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El plebiscito
y su espectáculo

Política y corrupción

El salario mínimo,
Solbes y la CEOE

La economía global
podría prescindir
de Estados Unidos

El catolicismo
del miedo

Seguridad Social:
No está rota,
que no la arreglen

Mark Weisbrot

Cosas del mundo nuevo

La biblioteca de Babel
· Juan-Ramón Capella,
nLa práctica de Manuel nSacristán. Una biografía política
· Xavier Pedrol y Gerardo nPisarello, La 'Constitución
ny sus mitos'. Una crítica
nal Tratado constitucional
ny argumentos para otra Europa
· Bhagirath Lal Das, La OMC
ny el sistema multilateral
nde comercio.
· John Kenneth Galbraith,
nLa economía del fraude ninocente.
· Gregory Elliott,
nPerry Anderson
· Glenn Gray,
nGuerreros. Reflexiones
ndel hombre en la batalla
· Sofia Kovalevskaia.
nUna nihilista

Foro de webs
· Portal oficial del FSM
· ADITAL
· Foro Social de Madrid
· Terraviva
· Rebelión
· Campaña Internacional sobre nla ilegitimidad de la deuda
· Oilwatch
· Indice alternativo riesgo país

Cine
· Va de pelis
· Lo que ven los rusos

Revista mientras tanto
· Contenido del número 91-92
· Avance del número 93

Número 22 · Febrer de 2005
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El plebiscito y su espectáculo

El vaciamiento de democracia de las instituciones europeas se completará sin duda con la aprobación del "tratado constitucional". Pero lo que el Psoe (y el PP) proponen para que lo voten los ciudadanos de este país no es ni siquiera un referéndum: es un plebiscito.

Los partidos mayoritarios, el gobierno, los "formadores de opinión" (no sólo la SER: todo el grupo Prisa, todo el grupo Recoletos, etc.) se cuidan muy bien de debatir el tratado. Debatir significaría analizar, escuchar opiniones a propósito de sus diferentes aspectos, prestar oídos -o proporcionar espacio mediático real- a quienes nos oponemos al tratado, y discutir también nuestras razones.

Sólo la cuestión de las lenguas -del reconocimiento europeo de las lenguas oficiales- parece destacar entre las cuestiones vistas negativamente. Eso es así por el apoyo político al gobierno de algún nacionalismo periférico. Y de este modo el nacionalismo entra en la cancha. El movimiento alternativo está excluido de ella.

La mayoría política (Psoe+PP en este caso) sabe bien lo que quiere. Lo único que quiere. Que dentro de unos años se pueda repetir el sonsonete de "la constitución europea que aprobaron los españoles" cuando ya no importe cómo la aprobaron, esto es: sin que importe el grado de abstención, o los votos en contra, o el condicionamiento político. Como en el setenta y ocho pero de otra manera. Y esa mayoría sabe que a través del oligopolio de intereses combinados de los partidos mayoritarios y la oligarquía mediática (y de los media públicos, claro está) lo puede conseguir.

Ya en el tobogán plebiscitario, las formas muestran la calidad democrática de su mensaje: apoyan a bombo y platillo la "constitución" europea ciudadanos tan conocidamente sensibles a las cosas públicas como Miguel Ríos, Emilio Butragueño o Johann Cruyff. La política-espectáculo convoca a los artistas del espectáculo. La magia mediática, a los artistas de los media. Ahí están, de pontifical, del Olmo y Gabilondo. También han tenido el mal gusto, estas autoridades de ahora, de hacernos tragar el tratado "constitucional" en los sellos de correos. No se molestan siquiera en guardar las formas democráticas probablemente porque en su sentido real ni las conocen siquiera.

El tratado constitucional plebiscitado no se ha hecho a humo de pajas. Una vez aprobado, será el instrumento que legitimará, tarde o temprano, la voladura de las instituciones de la solidaridad social forzosa. Hay que felicitar por su agudeza a los sindicatos mayoritarios que apoyan el "sí" en el plebiscito: ¡Santa Lucía les conserve la vista!---[JRC, enero de 2005]
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Política y corrupción

Hace pocos días se publicaron los últimos datos sobre el "Barómetro general sobre la corrupción" en el que los partidos políticos aparecían en todas partes como las instituciones más corruptas. Esta evaluación parte de la persistente evidencia de los múltiples casos de corrupción que ha salpicado la historia financiera de muchos grandes partidos y el reconocimiento por parte de la ciudadanía de la escasa defensa que se hace de los intereses generales en aras a satisfacer las exigencias de los grupos de interés que ayudan a su financiación.

Se trata por tanto de una crítica que debería servir para replantear la actuación de los partidos, especialmente los de izquierdas, su relación con el electorado. Pero que entraña también una trampa bastante habitual en los tiempos presentes de cuestionamiento de la democracia en beneficio del capital. Lo curioso de la encuesta es lo bien paradas que salen las empresas, cuando es patente que los políticos corruptos suelen trabajar a sueldo de las mismas, o que en materia fiscal son las empresas las grandes evasoras que socavan los presupuestos públicos. Y es que un signo de los tiempos lo constituye el blindaje de la empresa privada a toda crítica sustancial. Algo que se advierte no sólo en los medios de comunicación (financiados en gran parte por la publicidad), sino también en la actuación de muchos movimientos sociales que apelan a los políticos para solventar mil y un problema, pero ignoran actuaciones que democraticen las grandes empresas y reduzcan su poder (lo que suele estar en el origen de muchos de los problemas que queremos que solvente el sector público: desigualdades, paro, marginación, impactos territoriales...). Una cultura que a diario se fomenta de mil y una formas.

Esta crítica asimétrica a unos y a otros nace posiblemente de la doble forma de medir su actuación. A los políticos se les evalúa desde una óptica democrática, de su actuación de servicio (y por tanto todo el mundo se considera con derecho a juzgarlos). A los empresarios en cambio se les acepta su motivación egoísta en busca de beneficios, una actividad en la que todo el mundo está de acuerdo que todo vale. Por esto es tan importante desarrollar un discurso y una política que rompa con esta doble moral, que incluya tanto la crítica a la corrupción política como al inmoderado poder y corrupción empresariales, y que apueste por una ética del bienestar colectivo como medida para enjuiciar comportamientos individuales.

No va a ser tarea fácil. Y obliga a la izquierda a tomar nota de dos cuestiones clave. La primera y más obvia es que los grupos políticos que pretenden ser alternativos necesitan hacer un notable esfuerzo de comportamiento honesto y creíble, no sólo en términos lucrativos, también en la coherencia de sus intervenciones (¡cómo se puede apalizar a los pacíficos campistas en exigencia del 0,7 en Barcelona, cuando hace pocos meses el mismo gobierno municipal permitió acampadas contra la guerra de Iraq!). La segunda, quizás más discutible, es que los partidos han dejado de ser el centro desde el que impulsar transformaciones sociales. Y que si realmente se quieren cambiar las cosas hay que empezar a pensar qué formas de organización son más útiles, cómo encaja en este planteamiento la presencia de partidos que actúan en las instituciones en lugar de pelearse por el mero control de lo existente y limitarse a valorar resultados electorales.---[ARA]
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El salario mínimo, Solbes y la CEOE

Como ya era previsible, las mayores tensiones de la política gubernamental se van a producir en los aspectos socio-económicos. Y con la promesa de aplicar la cláusula de revisión a los salarios mínimos ha saltado la primera llamarada. La CEOE lo ha planteado como casus belli y el ministro Solbes ha corrido como buen tecnócrata neoliberal a darles la razón con el argumento que dicha actualización se convierte en sí misma en un peligro inflacionario. Una reacción donde la caradura y la estulticia van de la mano.

Sabido es que el salario mínimo español es, en términos de paridad de poder adquisitivo y de salario relativo (tal como se mide la pobreza a escala internacional) el segundo más bajo de la Unión Europea y que ha sido sometido a una pérdida de poder real por sucesivos gobiernos del PSOE y del PP. No sólo como un medio de abaratar costes salariales como, especialmente, para reducir prestaciones sociales puesto que una gran parte de las mismas están directa o indirectamente ligadas a su cuantía: como las pensiones no contributivas, el subsidio asistencial o los requisitos para acceder a muchas ayudas públicas (habitualmente limitadas a personas o familias con unos ingresos dos o tres veces el salario mínimo). Y también es sabido que como salario sólo cubre los ingresos de un reducido número de empleos, no cubiertos por convenios colectivos.

Plantear que un mecanismo de mantenimiento del salario mínimo puede ser una causa de inflación supone bastante ignorancia. No sólo porque su incidencia directa en el mercado laboral es limitada, sino porque hay bastantes estudios en sesudas revistas que muestran que su aumento no genera efectos en otros sectores (también está por demostrar que aumente el desempleo como predicen los manuales de economía para adoctrinamiento de profesionales). Que el argumento lo utilice la CEOE es entendible, porque de lo que se trata para ellos es de marcar al Gobierno y cerrar todas las puertas a cualquier veleidad reformista que reduzca su poder de control sobre el mercado laboral. Que lo jalee Solbes es una muestra de incompetencia. Si le preocupa tanto la inflación (un campo donde la frivolidad en el debate es también notoria) debería preocuparse por ir a la raíz, a analizar y actuar en los sectores que generan más problemas -el de la hostelería y la restauración (a pesar de vivir de bajos salarios), el de la distribución alimentaria, el del petróleo (donde no hay otra vía que cambiar el modelo) o el de la vivienda. Aunque este último no le preocupa, porque el precio de la vivienda de compra no se incluye en el IPC. Y contar con asesores solventes que le informaran de lo que realmente se sabe del salario mínimo. Quizás si el salario del ministro y sus asesores se fijara en esta cuantía tendrían incentivos para aprender. Mientras ésta no sea la situación y la formación de nuestros técnicos sea la que es, la mayoría de la población seguirá como el obrero del chiste del Roto: apaleada porque un economista le tiene agarrado en beneficio del patrón

Por una vez los sindicatos respondieron con presteza. Pero duró poco, les salió la vena negociadora a la que están tan enganchados que son incapaces de intervenir de otra manera. Y el tema del salario mínimo era una buena ocasión para abrir un intenso debate social sobre la naturaleza de las desigualdades y los análisis que las justifican. Algo en lo que nuestros sindicalistas se muestran particularmente incompetentes. Quizás porque han sido agarrados tantas veces por los economistas que han perdido la capacidad de pensar de otra manera.---[ARA]
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La economía global
podría prescindir de Estados Unidos

Algunos datos recientes apuntan a una tendencia que debería preocupar a las autoridades de Estados Unidos. Compañías de vuelo, transacciones comerciales, estudiantes y gobiernos de diferentes países empiezan a prescindir de los norteamericanos, ante las dificultades que encuentran para el desarrollo libre de sus actividades.

Según el Financial Times, el tránsito aéreo internacional hacia Latinoamérica se desvía a Canadá a fin de evitar los aeropuertos norteamericanos y sus arbitrarias medidas policiales de seguridad. Durante el año 2004 se ha triplicado el tráfico entre Japón y Brasil vía Canadá. ¿Por qué? Estados Unidos en agosto de 2003 interceptaba ese tránsito exigiendo visados de entrada y con otras medidas burocráticas de control incluso a los pasajeros que no podían salir del área internacional de los aeropuertos.

Por otra parte, el Business Week lamentaba a principios de este año que en el 2004 las estancias de extranjeros en la escuela de negocios Wharton han disminuido un 24 %. Desde el 2002, la cantidad de extranjeros que se han inscrito en el Management Admission Council's ha descendido un 27 %. En cifras globales, se ha producido un descenso de participación de estudiantes extranjeros del 74 % en este tipo de escuelas. Se apunta la tendencia a prescindir de la formación americana para los negocios y a realizarla en el propio país o en otros países.

Algo parecido ocurre en el campo del comercio en Asia. Taiwan exporta ahora a China el doble de lo que exporta a Estados Unidos. China, por su parte, ha suscrito un acuerdo comercial con otros diez países de Asia del sur, sin participación alguna de Estados Unidos.

Tampoco parece que vayan mejor las cosas en América del sur, a juzgar por los resultados de la cumbre de Chile. Hu Jintao ha visitado en doce días Brasil, Argentina, Chile y Cuba con el resultado de acuerdos comerciales que alcanzan decenas de miles de millones de dólares.

La prensa norteamericana presenta estos datos como si fueran consecuencia de la negligencia americana, de sus tendencias agresivas y de los excesos de regulaciones. Aunque también se destacan los éxitos en la generalización de la globalización americana. El propio ejemplo de la escuela de negocios Wharton tiene doble lectura, pues las universidades europeas disponen hoy de sus propios programas de Management Bussines Admission.

No se puede suponer simplemente que Estados Unidos se ha vuelto estúpido en relación con la economía mundial; pero sí que es posible señalar indicios de decisiones estúpidas.

[Resumen de un artículo de Daniel Gross publicado en la revista electrónica Slate el 15-XII-2004, a cargo de María Rosa Borrás]
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El catolicismo del miedo

Se asiste en los últimos tiempos a la reacción conservadora de importantes sectores del catolicismo español. Las medidas adoptadas y/o propuestas por el actual Gobierno en materias como la enseñanza de la religión en la escuela pública, el matrimonio de las parejas homosexuales o la revisión de la financiación estatal de la Iglesia católica han soliviantando los ánimos en sectores políticos, mediáticos, culturales y eclesiásticos católico-conservadores. Dicen que se vive hoy una etapa de anticlericalismo y de persecución del catolicismo. Esta interpretación de lo que sucede es simplista, aviesa y auto-justificativa.

Hace tiempo conocí el caso siguiente. Un camionero se sentía perseguido. Creía que la gente le observaba y que lo perseguían. Cuando la enfermedad apretaba, cogía su camión y marchaba a galope tendido. Llegaba la policía, el camionero sacaba su escopeta de caza en fin, se organizaba un lío considerable. Al final el camionero tenía razón: lo habían perseguido y ahora le llevaban a una clínica mental. Algo de esto le sucede al sector más conservador y autoritario del catolicismo español.

La reacción conservadora está motivada principalmente por el miedo:

A. Miedo a la pérdida de privilegios
El maridaje entre instancias eclesiásticas y estructuras estatales es una realidad histórica de la que han sacado tajada habitualmente tanto las instituciones eclesiásticas como los grupos que han gestionado el aparato estatal. El catolicismo conservador no está dispuesto a ceder en la consecución de lo que han sido los intereses prioritarios de la Iglesia católica en los últimos siglos: controlar la disidencia religiosa, la educación y la moral pública.

B. Miedo a un laicismo que cuestiona la mantenida oficialidad del catolicismo
Ha existido y existe en buena medida un catolicismo oficial. ¿Cómo explicar si no los actos religiosos protocolarios en los que obispos y cargos políticos electos escenifican conjuntamente su papel institucional? La aconfesionalidad de un Estado es una cuestión fáctica y no sólo teórica.

C. Miedo a perder presencia socio-cultural
La inserción de las órdenes y grupos religiosos en el sistema educativo es un excelente medio de penetración socio-cultural, además de constituir un buen sistema de financiación. La historia del sistema escolar español, así como su presente, no se entiende sin este hecho. En el curso escolar 2004-2005 el reparto de alumnos no universitarios es el siguiente: enseñanza pública: 4.708.942 alumnos; enseñanza concertada y privada: 2.259.226 alumnos. Es decir, alrededor del 32,4% de los alumnos cursan sus estudios en centros concertados y privados (fuente: Ministerio de Educación y Ciencia).

La enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas también ha sido un instrumento en la configuración religiosa de la población. La reforma introducida hasta el momento supone recuperar la libertad de las familias para elegir si sus hijos han de estudiar religión católica en la escuela, otra religión acordada o bien cursar una asignatura alternativa. La noción que muchos todavía tienen de la religión católica como religión de Estado ha provocado rechazo a esta apuesta por la libertad de las personas. También preside el escenario el miedo a una nueva realidad: la creciente pluralidad confesional.

D. Miedo a confiar en los apoyos económicos de los propios fieles
y ver agravada su deficiente financiación

El sostenimiento económico del clero diocesano por parte del Estado se inicia en 1851. La Iglesia católica no es autosuficiente. Pese a los esfuerzos hechos, no ha conseguido autofinanciarse a través de las aportaciones económicas de sus fieles. Sin duda, de nuevo la percepción del catolicismo como religión del Estado ha contribuido a mantener esta situación.

E. Miedo a no saber cómo estar en un mundo incierto y cambiante
El cardenal Ratzinger, que es el encargado de supervisar la ortodoxia de la doctrina católica, decía: "Si continuamos cuestionándolo todo, sin dar las respuestas positivas de la fe, no podremos evitar una gran huida". Había que dar seguridad y pensaron que esto se conseguía a base de ley, orden y sanciones. Este camino ha favorecido el autoritarismo, que niega las incertidumbres, pero no por ello las resuelve. Se han creído en la obligación de erigirse en únicos guardianes verdaderos de la moral social y de las conciencias de la gente.

Ante el catolicismo autoritario y reaccionario no se debe transigir ni política, ni social, ni culturalmente. Es el miedo, y no la libertad ni la fe, lo que inspira su reacción. Son de provecho hoy las consideraciones que hiciera el teólogo Jürgen Moltmann acerca de los servidores del miedo: "La poca fe quiere asegurarse y protegerse a sí misma, porque está poseída por el miedo. Quiere proteger sus 'bienes más santos': Dios, Cristo, la doctrina de la fe y la moral, porque a todas luces ya no cree que sean lo suficientemente fuertes como para mantenerse a sí mismos. Cuando la 'religión del miedo' se introduce en la iglesia cristiana, tiene lugar la violación y asfixia de la fe por parte de aquellos que se consideran sus mejores defensores. En lugar de confianza y libertad se expanden angustia y apatía".---[Antonio Madrid]
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Seguridad Social: no está rota, que no la arreglen
Mark Weisbrot

Hace cuatro años Dean Baker y yo escribimos un libro titulado Social Security: the Phony Crisis (Seguridad Social: La crisis falsa; University of Chicago Press, 2000). Demostramos que no hay ninguna razón financiera, económica, actuarial o de cualquier otra clase para preocuparse por el futuro de Seguridad Social. Toda la teoría de que la Seguridad Social tendría problemas cuando se jubilara la generación del baby boom era una leyenda urbana... Que todavía dura.

Entre otros, la conservadora revista británica The Economist repasó el libro y estuvo de acuerdo. De hecho, nadie se ha atrevido a criticar lo que nosotros escribimos. ¿Cómo hubieran podido? Los datos que barajamos eran los mismos que utilizan los demás, incluso George W. Bush en su campaña presidencial. Proceden del informe anual de la administración de la Seguridad Social.

Esperábamos que nuestro libro acabara con todas las tonterías sobre cómo "arreglar" la Seguridad Social. Y ha habido algún progreso durante los últimos cuatro años. El pasado marzo, el consejo de redacción del New York Times declaró, por primera vez, que "aquéllos a los que les preocupa que la Seguridad Social no exista cuando se retiren están absolutamente equivocados".

Hace cuatro años, la idea de privatizar parcialmente la Seguridad Social tenía apoyo mayoritario en algunas encuestas. En parte como resultado de la actitud agresiva de los asesores de la derecha y los políticos respaldados por empresas de Wall Street, en pie de guerra para hacerse con los miles de millones de euros de la privatización. Esta gente no sólo ha convencido a la mayoría del público de que jamás recibiría prestaciones de la Seguridad Social, sino que además, incluso, podrían ganar más dinero en la bolsa.

En nuestro libro demostramos que lo segundo también es mentira. Demostramos aritméticamente, nadie se había molestado en hacerlo, que los precios de las acciones de aquel momento, artificialmente hinchados, eran incompatibles con todas las tasas económicas de previsión de aumento de beneficios. Tal como predijimos, reventó la burbuja bursátil y desaparecieron también muchos de los apoyos para privatizar la Seguridad Social.

Pero el equipo de Bush todavía sigue promoviendo la privatización. Su propuesta tiene varias riesgos: aumentaría nuestro déficit presupuestario federal que ya está en un nivel casi récord (en porcentaje sobre el total de la economía) Aumentaría enormemente los costos administrativos de Seguridad Social, que se substraerían de las posibles prestaciones. Expondría a los futuros jubilados a los riesgos de una bolsa de valores volátil que todavía sigue sobrevalorada, por la histórica fijación de precios en función de las ganancias.

Y minaría el apoyo político al mayor programa contra la pobreza de América al dividir a los futuros jubilados en dos grupos: el de los más ricos, que recibiría una gran parte de sus ingresos de la Seguridad Social privatizada, y el de la mayoría que no.

Quizás sea ese el propósito principal de los partidarios de la privatización: la Seguridad social no es un plan de pensiones sino un sistema de seguro social. Es un compromiso de la sociedad de una generación a otra. Todos pagamos y todos recibimos, porque nunca se sabe cómo será nuestra vejez. El programa también ofrece seguros de invalidez, viudedad y orfandad. La idea de que "vamos todos juntos" en la que se basa la Seguridad Social, siempre ha sido mal vista por aquellos que creen en que "cada palo debe aguantar su vela" y en la ley de la selva.

Actualmente la Seguridad Social está más sana financieramente de lo que lo ha estado a lo largo de casi toda su historia. Para cubrir el déficit que pudiera aparecer durante los próximos setenta y cinco años se requeriría menos de nosotros de lo aportado en cada una de las décadas de los años cincuenta, sesenta, setenta u ochenta. Todo lo que tenemos que hacer para salvar la Seguridad Social es impedir que los que pretenden privatizarla le pongan las manos encima.

¿Quién quiere recortar las prestaciones sociales?

A veces hay noticias que me hacen reír a carcajadas. Como ésta: "Con respecto a la Seguridad Social ­informó el New York Times la semana pasada­, el 45% afirma que no aceptaba la propuesta para permitir que se invirtiera en cuentas privadas los impuestos retenidos por la Seguridad Social; el 49% lo aceptaba". ¿Lo han pillado? La encuesta del NYT/CBS que citamos le preguntaba a la gente si les gustaría poder decidir sobre lo que se hacía con sus impuestos. Naturalmente casi la mitad de los entrevistados respondió que sí. Lo que los encuestadores omitieron inadvertidamente es el otro aspecto de la cuestión: los enormes recortes en las prestaciones de la Seguridad Social.

Así sería según el segundo Plan de Reforma de la mal llamada "Comisión del Presidente para Fortalecer la Seguridad Social". Esta privatización parcial significaría una pérdida considerable de beneficios para la mayoría de los americanos. Con este plan, una persona de 20 años que comienza a trabajar perdería el 34% de sus beneficios esperados. Eso significaría casi cien mil euros de la jubilación de toda una vida. Aunque tendrían la oportunidad de recuperar, por término medio, aproximadamente treinta y seis mil euros con una cuenta individual... con tal de que la bolsa no haga aguas justo al jubilarse como en el 2000-2002.

Para la próxima encuesta, propongo una pregunta más exacta: ¿le gustaría ver recortadas sus prestaciones de jubilación de la Seguridad Social en un 34% y tener la posibilidad de arriesgarse a recuperar una parte con una cuenta privada? Eso es para los trabajadores jóvenes. Los recortes disminuyen al aumentar la edad, pero el plan conduce a una pérdida neta a la inmensa mayoría de americanos.

¿Cuántas personas piensa usted que dirían sí a un trato como ese? Resulta que ése es el trato que el presidente Bush parece estar ofreciendo. Su comisión, que a diferencia de otras, está repleta de gente que favorece la privatización, propuso tres planes. Explícitamente Bush no ha escogido ninguno, pero poco después de las elecciones de noviembre, indicó que él está hablando sobre el Segundo Plan de Reforma.

Note a periodistas que escriban sobre este problema: pongamos las cartas boca arriba. Los grandes recortes son para crear cuentas privadas. ¿Pero eso para qué? ¿Para que la gente pueda invertir en acciones una parte de los impuestos de la Seguridad Social? Nosotros ya tenemos varios medios por que las personas coloquen sus ahorros libres de impuestos en la bolsa de valores, en planes de pensiones o de jubilación. Y sin embargo, todavía menos del cinco por ciento de empleados aprovecha plenamente esa posibilidad.

Sería una buena idea que el gobierno Federal hiciera más universales y más baratos los planes de pensiones. Pero para lograrlo no hay ninguna necesidad de hacer una incursión en la Seguridad Social, y recortar sus prestaciones.

Tampoco hay ninguna razón para "arreglarla" pronto. Según los datos utilizados por todos, incluso por la Comisión del Presidente, la Seguridad Social puede pagar y hacer frente a todos sus compromisos de los próximos 38 años sin necesidad de ningún cambio. La no partidista Oficina del Presupuesto del Congreso ha elevado esa estimación a 48 años. Desde cualquier punto de vista, la Seguridad Social está en la mejor forma financiera de sus 69 años de historia.

Cualquier déficit que pudiera presentarse dentro de cuarenta o cincuenta años es fácilmente manejable, más que situaciones del pasado en las que teníamos ingresos mucho menores.

Los "reformadores" de la Seguridad Social se han pasado los últimos quince años convenciendo a la mayoría del público de que la Seguridad Social está en una situación desesperada. Ahora nos ofrecen un plan que recortará las prestaciones, aumentará en cientos de miles de millones nuestro ya enorme déficit presupuestario federal y aumentará los costes administrativos de la Seguridad Social en más de diez veces. ¿Para que?

Mark Weisbrot es co-director del Center for Economic and Policy Research, Washington, D.C. (http://www.cepr.net/), y co-autor con Dean Baker, de Social Security: the Phony Crisis (2000, University of Chicago Press).

[Fuente Znet, http://www.zmag.org/ Traducción de Víctor Cassi. Artículo aportado por Agustí Roig]
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Cosas del mundo nuevo

La Universidad de Barcelona difunde un cuestionario para facilitar la colaboración entre el profesorado y los medios de masas, o sea, las televisiones. En el cuestionario los profesores han de dar sus datos y luego han de optar entre diversas modalidades de colaboración. Entre otros renglones del cuestionario (traduzco literalmente del catalán, que en este caso es mejor) figuran los siguientes: "Sólo colaboraré con un medio de comunicación si es cobrando", "Acepto colaborar y no tengo ningún inconveniente en que me llamen directamente", etc. Luego esta universidad tan adaptada al mundo globalizado solicita los datos bancarios para el pago: "Datos para el pago (Datos de uso interno que nunca se harán públicos)". La universidad misma se ofrece para actuar de intermediario entre unos y otros.

La biblioteca de Babel

Juan-Ramón Capella
La práctica de Manuel Sacristán.
Una biografía política
Trotta, Madrid, 2005, 285 págs.

Este libro presenta a Manuel Sacristán en su práctica y su pensamiento político. El texto puede ser leído de diversas formas: resulta interesante para quien quiere hallar una contextualización del pensamiento, de las prácticas y de las discusiones de las izquierdas durante buena parte del siglo XX; ofrece una visión panorámica para aquellos que ya han leído a Manuel Sacristán o se plantean leerlo y sitúa una parte importante de los temas y preocupaciones sobre los que seguimos pensando. Destaca de su edición el cuidado con el que está tratado, la utilización de fotografías como recurso narrativo integrado en el texto y la riqueza de la escritura. Un libro para disfrutar. [AM]

Xavier Pedrol y Gerardo Pisarello
La 'Constitución y sus mitos'.
Una crítica al Tratado constitucional
y argumentos para otra Europa
Icaria, Barcelona, 2005, 120 págs.

Este libro es continuación del texto publicado hace unos meses por estos mismos autores con el título La Constitución furtiva en la misma editorial Icaria. La estructura del texto es la siguiente: se idenfican los argumentos utilizados por los defensores del Tratado, se aportan otros argumentos que contradicen o corrigen lo que "se dice" sobre el Tratado, se concluye y se propone una alternativa. Es un texto escrito para la discusión. Se opone por tanto al adoctrinamiento en el que nos tienen sumergidos. Muy útil como manual de argumentación y clarificación de posiciones. [AM]

Ante el próximo referéndum
están disponibles también las lecturas siguientes
Denunciar la distancia entre lo que «se dice» sobre la Unión Europea y lo que ésta realmente «hace» es el objetivo que se propone el libro de Carlos Taibo, No es lo que nos cuentan. Una crítica a la Unión Europea realmente existente, Madrid, Ediciones B, 2004. En la misma línea se sitúa la obra de Raoul Marc Jennar, de título no menos elocuente: Europe, la trahison des élites, París, Fayard, 2004.
-Aunque desde una perspectiva estrictamente
jurídica, resulta también interesante el conjunto de artículos del profesor Pedro Cruz Villalón, reunidos en La Constitución inédita. Estudios ante la constitucionalización de Europa (Madrid, Trotta, 2004). Especialmente, el titulado «La Carta o el Convidado de piedra». Su lectura es de gran utilidad para valorar de forma cabal, contra las publicitadas y frecuentes posturas mitificadoras, esta parte del Tratado Constitucional. ---[XP]

Bhagirath Lal Das La OMC y el sistema multilateral de comercio. Pasado,
presente y futuro
Icaria-Intermón Oxfam, Barcelona, 2004, 247 págs.

Las siglas OMC se leen y se escuchan continuamente. Este libro explica la evolución de esta organización y sus relaciones con la ordenación del comercio internacional. Contiene la reflexión de una persona cuya actividad profesional le ha permitido conocer los entresijos del GATT/OMC y los efectos de los acuerdos multilaterales de comercio sobre los países en desarrollo, que son, como señala el autor, "los principales perdedores del sistema". Plantea la necesidad de mejorar y reformar la OMC, utilizando vías alternativas de acuerdo entre los países en desarrollo. Es un texto repleto de información detallada. ---[AM]

Gregory Elliott Perry Anderson.
El laboratorio implacable de la historia
Trad. de Gustau Muñoz, Universidad
de Valencia y Editorial Universidad
de Granada, 2004

Este libro examina la trayectoria de uno de los más prestigiosos pensadores e historiadores contemporáneos de la izquierda, director y colaborador durante muchos años de The New Left Review. Contiene además una reflexión rigurosa sobre la historia del marxismo occidental desde la posguerra hasta su crisis de la hora presente.

Sofia Kovalevskaia Una nihilista
Maldoror, ilocalizable, 2004

Este libro es una autobiografía camuflada, convertido en novela y desdoblada. Sofia Kovalevskaia fue una notable matemática (la primera mujer doctor en esa materia en una universidad rusa) a la vez que una militante social del siglo XIX. No tendría mayor relevancia que tanta prosa decimonónica a no ser porque empieza por el relato del día de la emancipación de los siervos en 1860 y sigue con el endeudamiento de los propietarios rurales, bien descrito y de utilidad para la escuela. El itinerario de Vera (la doble de la autora) es a la vez típico y ejemplar, hecho de entrega y sacrificio (inusual), ofrecido como pauta de conducta a las mujeres en vías de emancipación. Siglo y cuarto más tarde, se lee con interés pero con distancia por un tiempo en que la izquierda estaba imbuida de optimismo. ---[Montserrat Sendra]

John Kenneth Galbraith
La economía del fraude inocente.
La verdad de nuestro tiempo
Crítica, Barcelona, 2004

Galbraith no es un radical. Pero sus análisis nos han ayudado a entender la naturaleza del capitalismo americano. Y en su ancianidad nos regala una pequeña obra en la que muestra cómo los conceptos con que se maneja la profesión económica y los periodistas que reproducen sus análisis conducen a la confusión y al enmascaramiento de la realidad. El pequeño fraude cotidiano que nos impide entenderla.

Es por eso una buena obra para recomendar a amigos escépticos, atrapados en el discurso dominante y poco proclives a lecturas sesudas. En unas pocas páginas destaca cuestiones relevantes sobre la naturaleza real del poder económico (aunque sin duda su análisis de clase es lo más discutible al contraponer burócratas corporativos y rentistas, los dos grandes integrantes de la clase dominante) y sobre conceptos económicos básicos como esto de "la economía de mercado" o el mismo concepto de "trabajo". ---[ARA]

J. Glenn Gray,
Guerreros. Reflexiones
del hombre en la batalla
Trad. de Mónica Garrido.
Inèdita Editores, Barcelona,
2004, 254 p.

Hannah Arendt al prologar este libro dijo que era un texto importante que había pasado desapercibido. No es mala carta de presentación para un libro escrito por una persona que buscó claridad en su reflexión sobre la experiencia humana de la guerra. Se nutre principalmente de las anotaciones que durante la Segunda Guerra Mundial fue haciendo en sus diarios: observación del comportamiento de las personas y del suyo propio ante la destrucción, el miedo, la muerte, el lenguaje utilizado, el sentimiento de culpa.

Está escrito con un estilo directo y nada concesivo a moralinas de escaparate. Los más de cuarenta años que lleva escrito no le restan actualidad, a ello contribuye sin duda la hegemonía del belicismo. ---[AM]

Cine

Va de pelis

Los críticos de cine resultan desconcertantes en este país. Una pelí como Lobo, que hubiera podido ser cine de entretenimiento solvente, causa vergüenza ajena por su tratamiento del ambiente etarra. Y está obteniendo un éxito de taquilla. De bobos para bobos.

Luego está Alejandro Magno. Un bodrio muy bien publicitado, pero completamente engañoso. Ninguna explicación histórica razonable de las empresas de Alejandro. Y, a pesar de lo que cuenta la publicidad, las alusiones a su homoerotismo, nada infrecuente en su cultura, resultan pacatas, timoratas: hay mucho más en los campos de fútbol cuando se marca un gol. En la peli, tediosa, más sonora que visual, no aparece el suceso que cuento en seguida, y que ayuda a entender a esa personalidad histórica y la devoción que suscitaba, pero que a Oliver Stone no le debió interesar. Todo el ejército de Alejandro está muerto de sed al atravesar un desierto; los exploradores avanzados regresan: han encontrado agua, y traen un poco, en un casco, para que beba su rey, también muerto de sed. Alejandro la derrama en la arena. Beberá cuando todos.

El aviador, de Scorsese, no ha sido bien recibida por la crítica. Sin embargo es un lujazo de peli de entretenimiento: de ésas que se van a ver para una distracción inteligente. Es muy larga, pero no se nota: yo sentí que se acabara porque lo había pasado muy bien. Volveré a verla.

Y está Solo un beso, de Ken Loach. Aunque en cierto modo produce una sensación de dejà vu, atrapa al espectador con gran fuerza, y le permite entender bien que donde menos se espera salta un fundamentalismo. No hay que perdérsela.---[El Lobo Cinéfilo]
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Lo que ven los rusos
Estrella, señal de socorro (Zvezda, 2002), de Nikolay Lebedev

Ha llegado a nuestras pantallas una película rusa, lo que no es tan habitual. Desde que se hundió la desaparecida Unión Soviética, las películas rusas han desaparecido de las pantallas españolas. En el período post-soviético (1992-2005) se han estrenado en España diez películas: Quemado por el sol (1994), El chef enamorado (1996), El prisionero de las montañas (1996), El ladrón (1997), El barbero de Siberia (1998), Luna Papa (1999), 27 besos robados (2000), El beso del oso (2002), El arca rusa (2002) y El regreso (2003). Sumándolos, no llega a una película por año, y además cinco de ellas no son propiamente rusas, sino mayoritariamente coproducciones de otros países. Sin embargo, las antiguas repúblicas ex-soviéticas han seguido produciendo películas. El cine ruso ha cambiado, los nombres irremplazables son otros, pero nada de eso ha llegado a nuestros ojos.

La verdad sea dicha es que ni Serguei Bodrov (que ya está muerto), ni Pavel Chukrai, ni Bajtiar Judoynazarov, ni el mismísimo Alexandr Sokurov son los más taquilleros en su país. Ni lo fueron Tarkovski o Ioseliani (con toda su obra soviética prohibida), ni Tenguiz Abulazde (ya muerto) o Kira Muratova (acumuladora de dificultades para rodar), ni el matrimonio formado por Larissa Chetpiko y Elem Klimov (ambos muertos), ni Alexei German (que tarda años en empezar a rodar su próxima película) o Petr Lutsik, que murió habiéndonos dejado únicamente su De los confines (Okraina, 1988), que nos acompaña como un sueno, como un duermevela compartido. Ninguno de ellos representa la corriente básica del cine ruso, aunque sin ellos no existiría la tradición que enlaza con los maestros del cine mudo soviético.

Junto al cine que los expertos alaban, hay otro cine más comercial, que a veces alcanza cifras importantes en taquilla. Siempre ha sido así. El cine ruso que antaño tiraba dos mil copias por película, y que era bien recibido por el público ruso, era el cine bélico, las películas de guerra, como lo es Estrella, señal de socorro, que llega con tres años de retraso, característica por lo demás común a todo el cine ruso. Un cine que pone en la pantalla las peripecias de algunos soldados del ejército rojo durante la segunda guerra mundial, experiencias de la lucha contra el invasor nazi. Al principio, cuando la producción soviética consistía en "pocas películas" -el período 1947-1953- no se podía elegir: o una soviética vieja (de los primeros años del sonoro) o la de guerra. Para las zonas agrarias y las repúblicas asiáticas había una tercera opción: las películas indias, que rompieron el boicot a la Unión Soviética, y eran muy apreciadas. Pasó el tiempo, algunas de aquellas películas se retiraron de circulación (por ser lisa y llanamente propaganda stalinista: La caída de Berlín, por ejemplo), pero el público siguió sintiéndose atraído por este tipo de películas, que llegó a tener carta de naturaleza como genero. El atractivo de un cine popular iba estrechamente vinculado al hecho de que la segunda guerra mundial transcurrió en parte en suelo ruso y en la memoria de todos quedaban amigos muertos y sucesos del frente o de la retaguardia.

La película que llega ahora a nuestras pantallas, Estrella, señal de socorro, de Nikolai Lebedev, es un ejemplar típico de ese tipo de cine que les gusta ver a los rusos. Su argumento está sacado de un texto literario previo -en este caso, un relato de Emmanuil G. Kazakevich- que evoca su participación en la guerra. Este relato ya había dado lugar a una película, Zvezda / La estrella (1949) de Aleksandr Ivanov, por lo que se trata de una nueva versión, cincuenta años más tarde. Iba directa al éxito de taquilla y lo consiguió (y sigue consiguiéndolo a través del mercado del vídeo y del Dvd). Como película bélica tenía un público potencial fuera de Rusia, y lo ha aprovechado. La dirección, la fotografía o los actores hacen que la película se vea bien como cine de género en Occidente. Aunque sea un cine bélico distinto del que los norteamericanos acostumbran a vendernos.

Por lo general, estas películas no tratan de grandes gestas bélicas, sino de pequeñas misiones que pueden ser decisivas (pero al principio no lo saben ni los soldados ni quienes les envían). Nada que ver con el cine bélico norteamericano, cuyos protagonistas asumen hazañas que sólo se ven en el cine. En la literatura y en el cine soviético priman la sencillez y el realismo.

El carácter de la misión -atractivo en el cine norteamericano y, por lo tanto, rebuscado- suele ser uno de tantos: un radiotransmisor soviético en las líneas enemigas, o un radiotransmisor enemigo en la retaguardia del ejército rojo, sirve como trama. En esto, recuerda poderosamente la novela El momento de la verdad, de Vladímir Bogomolov, en el que -durante cuatrocientas ochenta y seis páginas- tres soldados se dedican a perseguir un equipo con radiotransmisor que opera en la retaguardia. Estrella, señal de socorro es lo mismo, pero al revés: un comando ruso detrás de las líneas enemigas descubre algo importante de los alemanes, pero su radiotransmisor está averiado. El cerco se estrecha y ellos han de transmitir el mensaje como sea.

Otro aspecto llamativo es el escaso papel individual que tienen los héroes. En este caso, el autentico protagonista no es otro que el comando en sí. El protagonista de la película no tiene por qué ser el que dispara mejor o el más aguerrido. Estas virtudes -por llamarlos de algún modo- están repartidas entre los otros miembros del comando. Las películas contra el invasor nazi heredan así una tradición que les llega desde el comienzo del sonoro y el cine sobre la guerra civil: el protagonismo colectivo y la solidaridad elemental contra el enemigo.

También el papel de la violencia es ligeramente diferente al modelo norteamericano. Es revelador que la película empiece por un bombardeo contra la población civil, mostrando los destrozos y las matanzas, y que en esa secuencia se vean más muertos que en todo el conjunto de la película. O que los dos infiltrados en un camión de víveres pasen por la aldea de uno de ellos, donde los campesinos han sido todos colgados. Es esta violencia la que cuesta de olvidar a quienes la padecieron, una violencia que los yanquis no han sufrido nunca.

Como no hay grandes hazañas bélicas, tampoco hay grandes ensaladas de tiros y explosiones. Los soldados del comando matarán para defenderse, pero su principal tarea es informar de cuanto acontece tras las líneas enemigas. Para el comando, un muerto enemigo equivale a dejar un rastro para que puedan llegar a descubrirles. El asesinato de un alemán pone en alerta toda la región (y oímos en alemán las órdenes de busca y captura inmediata). Un comando de película norteamericana, con sus montones de cadáveres, sería considerado algo propiamente inenarrable.

El final no tiene por qué ser un final feliz. Lo es a medias: logran transmitir el mensaje, pero mueren todos convertidos en una pavesa ardiente por un lanzallamas alemán. Aunque como género suelen abundar los finales trágicos y atemperadamente desgarradores. En realidad, la guerra dejó un saldo sangriento para los rusos, que siguen calificando de "gran guerra patriótica" la lucha contra los alemanes.

Estrella, señal de socorro es una oportunidad de ver lo que suelen ver los rusos cuando van al cine. También se puede ver como una película que pretende ser comercial, pero cuyo sistema de valores difiere notablemente del cine norteamericano. Aunque, es cosa sabida, sólo durante quince días, lo que aguantan en cartel ciertas películas europeas. Luego, pasará al cajón de las oportunidades perdidas, de las oportunidades que no pertenecen al imperio.---[Josep Torrell]
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Foro de Webs

Especial desde el V FSM en Porto Alegre
Esta edición del Foro de webs se ha confeccionado desde el V Foro Social Mundial que se está celebrando en Porto Alegre. Aquí van algunas propuestas de páginas sobre el Foro y de movimientos, colectivos y propuestas presentes en Porto Alegre.
Informaciones y opiniones sobre el V FSM
Portal oficial del FSM http://www.forumsocialmundial.org.br/
Con información actualizada del programa completo de actividades que se están realizando.
ADITAL http://www.adital.com.br/
Portal de la Agencia de Información Fray Tito para América Latina. En castellano y portugués. Con cobertura especial del Foro Social Mundial y del Foro Social de las
Migraciones realizado del 23 al 25 de enero.
Foro Social de Madrid http://www.forosocialmadrid.org/
Con crónica diaria de Carlos Girbau (Delegado de Paz Con Dignidad y del Foro Social Madrid en el FSM), y artículos de opinión sobre el Foro.
Terraviva http://www.ipsterraviva.net/
Servicio informativo de la Agencia Interpress. En castellano e inglés. Con seguimiento especial del Foro y artículos y secciones generales de interés.
Rebelión http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=1&id=145
Enlace directo a la sección de Rebelión "Resistencia global. FSM 2005 Porto Alegre". Interesante selección de artículos de opinión y reflexiones sobre el FSM.
Propuestas presentadas en el FSM
Campaña Internacional sobre la ilegitimidad de la deuda http://www.jubileesouth.org/sp/
Página del Jubileo Sur, red de organizaciones populares, movimientos sociales y religiosos y formaciones políticas de América Latina, Caribe, Africa, Asia y el Pacífico. Unidos para denunciar y rechazar el pago de la deuda externa. En castellano, francés e inglés. Con explicación de sus metas estratégicas, propuestas de trabajo, campañas y programas específicos.
Oilwatch http://www.oilwatch.org.ec/oilwatch.htm
Oilwatch es una red de Resistencia a las actividades petroleras en los países tropicales. Su sede principal está en Ecuador, y en la red participan cerca de cien organizaciones de países del Sur. Su página está estructurada por áreas geográficas y por temas. Con un bolétin, documentos, mapas, libros descargables en pdf, enlaces... En Porto Alegre han presentado propuestas contra la gran estafa de las transnacionales.
Índice alternativo del riesgo país http://www.economiasur.com/
Interesante página sobre economía global y desarrollo en América Latina, auspiciada por el equipo D3E de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). Desde la página principal de Economía Sur se puede acceder a la descarga libre del reciente libro El Otro Riesgo País. Indicadores y desarrollo en la economía global. En él se presenta una interesante propuesta del nuevo "indicador de riesgo país alternativo" incorporando aspectos sociales y ambientales.

[Sección a cargo de Víctor Ríos]

PÁGINAS-AMIGAS Rebelión-
http://www.rebelion.org/
La Insignia-
http://www.lainsignia.org/

 

Revista mientras tanto

Contenido del número 91-92: 25 años
Izquierda transformadora y movimientos sociales
La redacción se ha propuesto recordar la historia de los principales movimientos sociales de este país tras la recuperación de sus libertades. Se trata de un número pensado especialmente para que las generaciones altermundistas más jóvenes conozcan las experiencias de quienes les precedieron. Los textos proceden de autores con algún tipo de vinculación con los movimientos sociales y/o con las organizaciones de la izquierda alternativa, y parten de enfoques diversos pero a la vez complementarios. Notas editoriales Ecosocialismo: vieja y nueva izquierda; Venezuela en el espejo; El polvorín palestino; ¿Auge de la prostitución? Monográfico Presentación de Enric Prat. Artículos de Jaime Pastor, "Evolución, crisis y mutaciones de la izquierda transformadora y alternativa"; Emili Cortapitarte, "Globalización, reformas laborales y conflictividad laboral"; Albert Recio y Andrés Naya, "Movimiento vecinal: Claroscuros de una lucha necesaria"; Ladislao Martínez, "El movimiento ecologista. La lucha antinuclear y contra el modelo energético en España"; Justa Montero, "Movimiento feminista. Una trayectoria singular"; Enric Prat, "Trayectoria y efectos del movimiento pacifista"; Rafael Ajangiz, "Objeción de conciencia, Insumisión, movimiento antimilitarista"; Carlos Vaquero, "El movimiento estudiantil universitario. De la Ley de Autonomía"; Robert González, "Los movimientos por la ocupación. 20 años liberando espacios de la especulación del capital"; Jordi Petit, "De la peligrosidad social a las siglas LGBT"; Marisa Revilla Blanco, "Las ONGD y la solidaridad internacional en España hoy. Campañas y movimientos".

Avance del número 93
El próximo número está dedicado a analizar las transformaciones experimentadas por la clase obrera, a discutir cuál es su posición en los procesos de transformación social, a entender por qué ha perdido su centralidad en los debates alternativos.
Semimonográfico coordinado por Albert Recio: artículos de A. Recio, "¿Qué fue de la clase obrera?"; Fausto Miguélez, "Los veinte últimos años de las relaciones laborales"; Sònia Parella, "La interacción entre clase social, género y etnia: el reclutamiento de mujeres inmigrantes en el servicio doméstico"; Joaquim Sempere, "¿Cómo se socializan los futuros trabajadores asalariados? Notas sobre la cultura obrera"; Ernest Cano, "Formas, percepciones y consecuencias de la precariedad"; Pau Díaz, "La individualización de la relación laboral en las grandes empresas: El caso de Telefónica". Otros materiales: Notas editoriales. Artículos de Thierry Meyssan, "La Liga anticomunista mundial, una internacional del crimen"; Pere Ortega, "La dialéctica contra la guerra en Bertold Brecht"; y Josep Torrell, "La desmemoria del cine".

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