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Todo por
la competitividad

El mensaje final
que la última reunión
de jefes de gobierno
europeo [...]

El referéndum francés
He empezado a tener
esperanzas [...]

De luna a luna.
Crónica / Crítica
Un saludo de Bush · Dos películas y dos respuestas políticas · En el Vaticano

El Banco Mundial: un problema
que va más allá de Wolfowitz
Por Mark Weisbrot

John Dimitri Negroponte
El diplomático de la CIA:
de Honduras a Irak

Este hombre, desde
sus cargos de diplomático
o asesor, ha sido el brazo
ejecutor [...]

El mundo laboral
en el teatro

El método Grönholm
y Almacenados

Una de cine
El secreto
de Vera Drake

Webs amigas
· Rebelión
· La Insignia

La biblioteca de Babel
· Walter Benjamin,
nLibro de los Pasajes
· Elfriede Jelineck,
nLas amantes
· Miquel Caminal,
nDel federalismo nacional
nal federalismo plurinacional
· Simon Schama,
nAuge y Caída del Imperio
nBritánico. 1779-2000

Revista mientras tanto
· Contenido del número 93
· Avance del número 94

Número 24 · Abril de 2005
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· Correu-e
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Todo por la competitividad

El mensaje final que la última reunión de jefes de gobierno europeo en Bruselas ha transmitido a su ciudadanía es "que nuestro principal objetivo es convertirnos en el área económica más competitiva del planeta". Y se acepta más o menos veladamente que los otros objetivos considerados básicos (la sostenibilidad, la cohesión social, la igualdad de géneros, etc.), deben ser considerados de rango menor en aras de este gran proyecto colectivo. No es nada nuevo, por cuanto el término competencia o competitividad ya hace años que viene siendo aceptado como un eje orientador de la actividad económica, y constituye en gran medida uno de los eslóganes ideológicos sobre los que se está apoyando la remodelación neoliberal de la sociedad.

Se trata de una idea extraña. Pero que basa su capacidad de atracción en vivencias sociales a diferente nivel. Sin duda donde mejor funciona es en el ámbito del deporte y los concursos, actividades diseñadas como juegos en los que tiene que haber perdedores y ganadores. Pero se trata en todo caso de actividades socialmente triviales (aunque permiten mantener por sí mismas un importante tinglado mercantil), que sirven como entretenimiento pero no sirven para resolver cuestiones sociales básicas Sin duda la importancia que deportes y concursos han adquirido en nuestro mundo favorecen la aceptación de esta idea en otros ámbitos. Por ejemplo en el campo de la producción científica donde cada vez más se potencia la elaboración de proyectos como una competencia entre equipos, donde al igual que en el deporte lo que priman son las estrategias para ganar, a menudo en detrimento de otros aspectos. Y es que a veces uno tiene la impresión que también en algunas esferas científicas prima más el juego que la relevancia, la dedicación a temas que dan premio que a cuestiones importantes (por fortuna no toda la producción científica es igual y aún existen espacios para la honestidad y la búsqueda desinteresada, aunque el peligro es también ahí evidente).

El mundo de la empresa también sugiere ideas de competitividad. La empresa se configura como un pequeño ente enfrentado a otros rivales que persiguen el mismo botín. En este imaginario, al igual que en el deporte, todo vale con tal de salir airoso, en forma de crecimiento de la empresa, supervivencia, etc. Aunque ahí la cosa ya es más compleja porque la propia empresa está atravesada de contradicciones que a menudo contradicen esta imagen de un colectivo en la búsqueda de autodefensa: el deterioro de las condiciones laborales, la destrucción de empleos, etc., que a menudo se esgrimen como medios para ser competitivos, recuerdan también que el coste a pagar difiere según cuál sea la posición de cada uno en este pretendido "barco en el que vamos todos". Por esto el mundo empresarial siempre ha necesitado de mecanismos culturales complementarios (políticas de motivación) que ayuden a la gente a creer en el interés de la empresa y a aceptar dócilmente los costes que tiene para sus vidas la adopción de políticas orientadas a este fin.

Lo que hoy nos proponen los jerarcas europeos es que traslademos esta misma creencia a escala nacional, Algo que tampoco es nuevo, Al fin y al cabo es lo que siempre han hecho los estados cuando se han lanzado a aventuras bélicas e imperiales alegando el peligro que para su integridad representaban los pueblos rivales. Sabemos bastante de cuáles eran las motivaciones reales de estas guerras y de cómo se reparten sus costes. Y resulta fácil entender que las demandas actuales para convertirnos en un bloque competitivo van en una dirección parecida, la de exigir a la ciudadanía que acepte unos costes sociales en forma de deterioro de salarios y condiciones de vida y trabajo, de aumento de la inseguridad económica, de pérdida de independencia social, aunque de momento no se nos pida que vayamos directamente a la guerra También ahora se perfila un potente enemigo, China (los otros dragones asiáticos resultaban demasiado pequeños para darnos miedo). Y también, como en las guerras, se trata de cerrar filas evitando realizar una valoración crítica sobre entrar en dicha competición.

Visto desde lejos, poner la competitividad como un elevado objetivo social puede verse como muestra de infantilismo o de peligrosa paranoia. Porque además es un objetivo no cuantificable que como la adicción a las productos tóxicos siempre pide más. Producir más, trabajar más, no tiene sentido si no es para garantizar una vida satisfactoria a la gente. Y hay bastante evidencia de que las largas y variables jornadas laborales, el desempleo recurrente y la reducción de la protección social contribuyen negativamente al bienestar social. Por ello ya hace algunos años Paul Krugman, un economista no radical, reunió varios de sus trabajos como crítica a la competitividad y recordó que lo que sí mejora la vida de la gente es la productividad, entendida como mejora de las formas de producir (aunque las mediciones de la misma no escapan tampoco a la controversia cuando se toman en consideración los impactos ecológicos de algunas de las técnicas que mejoran la productividad del trabajo). Resulta asimismo evidente que en muchos casos la competitividad no sólo se consigue haciendo las cosas mejor sino deteriorando las condiciones sociales y ambientales del proceso productivo (de la misma forma que muchas competiciones se ganan comprando al árbitro, haciendo trampas, con doping, o forman parte simplemente de juegos amañados). De hecho, a pesar de la retórica sobre la inversión en tecnología, lo que se está pidiendo a la población europea es que acepte el deterioro de sus derechos sociales en aras de este gran objetivo colectivo.

Una situación que resulta más curiosa cuando se analiza realmente cómo está funcionando el proceso. Bastarán un par de ejemplos. En unos casos la competitividad es aducida por las filiales de alguna empresa transnacional para justificar el cierre de una planta o el cambio en las condiciones laborales. Se alega que la pérdida de competitividad de la planta afecta a su futuro. Lo que a menudo se pasa por alto es que el competidor no es otra empresa sino otra planta de la misma empresa situada en otro país donde predominan otra estructura de derechos sociales. De hecho la competencia la está produciendo la misma multinacional enfrentando entre sí a sus trabajadores (y sociedades) de diversos territorios. El rival está autoproducido por quienes van a ser los gananadores reales del ajuste, los directivos y accionistas de la multinacional. Lo racional sería, a escala europea, imponer normas sociales comunes que obligaran a las grandes empresas a garantizar derechos básicos en todas partes y se evitara esta competencia a la baja entre clases obreras de distintos países.

En otro plano, al poner el peligro chino como justificante, la Unión Europea trata de eludir el cuestionamiento de sus propias políticas macroeconómicas y su adopción de politicas neoliberales a escala internacional. Exagerando incluso el peso que tienen las importaciones chinas en la generación de los actuales problemas de empleo (por mucho tiempo la producción china sólo podrá representar una pequeña fracción del consumo europeo, por más que represente un elemento importante en sectores concretos) y evitando debatir el marco monetario, institucional y social en el que esta "competencia" tiene lugar. La apelación continua a la competitividad no sólo es un "mantra" con el que colar otras demandas menos aceptables, sino también una forma de evitar que se produzca otro tipo de debate sobre los objetivos de la actividad económica.

La competititividad nunca puede ser un objetivo primario de las sociedades humanas. Éstas deben preocuparse de satisfacer necesidades básicas y garantizar a todo el mundo una vida con niveles aceptables de autonomía y capacidad de realización. Aunque sin duda cuáles son estas necesidades es un tema discutible, que exige contar con buenos mecanismos para garantizar un serio debate social (y que posiblemente pueden dar lugar a soluciones diferentes). Que la actual estructura económica es insatisfactoria en muchos aspectos e imposible de sostener es también cierto. Y ello obliga sin duda a replantear los objetivos y las formas de las políticas comunitarias. Lo que resulta evidente es que la potencial amenaza china nos indica dos cosas igualmente preocupantes: que una parte de nuestra prosperidad se sustenta en un juego de suma cero que resulta fatal si caemos en el lado perdedor, y que el impacto ecológico que generará la copia de nuestro modelo por otro 20% de la población mundial puede ser terrible. Pero esta toma de conciencia también nos indica que si basamos la respuesta en la competitividad el resultado puede ser catastrófico. Por ello me parece tan decepcionante oír a los supuestos (o reales) representantes de los y las asalariadas hablar en términos de competitividad y olvidarse de crear una nueva conciencia social en la que la cooperación, la búsqueda de salidas colectivas, la regulación consciente sustituya a la locura de un mundo actual regido por una capa de machos que aún están obsesionados en demostrar que la tienen más larga que nadie. --[Albert Recio]

 

El referéndum francés

He empezado a tener esperanzas que la semilla valientemente sembrada por el No en ese referéndum que tenía que ser triunfal y masivo en España, tampoco iba a ganar moralmente en Francia cuando he escuchado en la muy oficial Radio France mentar al engendro giscardiano como el Tratado de Giscard. Con ello se coloca al llamado tratado constitucional al mismo nivel de simpatía que despierta en Francia ese personaje pedante y orgulloso pero ávido de poder y de dinero que una vez, hace años, fue presidente de la República francesa en una época que poco dice ya a sus conciudadanos y en la que se podían aceptar impunemente regalos de dictadorzuelos africanos.

Y las encuestas dan ya un 54 % de votos No, en su mayoría de izquierdas (el 59 % del electorado de las izquierdas dice preferir el No). La campaña de verdad está empezando ahora, pero los argumentos de Fabius y de Marie-George Buffet (los socialistas partidarios del No y los comunistas) así como de Attac y de una gran parte de las bases sindicales de la CGT, parecen ir en la línea del sentimiento popular contra la propuesta Bolkestein de liberalización a la baja y salvaje de las condiciones de contratación en toda Europa, símbolo de esa Europa de los explotadores que el auténtico guionista del Gobierno francés, el jefe de la patronal MEDEF Antoine de Seillère, otro noble más o menos auténtico como Giscard d'Estaing, concita en sus sermones ante la incapacidad del Gobierno Raffarin de afrontar la situación. Ya ese lunes de Pascua trabajado en parte de Francia está sirviendo para liquidar las famosas 35 horas. Y Seillère insiste, como un Cuevas cualquiera. Barroso, el cuarto mosquetero de las Azores (eran cuatro, como los tres mosqueteros de Dumas), amenaza con el anatema, pero tiene que acabar aceptando modificaciones, aun temporales, en la política económica de la Unión.

La Unión europea, sus países, sus pueblos, necesitan, incluso estructuralmente, en su misma concepción como organización supranacional permanente, una política distinta de la que desde la asimetría, desde la unipolaridad, quiere imponer el pensamiento neoliberal. No se puede predicar el multilateralismo a escala internacional y exigir dentro de Europa que se instale la pura dominación unilateral de las grandes empresas.

Pero en todo caso, aquí y ahora, en estos momentos de recesión, persistir en esa línea es también suicida. La defensa del estado de bienestar, entendido éste no como el resultado de una carta otorgada, sino como el de las luchas sociales y la complejidad de la sociedad europea de todo el siglo XX, es imprescindible si se quiere darle continuidad al proyecto y apoyar el desarrollo de terceros países, es decir de sus fuerzas internas progresistas, no el de las multinacionales allí instaladas. --[Jaume Segarra]

De luna a luna. Crónica / Crítica

Un saludo de Bush

El presidente Bush, en la conmemoración del 11-M, dirigió su saludo "al pueblo español", puenteando al gobierno. Por lo visto los norteamericanos creen que los españoles no recordamos lo mucho que les debemos.

A los gobiernos norteamericanos les debemos bastantes años de carencia de derechos políticos, por su apoyo político a Franco a cambio de las bases. Les debemos que consideraran "un asunto interno español" el 23-F, en el que estaban tan pringados que pusieron sus bases en España en situación de alerta y ese día no llevaron a sus hijos al colegio aquí. Les debemos, si vamos a eso, hasta la voladura del Maine para intervenir en Cuba. Todo eso les debemos a los gobiernos norteamericanos. Se lo debemos y lo recordamos muy bien.

También les debemos a unos pocos norteamericanos su combate en las Brigadas Internacionales. Cantaremos en su honor "Jarama Valley".

Dos películas y dos respuestas políticas

Este año los premios Oscar de la Academia del Cine de Hollywood a la mejor película norteamericana y a la mejor película no norteamericana han recaído en sendas películas que abogaban indirectamente por la legalización de la eutanasia. Dos películas excelentes: la de Amenábar, por abordar el asunto sin recurrir a la truculencia; la de Eastwood, por su increíble fuerza dramática. Ambas habrán hecho pensar a mucha gente en la necesidad de regular usos que permitan morir con dignidiad y sin sufrimiento con ayuda médica tanto en los hospitales como en las casas.

La respuesta reaccionaria no se ha hecho esperar. En Estados Unidos, la derecha ha montado un cirio colosal en torno a un caso clínico terminal, en contra de numerosas decisiones judiciales. Ya están los de siempre tratando de causar daño al prójimo. Y, en España, el gobierno derechista de la Comunidad de Madrid, por si tuviéramos alguna duda acerca de la peligrosidad de la derecha española, ha montado también su propio cirio: sobre la base de una denuncia anónima, sin base alguna, ha destituido a un jefe de urgencias (persona de izquierdas, claro), en un esfuerzo por hacer creer a su necia base electoral que en los hospitales públicos se mata a la gente.

Una recomendación: hay que preguntar a los médicos que nos caen en suerte si son del Opus, de Comunión y Liberación o amigos de los Legionarios de Cristo. Si lo son -créanme- lo primero es salir huyendo. Y lo segundo protestar ante quien corresponda.

En el Vaticano

Y, hablando de eutanasia, parece que Woytila no ha querido que hubiera con él encarnizamiento terapéutico. [JRC, 31 de marzo de 2005]

 

El Banco Mundial: un problema que va más allá de Wolfowitz

Por Mark Weisbrot*

La elección del Secretario de Defensa Paul Wolfowitz por parte de la Administración Bush para presidir el Banco Mundial ha iniciado una tormenta internacional de controversias. Justo después de la nominación del anti-ONU John Bolton como Embajador en las Naciones Unidas, la elección de Wolfowitz se percibe como un fuerte mensaje al resto del mundo.

Y ese mensaje no es amistoso. Wolfowitz es el principal arquitecto y símbolo de la guerra en Irak de la Administración Bush y también de su desprecio hacia las instituciones multilaterales y de la absoluta despreocupación por la opinión pública mundial.

¿Pero qué significará para el futuro del Banco Mundial? Aquí en Washington, hay un profundo sentimiento de temor y malestar entre el personal de Banco Mundial. Naturalmente no quieren ser vistos simplemente como otro instrumento de la política exterior americana.

Pero la mayoría no es consciente de hasta qué punto juega ese papel el Banco Mundial. En primer lugar, casi toda la política de préstamos del Banco Mundial está subordinada al Fondo Monetario Internacional (FMI). En otras palabras, el Banco inutiliza su política de préstamos siguiendo las políticas macroeconómicas del FMI, negándose, en la mayoría de los casos, a otorgar préstamos a menos que cuente con la aprobación del FMI. El FMI, a su vez, está dominado casi completamente por el Departamento del Tesoro americano. Y aunque los europeos y los japoneses teóricamente podrían desbancar a Estados Unidos, en los últimos sesenta años todavía no lo han hecho.

Esto da al Tesoro americano el mando sobre este cartel de poderosos acreedores, ya que el Fondo y el Banco juntos pueden persuadir a otros prestamistas multilaterales, a los gobiernos de los países ricos, e incluso al sector privado para que no presten a un país que no cuente con la bendición del FMI y el Tesoro americano. En los últimos años este poder se ha debilitado un poco, ya que Argentina, uno de los receptores más importantes de estas instituciones, los puso en evidencia y ganó. Después de reconvertir cien mil millones de dólares de deuda privada, Argentina amenazó con la mora en los pagos al propio FMI, un acto inaudito de desafío, y ha sorprendido a los expertos con un salto hacia la recuperación con un crecimiento rápido y una disminución de la deuda.

Pero el FMI y el Banco Mundial todavía tienen una influencia enorme sobre la política de la mayoría de los países en desarrollo. Un análisis de los últimos veinticinco años indica que esta influencia ha sido abrumadoramente negativa: sin contar Asia, la inmensa mayoría de los países con ingresos bajos y medios han sufrido una punzante disminución en su crecimiento económico. El Banco Mundial y el FMI no pueden apuntarse éxito alguno. Apenas puede atribuirse la explosión del crecimiento chino desde 1980. Más bien al contrario: en las zonas donde estas instituciones han estado muy involucradas, el fracaso económico es galopante: en América Latina, la renta per capita sólo ha crecido aproximadamente un 12% en los últimos veinticinco años, comparada con el 80% de las dos décadas anteriores (1960-1979). África ha ido a peor y el Banco Mundial y el FMI han sido lentos y tacaños en la cancelación de la deuda de los países más pobres, cuando podrían haberlo hecho de inmediato.

Por consiguiente, Wolfowitz va a tomar el control de una institución que, desde todos los puntos de vista económicos, ha fracasado. Pero el Banco se niega incluso a considerarlo. Gran parte de sus investigaciones económicas están políticamente dirigidas. Por ejemplo, el año pasado, en la víspera de una importante votación en el congreso sobre comercio, el Banco publicó un estudio demostrando que el NAFTA había aumentado el crecimiento de México. Los principales resultados económicos que muestra son fruto de un error, pero el informe todavía sigue sin corregir en su página web.

Para abreviar, a pesar de los sentimientos liberales de su personal, el Banco Mundial no es una institución liberal. De hecho es tan antiliberal en la práctica que algunas de las Fundaciones de Inversión más importantes de Estados Unidos, preocupadas por las cuestiones sociales (por ejemplo, el grupo Calvert), los mayores sindicatos y diez ayuntamientos, están empeñados en boicotear las obligaciones del Banco Mundial, normalmente adquiridas por inversionistas institucionales, hasta que cambie sus abusivas políticas hacia los países en vías de desarrollo.

Es improbable que Paul Wolfowitz haga estas necesarias reformas. Pero hasta que los otros 183 países miembros de esta institución tengan voz en sus decisiones, es poco probable que el Banco Mundial lleve adelante su misión de reducir la pobreza y mejorar el nivel de vida de los países en desarrollo, independientemente de qué americano sea su director.

*Mark Weisbrot es co-director del Center for Economic and Policy Research, en Washington, DC (http://www.cepr.net/). [Traducción de Víctor Cassi. Texto suministrado por Agustí Roig]

 

John Dimitri Negroponte
El diplomático de la CIA: de Honduras a Irak

Este hombre, desde sus cargos de diplomático o asesor, ha sido el brazo ejecutor de gran parte de las políticas de intervención de la CIA en el Tercer Mundo. Empezó su carrera diplomática en Hong Kong, se curtió en Vietnam, donde asesoró a Henry Kissinger en las conversaciones de paz de 1968, destacándose por mantener las posturas más duras. Su hermano es Nicholas Negroponte, el gurú de las autopistas de la información y actualmente director del Laboratorio de medios de comunicaión del MIT (Massachusetts Institute of Technology).

Con la Administración Reagan (1980-1988) fue nombrado embajador en Honduras (1981-1985), donde encabezó el "triunvirato" formado con el presidente hondureño y la Contra, grupo financiado y entrenado por la CIA. Se encargó de dirigir la guerra encubierta contra el régimen sandinista y coordinó los grupos paramilitares con los intereses norteamericanos. Supervisó la creación de la base aérea "El Aguacate" (Honduras), donde EEUU entrenó a la Contra. Esta base fue utilizada como centro de detención y tortura a los "insurgentes" sandinistas (hoy se hubiesen llamado "terroristas"), donde recientemente se han descubierto fosas de cadáveres. Por esta labor fue interrogado por un comité del Senado por su consentimiento a las violaciones de derechos humanos. También se le relaciona con la invasión estadounidense de la isla de Granada entre 1983 y 1984. Entre 1985 y 1987 fue secretario de Estado adjunto para Asuntos Internacionales Oceanográficos y Científicos del Medio Ambiente.

Con Bush I (1988-1992) fue asesor del Consejo de Seguridad Nacional (1987-1989) y embajador en México (1989-1993), en la época de la negociación de las duras condiciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, que dinamitaba los procesos de integración latinoamericanos. Y posteriormente asesoró al gobierno mexicano en la lucha contra los zapatistas.

Con la administración Clinton (1992-2000) se le envió a negociar, sin demasiado éxito, la permanencia de las bases militares de EEUU en Panamá y la creación de un centro internacional antidroga. Después se le nombró embajador en Filipinas entre 1993-1996 y entre los años 1997 y 2001 se tomó un descanso forzado, pasando a trabajar en el sector privado para Global Markets, empresa de comunicación perteneciente a McGraw-Hill.

Volvió a la administración de la mano de Bush II, como embajador en la ONU entre 2001 y 2004, años en los que EEUU instauró su doctrina de la "guerra preventiva" que se materializó en las invasiones de Afganistán e Irak. Desde su cargo presionó al Consejo de Seguridad para que aprobase la resolución que obligaba a Irak, bajo amenaza de sanción, a someterse a inspecciones continuas, en busca de las famosas e inexistentes "armas de destrucción masiva". Excusa formal utilizada por EEUU para su invasión de Irak. Finalizada la guerra, prosiguió su labor "diplomática" en la embajada-fortaleza de Irak durante el 2004.

Este es el hombre que, como premio a sus servicios y experiencia adquirida, ha sido nombrado Director Nacional de Inteligencia, donde tendrá que coordinar a las quince agencias de espionaje estadounidense (CIA, FBI, NSA), tarea que nunca ha dejado de hacer, aunque esta vez sea a mayor escala.

Joan Lara Amat y León. Más información en N. Chomsky, "From Central America to Iraq", Khaleej Times, 6-VIII-2004 (http://www.chomsky.info/articles/20040806.htm); S. Kinzer, "Our man", The New York Review of Books, vol. 48, n.º 14, 2001 (file:///C:/Documents%20and%20Settings/Román%20Reyes/Configuración%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.IE5/UIEEN4EK/www.nybooks.com/articles/14485).]

 

El mundo laboral en el teatro

El método Grönholm y Almacenados

Durante los últimos meses las salas de Barcelona han acogido dos representaciones centradas en la problemática laboral. El método Grönholm, de Jordi Galcerán, escenifica una agresiva entrevista de trabajo para acceder a un puesto como directivo de una multinacional, en la que el aspirante se somete a duras pruebas -inspiradas en métodos reales- para medir su resistencia y habilidad para el engaño. Aunque el candidato se va mostrando fuerte, se desmorona ante el detallado repaso de los momentos más desafortunados de su trayectoria vital, desbaratando de este modo todas sus posibilidades. Almacenados, de David Desola, transcurre durante la semana previa a la jubilación de un responsable de almacén que enseña el oficio a su joven sustituto. Sus diálogos reflejan las dificultades de la comunicación intergeneracional y el absurdo de la situación de partida (un almacén donde ningún camión descarga nunca nada). A su vez, enfrentan al viejo con su realidad, triste y antigua, consistente en una tarea vacía de contenido real pero pautada por una rutina de ficha, almuerzo y salario miserable, que trasciende el ejemplo concreto y sirve como metáfora de la desazón y el vacío existencial que -autoengaños al margen- acompañan a la gran mayoría de trabajos. [Raül Digón]

 

Una de cine

El secreto de Vera Drake

El nuevo film de Mike Leigh constituye otra de sus preciosas construcciones en las que se mezclan una aguda percepción de la estructura social con el análisis de la vida familiar. Al fn y al cabo la vida familiar sigue constituyendo uno de los aspectos básicos de nuestras vidas y su análisis nos permite detectar elementos cruciales de las mismas. En este caso lo que se nos presenta es un cuadro bastante preciso de una familia británica de clase obrera en un contexto concreto, el de la Inglaterra de principios de los años cincuenta, el período del pleno empleo, de los primeros atisbos de consumismo y de pervivencia de un modelo tradicional de división por género (las profesiones y roles de los distintos miembros de la familia constituyen al respecto un cuadro preciso de la situación). En este contexto se introduce una cuestión crítica. Vera Drake no es sólo una ama de casa (y trabajadora de limpieza a domicilio) amorosa y solidaria con sus vecinos, es también una mujer que practica abortos clandestinos a otras mujeres que lo necesitan. Y la situación explica, sin subrayados innecesarios, pero con una contundencia clara, cómo se combinan las desigualdades de género y clase, cómo responden las instituciones y las clases dominantes frente a individuos de grupos sociales distintos. Y cómo, cuando la actividad de Vera se descubre, la misma familia es golpeada por el conflicto entre los valores hegemónicos y una visión solidaria de la sociedad. Vera Drake es, sin gritarlo, un precioso grito por el derecho de las mujeres al control de la sexualidad y de los pobres a una vida digna. Es, al mismo tiempo, un magnifico retrato social de la clase trabajadora de un tiempo y un lugar concretos. [ARA]

 

 

La biblioteca de Babel

Walter Benjamin Libro de los Pasajes
Akal, Madrid, 2005. Edición de R. Tiedemann
Estamos de suerte: por fin ha aparecido en castellano lo que Benjamin quería que fuera su obra principal. El "libro de los Pasajes", un manuscrito inacabado, reune un conjunto de textos sobre el París del siglo XIX y su cultura. Los trabajos de Benjamin son sobre todo máquinas reflexivas, artefactos para hacer pensar. De modo que -sobre todo si eres estudiante o estudioso de la amplia zona de las humanidades- no temas gastarte tus dineros, que en este libro estarán bien empleados. [JRC]

Elfriede Jelineck Las amantes
El Aleph Editores, Barcelona, 2004, 185 págs.

Publicada en 1975 en alemán, se traduce ahora al castellano, con motivo de la concesión del premio Nobel a su autora, esta novela cuyo argumento se centra en dos mujeres. Narra dos historias paralelas que personifican, cada una de ellas por separado, la adhesión incondicional a un destino posible: el que corresponde a la categoría de "mujeres para casarse", en una pequeña población de Austria.

La novela empieza en una fábrica y termina en una fábrica. En el prefacio, la autora pregunta: "¿conocen ese hermoso país con sus valles y colinas?" Y repite la misma pregunta en el epílogo. Ese país naturalmente es Austria, donde se sitúa el relato que da cuenta, mediante breves episodios que se alternan independientemente (de cuatro o cinco páginas), del afán de dos mujeres por adquirir la condición de amantes esposas y madres. Sólo en el capítulo dedicado a la boda mezcla ambos destinos. Y es que ése es el momento en el que de verdad se produce el desenlace de esta parodia de "novela rosa". Cabría calificarla incluso de "novela negra", aunque no aparezca ningún asesino, y el crimen sea difícilmente denunciable. En efecto, no hay más

crimen que la muerte de otras vidas posibles, ni más asesino que la falsa violencia natural, es decir, la violencia social.

Tiene mucha importancia, en alemán, el estilo al que recurre la autora: la sistemática supresión de mayúsculas y las frases breves. Con un lenguaje conciso aunque de extraordinaria precisión narrativa, describe, al hilo de esas dos historias de búsqueda del amor como medio para llegar a ser, la sordidez de diferentes ambientes familiares, los tópicos sobre la maternidad, la vaciedad y miseria sentimental de los "contraprotagonistas" que son los dos hombres del lugar, objeto de ese persistente impulso amoroso de las protagonistas.

De modo que ahí todos, hombres y mujeres, siguen los pasos previamente programados de una existencia sin más libertad que la de aferrarse al sin sentido de sus existencias, aunque claro está que son las mujeres las que se llevan la peor parte del reparto de fracasos, debido a su amor por el destino social. [María Rosa Borrás]

Miquel Caminal Del federalismo nacional al federalismo plurinacional
Prólogo de Ferran Requejo, Paidós, Barcelona, 251 págs.
Este ensayo defiende una teoría política pensada para cuestionar la hegemonía intelectual del nacionalismo en la conflictiva articulación territorial de los estados. Desde una perspectiva tan distante del nacionalismo como del federalismo meramente técnico y subordinado, y considerando la dualidad "democracia-federalismo" versus "capitalismo-nacionalismo", el autor recupera el pensamiento de Proudhon y Pi i Margall, analiza casos como Quebec o Flandes, y reflexiona sobre los distintos modelos históricos de federalismo. Una buena aportación, en conjunto, para plantearse la superación de la era de los nacionalismos en aras de una nueva cultura federal definida como democracia integral. [Raül Digón]

Simon Schama Auge y Caída del Imperio Británico. 1779-2000
Crítica, Barcelona, 2004
La perspectiva histórica constituye un elemento esencial para comprender los procesos sociales. Algo que a menudo se encuentra a faltar en muchos de los debates políticos actuales, presos de un cierta creencia de estar viviendo algo completamente nuevo. El libro de Schama ayuda a situar muchas cosas actuales, a dimensionarlas y a reconocer elementos de continuidad. Se trata de una obra de divulgación media, de lectura amena y gozosa. Es, sin duda, una lectura parcial, más preocupada en ofrecer un análisis del proceso centrándose en el pensamiento de algunas figuras de cada período que en una visión estructural del proceso. Pero en la que nos permite reconocer trazos importantes tanto de las ideologías dominantes -permiten constatar la continuidad de las culturas imperialistas, lo que hoy dicen los neocons se encuentra ya en la boca de los virreyes del XIX, el desprecio de las élites frente a las hambrunas de Irlanda y la India forma parte del mismo dogmatismo y desprecio humano del que hoy hacen gala los fanáticos neoliberales....- como de los problemas y luchas de las clases y grupos explotados -vistas en perpectiva, las conquistas de la clase obrera y de las mujeres parecen más colosales de lo que hoy valoramos, e indican también que quizás simplemente estemos viviendo en una fase de retroceso temporal dentro de un ciclo largo de lucha por una humanidad realmente vivible-. No es una historia definitiva, claramente los últimos períodos se repasan deprisa, pero en el conjunto constituye una lectura útil y provechosa. [ARA]

 

PÁGINAS-AMIGAS Rebelión-
http://www.rebelion.org/
La Insignia-
http://www.lainsignia.org/

 

Revista mientras tanto

Contenido del número 93
Notas editoriales
·Semimonográfico sobre el mundo del trabajo coordinado por Albert Recio.
Artículos ·de Albert Recio, "¿Qué fue de la clase obrera?"; Fausto Miguélez, "Los veinte últimos años de las relaciones laborales"; Sònia Parella, "La interacción entre clase social, género y etnia: el reclutamiento de mujeres inmigrantes en el servicio doméstico"; Joaquim Sempere, "¿Cómo se socializan los futuros trabajadores asalariados? Notas sobre la cultura obrera"; Ernest Cano, "Formas, percepciones y consecuencias de la precariedad"; Pau Díaz, "La individualización de la relación laboral en las grandes empresas: El caso de Telefónica". Otros materiales: Thierry Meyssan, "La Liga anticomunista mundial, una internacional del crimen"; Pere Ortega, "La dialéctica contra la guerra en Bertold Brecht"; Josep Torrell, "La desmemoria del cine".

Avance del número 94
Notas editoriales.
Dimensiones de una ausencia: Escritos sobre Giulia Adinolfi de Rossa Rossi, Carmela Pérez Vidal, Carme Vilaginès y Pilar Fibla, Alejandro Pérez Vidal, Elena Grau Biosca y Rosa Lentini. Escritos de Giulia Adinolfi sobre la cuestión femenina.

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mientrastanto.e
Edita la redacción de mientras tanto, Fundación G. Adinolfi - M. Sacristán.
Producció Agustí Roig i Neus Porta
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Hemeroteca http://www.ucm.es/info/nomadas/