede ilustrar en forma precisa lo bueno y necesario del “cambio” a través de varias frases que dicho libro presenta en la forma de mandatos morales. Ellos son: 

·                     “El cambio ocurre. El queso no cesa de moverse”

·                     “Anticípate al cambio. Prepárate para cuando se mueva el queso”

·                     “Controla el cambio. Olfatea el queso con frecuencia para saber cuándo se vuelve rancio”

·                     Adáptate al cambio con rapidez. Cuanto más rápidamente te olvides del queso viejo, antes podrás disfrutar del queso nuevo”

·                     “Cambia. Muévete con el queso”

·                     “¡Disfruta del cambio! Saborea la aventura y disfruta del sabor del queso nuevo”

·                     “Prepárate para cambiar con rapidez y para disfrutarlo una y otra vez. El queso no cesa de moverse” (10)

Este libro, editado por primera vez en el año 1998 y que lleva por subtítulo “Una manera sorprendente de afrontar el cambio en el trabajo y en la vida privada”, narra la historia de dos ratones y dos pequeños hombrecitos que pierden aquello que les hacía felices, representado en la figura del queso, y deben adaptarse rápidamente para poder afrontar la nueva situación que se les presenta. El autor, Spencer Johnson, compara el comportamiento de estos personajes ponderando positivamente el pragmatismo de los ratones y considerando inútiles las pasiones y sentimientos de los liliputienses frente a la situación de cambio:

“Al igual que los ratones, Hem y Haw, los dos liliputienses también utilizaban su capacidad para pensar y aprender de experiencias del pasado. No obstante, se fiaban de su complejo cerebro para desarrollar métodos más sofisticados de encontrar el queso… A veces les salía bien, pero en otras ocasiones se dejaban dominar por sus poderosas convicciones y emociones humanas, que nublaban su forma de ver las cosas. Eso hacía que la vida en el laberinto fuese mucho más complicada y desafiante” (11).

Entendiendo al “sujeto” como el resultado final de un largo proceso de relaciones de poder que lo van constituyendo como tal, vemos de qué manera en este caso, se trata de constituir un sujeto que acepte el cambio como “natural” y “bueno”, y sea pragmático frente a las opciones que se le plantean al tomar una decisión. En otras palabras, que no intervengan en ellas sus pasiones, convicciones, ideologías…

“Hem analizó la situación y finalmente su complicado cerebro, con su enorme sistema de creencias, se afianzó en su lógica. (…) ¿Por qué me han hecho esto? (…) ¿Dónde están Fisgón y Escurridizo? ¿Crees que ellos saben algo que nosotros no sepamos?, preguntó Haw. ¿Qué demonios podrían saber ellos? -replicó Hem- No son más que simples ratones” (12).

El cambio se presenta entonces como la posibilidad de aprovechar nuevas oportunidades.

Otro de los libros que hemos explorado nos conduce hacia la misma idea pero desde el género de la “autoayuda”. Éste lleva por nombre “Tus zonas erróneas” y su primera edición data del año 1976 en la ciudad de Nueva York. En su capítulo “La trampa de ‘Siempre hay que tener un plan’” nos cuenta uno de los casos vividos por el autor como  psicólogo respecto a su paciente:

“(…) La idea del cambio le aterrorizó. ¿Podría arreglárselas en Georgia? El miedo a lo desconocido lo inmovilizó, y rechazó lo que podría haber sido una buena oportunidad de progresar haciendo un trabajo nuevo y estimulante y de vivir en un sitio nuevo, para quedarse donde estaba” (13).

En el mismo sentido, el libro se refiere a los beneficios del cambio de esta manera:

“Pero demasiada gente identifica lo desconocido con el peligro. Piensan que el propósito de la vida es ir siempre a lo seguro y saber siempre a dónde van (…) Si todavía sigues aferrado a estos incentivos de seguridad, piensa que ha llegado el momento de liberarte de ellos. Deshecha la idea de que no puedes intentar nuevas y dudosas maneras de comportarte. Puedes, si eliges, hacerlo” (14).

Veamos ahora otros ejemplos que nos brinda un libro, también considerado de “autoayuda” pero en este caso de inspiración religiosa:

·                                             “El cambio está en ti” (15)

·                                             “Debes enfrentarte a las cosas sin combatirlas, porque cuánto más las combates, más las fortaleces” (16)

·                                             “Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo” (17)

·                                             “¡No estás aquí para cambiar el mundo. Estás aquí para cambiarte!” (18)

Todos estos ejemplos dan cuenta del carácter funcional de estos discursos en el marco de capitalismo “flexible”. Como afirma Richard Sennett, esta flexibilidad ha cambiado la concepción del trabajo y con ello las palabras que usamos para hablar del mismo. Ahora el cambio es valorado de manera positiva requiriendo a los trabajadores un comportamiento ágil, que estén abiertos a la innovación constante anunciada con muy poca antelación, que asuman un riesgo tras otro, que dependan cada vez menos de los reglamentos y de los procedimientos formales.

Así vemos que el término flexibilidad es utilizado para encubrir las nuevas formas que adquiere la opresión que ejerce el capitalismo. Al hacer hincapié en el riesgo, se afirma que la flexibilidad da al sujeto más libertad para moldear su vida. Sin embargo, lejos de disminuir, y mucho menos de desaparecer, el ejercicio del poder sigue presente pero de una manera ilegible, con controles que son difíciles de comprender (19).

Finalizando el libro “Quién se ha llevado mi queso”, los personajes que escuchan el relato comparten sus experiencias referidas al cambio. Uno de los testimonios trata explícitamente del problema del trabajo:

“Porque resulta que cuando empezamos a hacer frente a los cambios, el negocio iba ya tan mal que tuvimos que despedir a parte del personal. (…) Los que tuvieron que marcharse y buscar un nuevo puesto de trabajo dijeron que les resultó duro al principio, pero que al recordar la narración que les habíamos contado les había ayudado. Una vez que dejaron atrás sus temores, lo mejor de todo fue el haberse dado cuenta de que ahí fuera había Queso nuevo, simplemente, estaba esperando a que alguien lo encontrara” (20).

Pero también, como mencionamos anteriormente, vemos que la ideas del cambio y del riesgo, como valores, permean otros campos, tales como el religioso, el emocional y el de la vida en general.  Son evidencia de esto las ideas que se presentan en las novelas del tipo “aprendizaje”. Paulo Coelho, en su libro “A orillas del río Piedra me senté y lloré”, afirma:

“Es necesario correr riesgos, decía. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado” (21).

2do. Eje: La Incertidumbre sobre el futuro:

Como afirmamos anteriormente, la incertidumbre es otro de los elementos que caracterizan a esta nueva etapa del capitalismo. La imposibilidad de planificar a largo plazo también recae fuertemente en la subjetividad, generando una sensación de inseguridad y de angustia existencial. No se trata de una inseguridad relacionada a la amenaza de un desastre histórico, sino más bien, de un sentimiento de inseguridad que penetra en todas las esferas de la vida social y en las prácticas cotidianas.

Los manuales de autoayuda y de management, así como las novelas de “aprendizaje”, también se pronuncian respecto a la incertidumbre.

El libro “Tus zonas erróneas” en su capítulo “Explorando lo desconocido”, dice:

“El aburrimiento es debilitante y malsano psicológicamente. Una vez que pierdes interés en la vida no será difícil quebrantarte. No sufrirás ese mitológico colapso nervioso si le agregas a tu vida el condimento de la incertidumbre” (22).

“Aunque Henry no es, ni mucho menos, una persona espontánea, ha logrado hacerle frente positivamente a una parte al menos de su pensamiento neurótico que fomentaba su antigua forma de existencia completamente planificada. Sigue trabajando en ese sentido, aprendiendo a gozar de la vida en vez de vivirla en forma ritualizada” (23). 

Estos dos ejemplos extraídos de un manual de autoayuda, nos permiten visualizar el carácter negativo que atribuyen a lo considerado rutinario, predecible, fruto de una planificación. Es “mejor” para este tipo de manuales “lanzarse a la aventura de lo desconocido”.

Frente a lo impredecible del futuro, la idea de seguridad adquiere otro significado. Si en la época del Estado benefactor propio de la sociedad disciplinaria, la seguridad estaba vinculada a la salud, la educación, la jubilación, etc., es decir, como un servicio provisto al individuo y que, por lo tanto, venía del exterior, ahora, en las sociedades de seguridad, ésta adquiere una forma “interior”. A la inseguridad que irrumpe al individuo, éste debe responderle con una seguridad que provenga de él mismo. Si antes se trataba de una “seguridad social”, ahora consiste en una “seguridad individual”.

El mencionado capítulo de este manual concluye de la siguiente forma:

“Todo depende de ti. Tu zona errónea de miedo a lo desconocido está esperando ser reemplazada por nuevas actividades estimulantes y llenas de interés que aportarán placer a tu vida. No tienes que saber hacia  dónde vas. Lo importante es estar en camino” (24).

Observamos con dichos ejemplos el profundo vínculo que existe entre seguridad interior y “autonomía del sujeto” (el tercero de los ejes mencionados más arriba y que desarrollaremos mejor con posterioridad). Dicha relación se ve claramente ilustrada en el trabajo de Michael Hammer, “El alma de la nueva organización”, cuando afirma de forma contundente que:

“Esto no es teoría sino la realidad. Las características de la organización del siglo XXI son la responsabilidad, la autonomía, el riesgo y la incertidumbre. Si no es un medio sereno al menos es muy humano. Adiós a las rigideces artificiales y la disciplina de la empresa convencional. Las han reemplazado la desprolijidad, los riesgos y las desilusiones propios del mundo de los seres humanos reales” (25). 

El problema de la imposibilidad de planificar también está presente en el libro “¿Quién se ha llevado mi queso?”, cuando los dos pequeños hombrecitos, Hem y Haw, se cuestionan sobre la pérdida del gran Queso:

“Despotricaban y desvariaban ante la injusticia de la situación. Haw empezó a sentirse deprimido. ¿Qué ocurriría si el Queso seguía sin estar allí a la mañana siguiente? Precisamente había hecho planes para el futuro, basándose en la presencia de ese Queso” (26). 

“A orillas del río Piedra…”, de Paulo Coelho, también nos habla del problema de la incertidumbre y la necesidad de correr riesgos cuando la mujer protagonista de la novela se reprocha a sí misma su incapacidad de innovar:

“De repente entendí aquel silencio. ¿De qué podía conversar (él) con una mujer que nunca se había aventurado por el mundo? ¿Qué interés podía tener estar al lado de alguien que temía lo desconocido, que prefería un empleo seguro y un matrimonio convencional? Yo - pobre de mí -  hablaba de los mismos amigos de la infancia, de los mismos recuerdos polvorientos de un pueblo insignificante. Era mi único tema” (27).

En otro momento de la historia vuelve a lo mismo cuando afirma:

“Me espera una vida sosegada, con hijos y nietos, con un presupuesto equilibrado y vacaciones anuales. No conozco los terrores de él, pero conozco los míos. No necesito miedos nuevos, basta con los que ya tengo” (28).

El acompañante de la protagonista comienza a contarle historias referidas a lo bueno y positivo del cambio, explicándole que en toda persona hay dos seres que pugnan por dominarla. Es así que se refiere al “Otro” que también habita en uno mismo y afirma:

“El Otro cree que la obligación del hombre es pasar la vida entera pensando en cómo reunir dinero para no morir de hambre al llegar a viejo. Tanto piensa, y tanto planifica, que solo descubre que está vivo cuando sus días en la tierra están a punto de terminar. Pero entonces ya es demasiado tarde. (…) Sí, cuando descubrí eso, decidí ser lo que realmente siempre deseé. El Otro se quedó allí, en mi habitación, mirándome, pero no lo dejé entrar nunca más, aunque algunas veces intentó asustarme, alertándome de los riesgos de no pensar en el futuro. Desde el momento en que expulsé al Otro de mi vida, la energía divina obró en mí sus milagros” (29).

Podemos entonces ir visualizando, antes de pasar a desarrollar el último de los ejes, cuál es el tipo de sujeto que intenta constituirse desde estos discursos. Si bien el eje de la autonomía es el que mejor puede responder a esto, ya es posible afirmar que se trata de un sujeto que debe estar acostumbrado al constante cambio, que debe considerar la adaptación y la flexibilidad como valores positivos de una sociedad que se transforma continuamente.

El ideal de sujeto planteado por todos estos discursos gira en torno a las ideas de “sujeto flexible” y “fácilmente adaptable” a los cambios, sobre la base de una ausencia de planificación a largo plazo. Ya no es la disciplina del modelo anterior, sino la “la autorregulación”. Estos conceptos podrán verse mejor explicados cuando nos refiramos a la autonomía del sujeto. 

3er. Eje: La Autonomía del sujeto:

Como mencionamos anteriormente, estamos asistiendo a una nueva etapa histórica en la que, en palabras de Michel Foucault, se produce un “aparente repliegue del poder”. La necesidad de economizar el ejercicio del poder, que antes se realizaba a través de un Estado omnipresente, da lugar a una participación más activa de los sujetos. Éstos son llamados a resolver sus problemas por sus propios medios. Dice De Marinis:

"Las grandes transformaciones en juego podrían resumirse diciendo (...), que la flexible figura del mercado transnacional reemplaza a la rígida planificación estatal de la economía nacional; las viejas responsabilidades sociales welfaristas se trastocan y se recodifican en formas mercantilizadas, crecientemente de-socializadas, de previsión individual y familiar; simultáneamente, se inyecta en los sujetos una conducta empresarial que debe reemplazar la "pasividad" y la "dependencia" propias de una época pasada" (30).

Lejos de estar ausente, el poder se sigue ejerciendo, pero de manera ilegible, oculto bajo la idea de “autonomía del sujeto”. Foucault afirma que una de las condiciones para la existencia del poder es la posibilidad de resistencia, es decir de la libertad. No es posible ejercer el poder si los individuos no son libres, ya que entendemos el poder como “el modo de acción sobre las acciones de los otros, cuando se caracterizan estas acciones por el ´gobierno´ de los hombres de los unos por los otros” (31).

Sin embargo aquí encontramos una diferencia con respecto al diagrama de poder anterior. En el modelo actual la libertad se encuentra asociada al concepto de “autonomía individual”.

Cuando Nikolas Rose caracteriza al neoliberalismo considera como una de las particularidades del sujeto de gobierno, la idea de autonomía. En otras palabras, concibe un “yo activamente responsable”. Los individuos tienen que cumplir sus obligaciones ciudadanas tratando de realizarse a sí mismos.

Siguiendo a dicho autor, “las racionalidades políticas actuales se basan en y utilizan una gama de tecnologías que instalan y apoyan el proyecto civilizador modelando y gobernando las capacidades, competencias y voluntades de los sujetos que están ya fuera del control formal de los poderes públicos” (32).

Esto permite hablar de una nueva forma de gubernamentalidad política que tendrá como principal protagonista al mismo sujeto, que carga con la responsabilidad de gobernarse a sí mismo. La realización de la felicidad será el objetivo primordial y el sujeto la verá como obra propia. Es así que toda esta serie de enunciados que estamos analizando  bajo el nombre de “autoayuda” apelan a la idea de “sujeto activo” y “responsable de su propia vida”.

En este sentido ya no estamos frente a “órdenes” de superiores, sino frente a los “consejos” de los expertos. Consejos que apuntan a la “autorregulación”, a una relación de “autocuidado”. Todo esto conduce a la idea de que los individuos tienen que convertirse en “expertos en sí mismos”.

Volviendo a los textos que estamos trabajando, encontramos el siguiente ejemplo:

“No te dejes engañar por la ilusión: no necesitas de nadie como bastón emocional. En el momento en que tomes conciencia de eso, nadie más tendrá poder sobre ti. Tus altibajos emocionales se acabarán. Pasarás a ser dueño de ti en tus relaciones con los demás. No estarás a merced de nadie. Ahora eres libre. Puede amar. Restauraste tu espiritualidad y tu humanidad” (33).

La autonomía del sujeto lleva implícito un sentimiento de confianza en sí mismo para poder resolver los problemas sin ayuda externa. Por tal motivo, dichos textos apuntan a la autoestima como uno de los valores primordiales.

Observamos que la búsqueda de la autoestima en los libros de inspiración religiosa, tienen la particularidad de basarse en la identificación del individuo con Dios. En el caso de la obra del teólogo cristiano Anselm Grün, “Cómo estar en armonía consigo mismo. Caminos espirituales hacia el espacio interior”, encontramos el siguiente ejemplo: 

“En el sentimiento del propio valor no se trata sólo de confiar en sí mismo, en el mundo y en Dios, sino de descubrir la propia singularidad única. Cada persona representa una imagen que Dios se ha formado singularmente de sí mismo” (34).

También los textos considerados de carácter sagrado son interpretados y utilizados por estos autores con el fin de dar cuenta del problema de la falta de autonomía al identificar, por ejemplo, la parálisis de un personaje del evangelio, que es curado por Jesús, con el “deficiente sentimiento del propio valor”:

“Jesús se da cuenta de que la parálisis no solo es externa sino que está determinada por una actitud interior. Por eso, lo primero que Jesús hace es perdonar a esa persona sus pecados. El paralítico debe cambiar primero su actitud interior, antes de poder ponerse en pie físicamente. Las personas que padecen de deficiente sentimiento del propio valor, se sienten a menudo paralizadas. No son capaces de nada por sí mismas” (35).

Una particularidad que encontramos en estos libros de carácter religioso es la vinculación establecida entre la autonomía personal y la obediencia. La imagen de Cristo es aquí utilizada como el modelo capaz de integrar ambas actitudes:

“El ejemplo de Jesús es, entonces, clave, porque en el cumplimiento obediente de la misión que Dios le encomendó, Jesús retuvo su autonomía y libertad como adulto maduro. (...) Siguiendo las huellas de Cristo, podemos integrar autonomía y obediencia, iniciativa y disposición, creatividad y disponibilidad” (36).

Podemos ver de qué manera la libertad, según este tipo de enunciado de carácter religioso, se encuentra ligada a la obediencia a Dios. Según su propia lógica de razonamiento, podemos deducir que el sujeto encuentra la verdadera autonomía y libertad en la obediencia exclusiva a Dios.

Sobre la autonomía y el control interno podemos también encontrar ejemplos en libros que no tienen una base explícitamente religiosa como es el caso del ya mencionado “Tus Zonas erróneas”, cuando afirma:

“Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades” (37).

“Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer porque lo deseas y por ningún otro motivo. Esta manera de pensar te abrirá nuevas perspectivas de experiencia y te ayudará a eliminar el miedo a lo desconocido que puede ser la actitud que hayas adoptado hasta ahora como estilo de vida” (38). 

Autonomía y libertad se encuentran, como se puede observar, íntimamente relacionadas. Tanto una como la otra remiten a la idea de “control interno”. Es el sujeto el que debe encontrar el pleno control de sí mismo sin dejar que fuerzas externas decidan por él, para ser verdaderamente libre. Por tratarse este de un libro de inspiración laica, el control interno implica la negación de cualquier fuerza exterior, incluido Dios, y la realización plena del sujeto está ligada a su capacidad de “autogobernarse”:

“Ella sabe que no es feliz por su marido, ni por sus hijos, ni por su madre, ni por las influencias astrales, sabe que se lo debe a sí misma pues ahora es ella quien controla su propia mente” (39).

“El progreso depende de seres que son innovadores, que rechazan los convencionalismos y modelan sus propios mundos” (40).                            

En el caso de los libros del “nuevo management”, encontramos varios ejemplos interesantes:

“Hem tendría que encontrar su propio camino, ir más allá de sus propias comodidades y temores. Eso era algo que nadie podría hacer por él, de lo que nadie podría convencerlo. De algún modo tendría que comprender la ventaja de cambiar por sí mismo” (41).

“Para ser eficiente, usted debe gozar de libertad y autonomía a la vez que actúa profesionalmente. Si logramos concentrarnos en la creación de valores para nuestros clientes, no necesitaremos jefes en el sentido tradicional de la palabra. Sabremos qué hacer. Sólo debemos estar capacitados e informados para ser más eficientes que nunca en nuestras tareas” (42).

Recapitulando, notamos que la mutación histórica que tiene comienzo a principios de los años ´70 trajo como consecuencia un profundo cambio en el diagrama de poder. Las transformaciones en la concepción del tiempo y el espacio, como resultado del desarrollo de la electrónica y la informática, junto con la menor intervención del Estado en distintos ámbitos de la vida social, provocaron en el sujeto una verdadera necesidad de re-adaptación.

Mientras que el modelo disciplinario perseguía la integración y la inclusión social a través de complejos y rígidos dispositivos de poder, el modelo pos-disciplinario, propio del capitalismo avanzado, deja esta tarea librada a los mismos sujetos, quienes deben hacerse cargo de su propia supervivencia, en un marco de fragmentación de las estructuras de sentido.

Esta será la “superficie de emergencia” de los discursos y enunciados analizados anteriormente. Vemos que el problema consiste en la necesidad de construir una nueva gubernamentalidad, basada en una nueva relación entre racionalidades políticas y tecnologías de gobierno. Ejemplos de estas racionalidades políticas son los discursos que se derivan de toda la literatura conocida como “autoyuda”, de la del nuevo management y de las novelas de “aprendizaje”. Dichos discursos dan cuenta de todo un saber específico acerca de lo que denominan “alma” o “conciencia”, dependiendo dichas denominaciones del enfoque de cada género discursivo, no obstante estando todas ellas referidas a la interioridad del sujeto, lo que nos permitiría afirmar que nos encontramos ante un “acontecimiento discursivo” (43).

Siguiendo a Foucault cuando afirma que “las tecnologías del yo permiten a los individuos efectuar por cuenta propia o con la ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamientos, conducta o cualquier forma de ser, obteniendo así una transformación de sí mismos con el fin de alcanzar cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad” (44), podríamos afirmar que los discursos analizados en este trabajo constituyen una modalidad de tecnologías del yo.    

Como pudimos observar a lo largo del presente estudio, el sujeto está llamado a la búsqueda y realización de su propia felicidad. Para esto debe tener en cuenta la importancia y el valor del cambio, estar despreocupado acerca del futuro, “sabiendo encontrar esta felicidad en el goce cotidiano” y no como resultado de una planificación. Este sujeto debe además ser  flexible pero pragmático para tomar sus decisiones dejándose guiar por lo que le “dicta su corazón” pero renunciando a “las ideologías infecundas motivadas por la pasión”.

Sin embargo, todavía queda por definir a quiénes se dirige este tipo de discursos y por qué. Tanto el tipo de encuadernación como los precios de los libros nos pueden aportar una idea. Si bien podemos encontrar algunas excepciones, los precios de estos libros varían de los 20 a los 50 pesos (10 a 20 dólares), sus tapas son por lo general llamativas y no son libros muy extensos (de 100 a 250 páginas).

Todo esto nos lleva a pensar que si bien no son libros de fácil acceso para las personas de menores recursos, sí pueden ser consumidos por las de los sectores medios.

No estamos negando la posibilidad de que dichos libros sean leídos por el resto de la sociedad, pero si observamos los ensayos de cartografía pos-social desarrollados por De Marinis respecto al diagrama de poder pos-disciplinario, notaremos que aquéllos que más sufren los efectos de estas transformaciones sociales, económicas y políticas son los sectores medios. Éstos son los que deben cotidianamente realizar un tremendo esfuerzo de automodulación para mantenerse dentro del sistema y no caer por los agujeros de la malla hacia esa zona nebulosa de la exclusión (45). Son los miembros de los sectores medios que, encontrándose en la “zona de vulnerabilidad”, descrita por De Marinis, buscan a través de diversas estrategias de diferenciación social, mantener un estilo de vida considerado “legítimo”. Ya no es primordialmente el Estado, a través de sus dispositivos disciplinarios, el que busca encauzarlos, sino una pretensión puramente personal y subjetiva la que motiva a los individuos a autorregularse. La angustia que surge en el sujeto como consecuencia de encontrarse “solo” frente a tan ardua misión busca su consuelo de muy diferentes formas. Hemos visto de qué manera los discursos de los géneros que hemos analizado cumplen aquí un papel fundamental.  

 NOTAS:

(1) Entedemos por “diagrama de poder” al mapa de todas las relaciones de fuerza dadas en un momento histórico determinado, con sus modalidades propias. Clase teórica de la profesora Susana Murillo, 2 de Septiembre de 2004.

(2) Michel Foucault, Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión, Siglo XXI, Bs. As., 1991, p. 142.

(3) M. Foucault, citado por  De Marinis, Pablo; Gobierno, gubernamentalidad, Foucault y los anglofoucaultianos (o un ensayo sobre la racionalidad política del neoliberalismo), en Ramón Ramos Torre y Fernando García Selgas (ed.) Globalización, riesgo, reflexividad. Tres temas de la teoría social contemporánea, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid, 1999.

(4) “En tanto, a comienzos de los años ´70, Foucault todavía advertía una generalización y expansión de las disciplinas, ya a finales de los años ´70 y en los ´80, Foucault va a hablar cada vez más (y casi exclusivamente) de sociedades de seguridad”. De Marinis, op.cit. p. 80.

(5) Richard Sennett, La corrosión del carácter, Ed. Anagrama, Barcelona, 2000.

(6) Gilles Deleuze, Post-scriptum sobre las sociedades de control, en Gilles Deleuze, Conversaciones, 1972-1990, Valencia, 1990.

(7) Michel Foucault, Vigilar y Castigar, Siglo XXI, Buenos Aires, 1989, p. 36.

(8) Es importante aclarar que, si bien los textos que vamos a analizar aluden a la salud corporal y hacen referencia a un tipo de cuerpo “saludable”, consideramos que este no es el punto central de los mismos. En el transcurso del trabajo haremos referencia a las ideas preponderantes alrededor de las cuales se conforman estos discursos. 

(9) De Marinis, Op.Cit. p. 88.

(10) Spencer Johnson, ¿Quién se ha llevado mi Queso?, Ed. Urano, 2000, p. 82.

(11) Idem,  p. 31.

(12) Idem, p. 41.

(13) Wayne W. Dyer, Tus zonas erróneas, Ed. Grijalbo, 1978, p.170.

(14) Idem, p. 164 y 165.

(15) Antonhy de Mello, S.J., El corazón humano, Ed. Lumen, Buenos Aires, 1997, p. 48.

(16) Idem, p. 50.

(17) Idem, p. 59.

(18) Idem, p. 68.

(19) Richard Sennett, Op. Cit., p. 10.

(20) Spencer Jonson, Op. cit., p. 102 y 103.

(21) Paulo Coelho, A orillas del río Piedra me senté y lloré, ed. Planeta, Buenos Aires, 1995, p. 27.

(22) Wayne W. Dyer, Op.cit, p. 166.

(23) Idem, p. 171.

(24) Idem, p. 190.

(25) Michael Hammer, Beyond Reengineering: How the Process-Centering Organization is Changing Our Work and Our Lives, Harper Business, Nueva York, 1996.

(26) Spencer Jonson, Op. Cit., p. 39.

(27) Paulo Coelho, Op. Cit., p. 41.

(28) Idem, p. 55.

(29) Idem, p. 73.

(30) Pablo de Marinis, Op.Cit.  p. 93.

(31) M. Foucault, El sujeto y el poder, en Michel Foucault: más allá del estructuralismo y  la hermenéutica, H. L. Dreyfus y P. Rabinov. UNAM, México DF, 1988., p. 239.

(32) Nikolas Rose, El gobierno en las democracias liberales avanzadas: del liberalismo al neoliberalismo, Revista Archipiélago No. 29, p. 37.

(33) Antonhy de Mello, S.J., Op Cit., p. 115.

(34) Anselm Grün, Cómo estar en armonía consigo mismo. Caminos espirituales hacia el espacio interior, ed. Verbo Divino, 1998, p. 23.

(35)  Idem, p. 45.

(36) Wilkie Au, sj, Por el camino del corazón. Hacia una espiritualidad cristiana holística, Ed. Paulinas/Criterio, Buenos Aires, 2000, p. 162.

(37) Wayne W. Dyer, Op.cit, p. 165.

(38) Idem, p. 167.

(39) Idem, p. 197.

(40) Idem, p. 209.

(41) Spencer Jonson, Op. Cit., p. 81.

(42) Michael Hammer, Op. Cit. p. 55

(43) Entendemos al “acontecimiento discursivo” como el momento de irrupción de un conjunto de enunciados, prácticas y discursos que en determinado momento alcanzan cierto grado de coherencia y organización, y que son capaces de constituir un dominio de saber más o menos diferenciado y autónomo. Cf. M. Foucault, La arqueología del saber, Caps. 1y 2.

(44) Michel Foucault, Tecnologías del Yo y otros textos afines, Ed. Paidós, Barcelona, 1990, p. 48.

(45) De Marinis, La especialidad del Ojo Miope del Poder, Revista Archipiélago 34/35, 1998.

 BIBLIOGRAFÍA:

(1991) M. Foucault, Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión, Siglo XXI, Bs. As..
(1988) M. Foucault, El sujeto y el poder, en Michel Foucault: más allá del estructuralismo y  la hermenéutica, H. L. Dreyfus y P. Rabinov. UNAM, México DF.

(1990) M. Foucault, Tecnologías del Yo y otros textos afines, ed. Paidós, Barcelona.
(1996) M. Foucault, Genealogía del racismo, ed. Altamira, Buenos Aires.

(1992) M. Foucault, Microfísica del poder, ed. La Piqueta, España.
(1991) M. Foucault, La arqueología del saber, ed. Siglo XXI, México.

(1981) M. Foucault, La gubernamentalidad, en Espacios de Poder, ed. La Piqueta, Madrid.
(1981) M. Foucault, Nuevo orden interior y control social, en Saber y Verdad, ed. La Piqueta, Buenos Aires.
(1999) De Marinis, Pablo; Gobierno, gubernamentalidad, Foucault y los anglofoucaultianos (o un ensayo sobre la racionalidad política del neoliberalismo), en Ramón Ramos Torre y Fernando García Selgas (ed.) Globalización, riesgo, reflexividad. Tres temas de la teoría social contemporánea, Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid.
(1998) De Marinis, La especialidad del Ojo Miope del Poder, Revista Archipiélago 34/35

(1990)
Gilles Deleuze, Post-scriptum sobre las sociedades de control, en Gilles Deleuze, Conversaciones, 1972-1990, Valencia,.

(2000) Richard Sennett, La corrosión del carácter, Ed. Anagrama, Barcelona.

Nikolas Rose, El gobierno en las democracias liberales avanzadas: del liberalismo al neoliberalismo, Revista Archipiélago No. 29, p. 37.

 BIBLIOGRAFÍA ANALIZADA

(2000) Spencer Johnson, ¿Quién se ha llevado mi Queso?, Ed. Urano.

(1996) Michael Hammer, Beyond Reengineering: How the Process-Centering Organization is Changing Our Work and Our Lives, Harper Business, Nueva York.

(1978) Wayne W. Dyer, Tus zonas erróneas, Ed. Grijalbo.

(1997) Antonhy de Mello, S.J., El corazón humano, Ed. Lumen, Buenos Aires.

(1991) Antonhy de Mello, S.J., ¿Quién puede hacer que amanezca?, Sal Térrea, España.

 (1995) Paulo Coelho, A orillas del río Piedra me senté y lloré, ed. Planeta, Buenos Aires.

(1998) Anselm Grün, Cómo estar en armonía consigo mismo. Caminos espirituales hacia el espacio interior, ed. Verbo Divino.

(2000) Wilkie Au, sj, Por el camino del corazón. Hacia una espiritualidad cristiana holística, ed. Paulinas/Criterio, Buenos Aires.



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