mientrastanto.e Num. 66 del 02-2009

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Crónica desde Belém sobre el Foro Social Mundial
Por
J-A. Estévez

La crisis universitaria y Bolonia
Por Juan-Ramón Capella

Cuaderno de crisis 3
Por Albert Recio

ZP y la venta de armas a Israel
Por Eduardo Melero Alonso

Gaza en los medios de comunicación
Por Joaquin Dodero Curtan

La biblioteca de Babel
· John Berger, Un hombre afortunado

Devedeando, que es gerundio
· Integral Alexander Kluge

· La crítica opina (sobre la Integral Alexander Kluge) 

Foro de webs
· Manifestaciones y concentraciones por Gaza

Páginas amigas
· Centre de Treball i Documentació (CTD)
· Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
· El Viejo Topo
· La Insignia
· Sin permiso

Revista mientras tanto
· Número 107


Número 66
Febrero de 2009

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Crónica desde Belém sobre el Foro Social Mundial

J-A. Estévez

El Foro Social Mundial de este año se celebra en Belém, capital del estado brasileño de Parà, una ciudad que se auto-proclama capital de la Amazonía. La Amazonía no es sólo una selva riquísima en biodiversidad, la mayor “fábrica” de agua dulce del mundo, o el principal “pulmón” del planeta. La Amazonía se extiende a través de las fronteras de nueve países y en ella viven más de veinticinco millones de habitantes. Se contabilizan entre éstos más de ochocientos pueblos con doscientas lenguas diferentes. 

Aquí se plantea con enorme intensidad y urgencia el problema de la conciliación entre ecología y economía, es decir, la cuestión de cómo conjugar la efectiva satisfacción de las necesidades sociales con la sustentabilidad de las formas de satisfacerlas. Eso ha dado un sesgo peculiar y específico a esta edición del Foro. Se ha dedicado uno de los días exclusivamente a actividades relacionadas con la Amazonía (el día de la Pan-Amazonía). Y entre los participantes en el Foro se constata una nutrida presencia de representantes de los numerosos pueblos indígenas que la pueblan. 

Con ocasión de la celebración del Foro, la ciudad ha sido tomada por la policía. Pero en este caso, no ha sido para reprimir o controlar a los asistentes, sino para protegerlos de robos y atracos. Pues la criminalidad violenta ha aumentado mucho en ésta hasta hace poco relativamente tranquila (para los parámetros de Brasil) población. Este fenómeno tiene su raíz última en la enorme desigualdad de este país, pero ha tenido su causa más próxima en la intensificación de la lucha contra el tráfico de drogas desde que el PT se hizo con el control del Estado de Parà. Es una realidad que uno vive como una terrible contradicción: tener que ser protegido por una policía que mantiene a los pobres locales alejados del lugar donde se discuten las propuestas para que otro mundo sea posible. 

Las actividades del Foro se están desarrollando en los campus de dos universidades de Belém: la Universidad Federal de Parà (UFPA) y la Universidad Federal Rural de la Amazonía (UFRA). Se trata de áreas enormes (sobre todo en el caso de la UFRA), al lado del río, con mucha vegetación. Algo completamente distinto del campus de una universidad española.  

En este foro, a diferencia de otros anteriores, aparentemente todas las actividades son autogestionadas. La organización se ha limitado a distribuir los espacios y los turnos. La diferencia que existe entre las actividades que se realizan es que unas (las que tienen formato de panel o mesa redonda) están agrupadas en espacios (grandes tiendas de campaña) temáticos. Los talleres o grupos de trabajo se desarrollan en las aulas de las dos Universidades. En las tiendas temáticas tienen lugar los actos más multitudinarios y políticos y en los talleres se intercambian experiencias, se discute y se elaboran propuestas. Estas propuestas siguen un proceso de síntesis a través de un proceso piramidal: cada grupo elige un relator, luego hay una puesta en común, los resultados se elevan a la asamblea del tema y finalmente tiene lugar la “Asamblea de las Asambleas” el último día del Foro. 

El contexto en el que se sitúan todos los análisis que se hacen aquí está marcado por la crisis del neoliberalismo. Es un contexto que contrasta radicalmente con el de enero de 2001, cuando tuvo lugar el primer Foro Social Mundial. Se ha dicho aquí que el neoliberalismo ha fracasado en sus propios términos y se ha hablado incluso de “desmoronamiento del neoliberalismo”. Sin embargo, eso resulta demasiado triunfalista. Pues el neoliberalismo no es sólo privatización y desregulación. Esa es sólo su primera trinchera. El neoliberalismo ha puesto en marcha también nuevas formas de mercantilización de los órganos e instituciones públicas y nuevas formas de regulación que privatizan el proceso de producción de normas y decisiones político-jurídicas. Se trata de todo ese conjunto de elementos que se pueden englobar en la constelación de la llamada ‘gobernanza’. Y la gobernanza no está en absoluto deslegitimada. Lo pone de manifiesto que en plena crisis neoliberal en el ámbito de los mercados financieros, las autoridades universitarias hayan seguido adelante con el proceso de Bolonia sin inmutarse en absoluto. 

Todo el mundo coincide aquí en que la crisis es muy profunda. Nos encontramos ante una crisis económica, ecológica e, incluso, civilizatoria. Frente a la crisis es necesario desarrollar una doble estrategia de resistencia y avance para superarla. Es preciso oponerse a que sean los trabajadores y las personas más desfavorecidas quienes la paguen, luchando contra las propuestas de flexibilización, los despidos, la deslocalización de empresas, el recorte de programas sociales e inversiones públicas... Pero es necesario también superar este modelo de crecimiento y el modo de vida que lleva aparejado para pasar a un escenario de sustentabilidad en el que las personas atrapadas por el consumismo desarrollen la capacidad de vivir más con menos. 

A diferencia de lo que piensa el columnista de El País, en el Foro se manejan ya muchas propuestas suficientemente delineadas que, articulándose, pueden configurar ese nuevo modelo de vida sustentable. El problema no es en absoluto, que no haya alternativas suficientemente concretas en materia de energía, producción, transporte, consumo, distribución, etc. El problema es más bien que, en muchos aspectos, la reflexión que genera el foro tiene una dimensión más ética que política. Está muy claro qué injusticias hay que combatir y qué es lo que hay que conseguir. Está muy claro que otro mundo es posible y qué características debería tener. Lo que no está tan claro es cuál es el camino para hacerlo realidad.

 

La crisis universitaria y Bolonia

Juan-Ramón Capella

[Se publica aquí la segunda parte de este artículo; la primera figura en el número anterior de mientrastanto.e

2. Bolonia

2.1. ¿Homogeneización? 

Se dice que la homogeneización de las titulaciones superiores en el territorio de la Unión Europea resulta conveniente dado el supuesto de movilidad de las personas en su territorio. Los sistemas educativos de cada Estado miembro son diferentes, distintos en muchos casos las titulaciones, y distintas lo que se supone que reflejan los títulos: las capacitaciones.  

La homogeneización no es sin embargo una necesidad absoluta y que haya de ser satisfecha de un modo brusco. Es obvio que los licenciados en medicina, por mucho que estén homogeneizados sus saberes en el “espacio europeo”, no podrán ejercer en cualquier país si no saben cosas elementales: por ejemplo, cómo se dice ‘hígado’ en inglés, en alemán o en flamenco o polaco. El ejercicio de la medicina, por seguir con el ejemplo, ha sido abierto en España a muchos —y buenos— médicos árabes sin necesidad de homogeneizar los sistemas de formación de los médicos en España y Marruecos. Abogados españoles, por otra parte, intervienen en acuerdos jurídicos privados internacionales sin tener que homogeneizarse con nadie (por ejemplo, no con sus equivalentes brasileños o chinos). Y empresas españolas emplean a ingenieros indios, con sueldos mucho más bajos que los de aquí. 

En el proyecto de “espacio europeo de educación superior” hay muchas cosas que se pueden poner en cuestión. No está nada claro que la “contabilidad” de los créditos haya de ser la misma en todo el espacio europeo. Ni que se adopte el pésimo y plutocrático modelo universitario norteamericano (college + especialización). Lo que la homogeneización haría posible, en cambio, sería un sistema de concurrencia entre las universidades europeas, de modo que las más “competitivas” acaparen todos los recursos y las que lo sean menos emitan títulos devaluados de antemano. Como en Norteamérica, no sería lo mismo un licenciado por Harvard, Yale o el MIT que por Maine u Nuevo México.  

Y tampoco está claro quiénes han hecho realmente el planeamiento del rimbombante “espacio europeo de educación superior”. ¿De dónde han salido los papeles de Bolonia?  

2.1.1. La governance 

El modo en que se acordaron las políticas de “Bolonia” es característico del déficit democrático de los gobiernos europeos. Se recurrió a expertos, esto es, a autoridades académicas de los distintos países, sin abrir debate alguno ni socialmente, en los medios de comunicación, ni políticamente, en los parlamentos de los Estados. Se utilizaron sencillamente las técnicas políticas de la gobernancia (governance). La governance pretende que en la elaboración de las decisiones participa la “sociedad civil”, pero la verdad es que la “sociedad civil” de la gobernancia neoliberal está formada sólo por “expertos” y demás gentes distinguidas, y en la toma de decisiones no se admite en modo alguno la participación externa o crítica. Eso da de sí la elaboración de las medidas por supuestos expertos afines a los grandes poderes sociales y su imposición sin debate a los afectados; con mucha publicidad institucional, claro es. Publicidad prevista de antemano: Bolonia alberga justamente a la más antigua de las universidades europeas. 

2.2. El mercado mundial de servicios educativos 

La urgencia de las transformaciones diseñadas por “Bolonia” viene impuesta por una razón completamente distinta: la política económica neoliberal transmitida por una directiva del Banco Mundial que exige la integración de la educación superior en el mercado mundial de servicios. 

Eso les viene muy bien a los gobernantes, que prefieren dedicar las recaudaciones fiscales a cosas más rentables políticamente que la mejora de la educación. 

Dicho de otro modo: el principal objetivo de “Bolonia” es que la educación superior pase de ser una actividad promovida por el Estado a ser una actividad mercantil como otras. Hasta ahora el Estado atiende a necesidades culturales generales aunque algunas de ellas, como la filología, la historia, la filosofía o la musicología, sean vistas como antieconómicas desde puntos de vista estrechos. La ecología lo fue en su día, y así vamos. 

Hoy las titulaciones están siendo analizadas en términos de “rentabilidad”: de la relación entre los gastos realizados y los ingresos que generan. (Parece que una empresa privada, KPMG Asesores s.l., ha realizado un estudio de este tipo para la Generalitat de Catalunya).  

De ahí la principal aportación de “Bolonia”, que es sólo un primer paso: iniciar una diferenciación en la educación superior empezando por una reestructuración general de los grados académicos.  

De una parte habrá unas licenciaturas o diplomaturas disminuidas, con menor contenido que las actuales, en las que aún se dejará sentir el carácter público de la educación. Y quienes puedan completarán su formación mediante masters mercantiles, necesarios para una formación más completa, en la que intervendrá el mercado, esto es, en el que será la demanda resultante de la canalización de los recursos la que establezca qué enseñanzas de máster ofertadas por las universidades subsisten y cuáles no.  

2.2.1. El coste futuro de estudiar 

Ello va a traducirse en lo siguiente: ante todo en el precio de los servicios educativos. El objetivo es trasladar a los estudiantes una parte mayor de los costes de la educación superior. Se pretende que ésta deje de tener un precio político para aligerar el sistema fiscal público. Para eso las matrículas de máster pasarán a costar normalmente bastante más que los cursos actuales de licenciatura o doctorado, y el precio de las matrículas de los cursos de licenciatura o diplomatura se elevará. 

El montante de esa elevación, puesto que se trata de futuro, no es fácilmente determinable hoy, pero se puede barruntar que el precio del crédito de un máster oficial (público) multiplicará entre 1,5 y 2,8 el precio del crédito de la licenciatura. 

Para publicitar el cambio se insiste en que serán creadas líneas de crédito bancario para que los estudiantes puedan pagar la elevación de las tasas. O sea, que además de hipotecarse de por vida en el futuro para acceder a una vivienda propia, los estudiantes tendrán que endeudarse de inmediato, además y previamente, para completar sus estudios. Eso con la perspectiva de los empleos mileuristas que el mercado de trabajo les ofrece. 

Este cambio, si se llega a implantar, agigantará el clasismo y las jerarquías sociales basadas en el dinero. Las minorías pudientes irán a estudiar al extranjero o a universidades privadas y comprarán los masters más caros. El resto tendrá que conformarse con las licenciaturas y diplomaturas devaluadas que establece el sistema de Bolonia. 

2.2.2. Algunas pequeñas miserias 

Hay que hablar también de pequeñas miserias. 

Una de ellas es la existencia de masters privados, una variante autorizada hoy en las universidades. Estos masters privados son una forma de obtener sobresueldos. Para los alumnos valen unos 240 euros por clase recibida. Por coordinar un master de este tipo se puede llegar a cobrar hasta 6000 euros, y hay profesores que han coordinado hasta treinta; alguno de los especialistas en este tipo de tenderetes ha llegado a rector. Casi ningún titular de estos másters quiere convertirlo en un máster público: prefieren mantener su corralito particular.  

Hay también centros superiores privados que acogen a profesores universitarios de dedicación a tiempo completo para dictar sistemáticamente cursos, series de conferencias o colaborar en tutorías. Como el tiempo empleado en la universidad no es controlado, ni tampoco el cumplimiento del estatuto de dedicación a tiempo completo, también aquí hay espacio para los sobresueldos. 

2.3. ¿Calidad de la enseñanza? 

No hay nada en “Bolonia” que garantice un incremento de la calidad de las enseñanzas universitarias. 

En realidad, lo que interesa en este momento no es la calidad de la enseñanza, sino el incremento de la recaudación. 

Para la homogeneización de los grados se están poniendo en práctica medidas “pedagógicas” consistentes en recortar la autonomía de los docentes mediante programaciones de sus enseñanzas que ponen énfasis en las competencias (un término que procede de la llamada “economía de la educación”) o consecuencias prácticas obtenidas de ellas. Eso deja de lado que determinadas investigaciones avanzadas, características de la educación superior —como pudieron ser en su día las geometrías no euclídeas, la ecología, los estudios de género u hoy ciertos modelos económicos matemáticos—, pueden carecer momentáneamente de consecuencia práctica alguna. También hay que decir que estas nuevas y modernas “programaciones” no son en muchos casos más que un mero cambio de fachada, uniformista y burocrático, de los programas reales de docencia. 

Por otra parte reaparece en las universidades la vieja enseñanza por libre del franquismo en forma de “cursos no presenciales”: cursos que no son impartidos, sino meramente vendidos y examinados, naturalmente con criterios muy laxos, en vez de atender en serio las necesidades de los estudiantes que compaginan el estudio con el trabajo, que son cada día más.

La mayor parte de estas “innovaciones” proceden de las Facultades de Pedagogía, con su énfasis en las metodologías docentes y no en los contenidos transmitidos, que tan notables resultados han cosechado ya en la calidad de la enseñanza media. 

2.3.1. Recorte de plantillas

Para reducir los costes de las universidades se estimula las prejubilaciones del profesorado, al objeto de disminuir el volumen de los gastos docentes. Parte del coste de los salarios de los prejubilados como eméritos son trasladados al sistema de clases pasivas del Estado. El emeritaje deja de ser un modo de conservar en las universidades el saber acumulado por ciertos profesores particularmente competentes para convertirse en una pieza del sistema de recorte real de las plantillas de profesores.

2.4. La imposición de “Bolonia”

Las autoridades políticas y académicas van a tratar de contraponerse a las justificadas protestas de los estudiantes contra el “proceso de Bolonia” con las dos armas que tienen a su disposición: la publicidad y la policía.

La publicidad, para conseguir que “Bolonia” sea “bien entendida”. Quienes se contraponen a “Bolonia” son presentados como gente torpe que no ha comprendido bien las bondades del cambio. Pero la publicidad no interrumpe la aplicación de las medidas boloñesas ni estimula un debate en el que participen los universitarios y también la sociedad. Los instrumentos de mediación sociales existentes hoy —fundamentalmente los partidos políticos— distan mucho de progresar adecuadamente hacia la comprensión de los verdaderos problemas de las gentes. Probablemente un debate sobre el proceso de “Bolonia” exija la constitución de comisiones y reuniones que lo animen: un movimiento para empezar de los universitarios, pero abierto a sectores sociales externos a las universidades.

La policía será usada si se consigue presentar las protestas como “violentas” o “minoritarias”. Una parte del actual profesorado de las universidades apoyará su intervención, pues para muchos profesores nadar con la corriente es lo que hay que hacer para preservar su status actual.

Es necesario que el debate y la crítica se mantengan dentro de los límites del pacifismo y el respeto democrático hacia los demás. La violencia sólo puede servir como provocación contra el movimiento universitario, para justificar la represión. Lo que ocurre en Grecia en el momento de redactar estas notas no es precisamente un ejemplo. 

2.4.1. Adquirir perspectiva; proyectar el futuro

Los universitarios de toda Europa ven con ojos críticos el “proceso de Bolonia”. Los estudiantes y profesores que exigen la revisión de los acuerdos boloñeses no se pueden aislar, sino explicarse y relacionarse con otras experiencias y con otros movimientos sociales. La mercantilización de las universidades se debe detener. El objetivo de los poderes no es privatizar las universidades, sino gestionarlas con criterios procedentes de las empresas privadas. Por eso las autoridades juran que las universidades no se privatizarán. Callan que les basta el objetivo de que funcionen como empresas en un mercado de servicios educativos.

Las universidades han de ser la sede principal de la crítica intelectual, cultural y política de su actual conformación. Y han de promoverla las gentes más disponibles para ello: los universitarios. En mi opinión los estudiantes deben ingeniar e instrumentar actividades culturales no competitivas, otras también auto-reflexivas, y la crítica del profesorado material o culturalmente absentista.

La renovación de las universidades ha de tener en perspectiva los grandes problemas del mundo contemporáneo: el manojo de los problemas ecológicos y demográficos, las enormes desigualdades sociales del mundo globalizado, el fracaso de la actual configuración de empresas y mercados, la militarización del mundo, las migraciones y la efectiva pluralidad cultural de las sociedades opulentas, la insuficiencia de las actuales instituciones políticas. La crisis de la civilización que conocemos habrá de ser afrontada por personas de formación más sólida que las que predispone el espacio europeo de educación superior.

NOTA: Publicamos aquí la segunda parte de este trabajo, que ha aparecido impreso completo en el número de enero de la revista El Viejo Topo.

 

Cuaderno de crisis 3

Albert Recio

PARO MASIVO

1

La publicación de la Encuesta de Población Activa (E.P.A.) del cuarto trimestre de 2008 da una cuenta bastante detallada de la magnitud del descalabro. En un año el paro ha aumentado en un millón doscientas ochenta mil personas. Mientras hace un año los analistas económicos consideraban a los casi dos millones de parados una cuestión menor, paro estacional (por ejemplo de los fijos discontinuos) o friccional (de la gente que esta a la espera de nuevo empleo), una cifra que se había ido reduciendo con el tiempo, el aumento tan colosal en un año no puede esconder la tragedia. 

De acuerdo con la misma encuesta este crecimiento tan brutal del paro se ha producido por una doble vía: la destrucción de 620.000 puestos de trabajo y la imposibilidad de colocar a otras 640.000 personas que han iniciado la búsqueda de empleo. La destrucción de empleo ha tenido lugar fundamentalmente en la construcción (490.000), la industria (300.000) y la agricultura (aunque en este sector la caída del empleo refleja simplemente la jubilación de pequeños agricultores). En bastantes subsectores de servicios también se han producido pérdidas netas de empleo (en el comercio, las inmobiliarias, los servicios técnicos y el sector financiero), otros han dejado de crearlos (hostelería, servicios auxiliares a las empresas) y sólo unos pocos (administración pública, educación y sanidad y servicios sociales) han generado puestos de trabajo (unos 250000) que palian un poco la cifra global. Una vez más se pone de manifiesto que si bien la crisis es global, golpea de forma diferente a personas situadas en segmentos distintos del mercado laboral, lo que obliga a pensar que “no todos somos víctimas de la crisis” en igual medida. La caída del empleo es aún más acusada si se toman los datos de afiliación a la Seguridad Social (caída de 800.000 cotizantes en un año), pero hay que tomar las cifras con cautela puesto que no son estrictamente comparables. 

Si analizamos quienes, de los nuevos entrantes no han conseguido encontrar empleo, observamos que los nuevos activos son más mujeres (507.000) que hombres (153.000). Un dato significativo es el de la edad. Los jóvenes han reducido su entrada en el mercado laboral. Los nuevos buscadores de empleo son activos. Aproximadamente un 40% son de nacionalidad española y el 60% extranjera (un tercio de europeos, un tercio de latinoamericanos y un tercio del resto del mundo). Entre los distintos orígenes nacionales se advierten diferencias. En el caso de la población nativa todo el crecimiento se debe a las mujeres (de hecho 81.000 hombres se han retirado del mercado). También entre la inmigración comunitaria hay más mujeres que hombres entre los nuevos entrantes, mientras que la relación se reinvierte en el resto.  

Todas estas cifras pueden parecer tediosas pero nos sirven para entender la complejidad del fenómeno. Como siempre ha ocurrido, un fenómeno global ―la crisis de acumulación― golpea de forma muy diversa en la estructura social. Desde el punto de vista de la destrucción de empleo parece evidente que la clase obrera manual masculina está siendo más golpeada que la femenina. Y que las clases medias asalariadas y, especialmente los empleados públicos están más protegidos del vendaval. Desde el punto de vista de los que nunca han encontrado empleo, la llegada de más mujeres al mercado de trabajo puede deberse a razones diversas ―búsqueda de independencia económica, realización profesional, etc.― pero bien pudiera ser que estuviera inducida por las mayores dificultades económicas del núcleo familiar o la mera pérdida de empleo del cónyuge. En el caso de los extranjeros es en parte reflejo de la historia anterior, la inercia de pensar que en el estado español se siguen creando empleos, el impacto de los procesos de reagrupamiento familiar, etc. 

Hay por tanto mujeres que retienen el empleo mejor que los hombres, pero hay también mujeres que encuentran enormes dificultades para encontrarlo. Hay parados españoles y extranjeros. Hay historias muy diferentes dentro de una misma tragedia global. 

Conocer las diferencias no explica el principal. El paro masivo no es el producto de características individuales como demasiadas veces intenta hacernos creer el enfoque económico dominante (tantos estudios econométricos que analizan las características personales de los parados, tan pocos que analicen las empresas, ninguno que estudie los comportamientos empresariales). Este es el resultado del funcionamiento normal y anormal del capitalismo. Pero conocer las diferencias es útil para entender los procesos sociales, la diversidad de experiencias personales sobre los que una izquierda de verdad debería tejer solidaridades, demandas sociales y propuestas de acción. Desterrando análisis groseros que sirven para el panfleto pero que paralizan una acción política que debe realizarse en un contexto complejo, en el que los condicionantes de clase, educación, género, nacionalidad, experiencia laboral interaccionan para generar oportunidades, percepciones, respuestas diferentes. Construir una alternativa global exige reconstruir una historia común a partir de esta diversidad de experiencias.

2

El paro masivo ha obligado, por fin a reconocer la crisis. Los que hace pocos meses cantaban del éxito de las políticas neoliberales, del dinamismo de la economía de mercado hoy aparecen como agoreros del desastre, como pilotos desnortados. Y esto vale tanto para el gobierno Zapatero, como para toda su leal o desleal oposición, como para los jerarcas de las grandes instituciones mundiales que se limitan a anunciar la catástrofe sin ofrecer más medidas que las mismas de siempre, o sea más desregulaciones del mercado laboral, más recortes de derechos sociales.  

Los únicos que de momento aparecen con las ideas claras son los grupos de interés sectoriales que simplemente reclaman políticas de estímulo para seguir con las mismas. Cuando se habla de la rigidez laboral y se acusa a los sindicatos de negarse a flexibilizar el mercado de trabajo, debemos recordarles la rigidez del capital: de estas promotoras de pisos invendibles que piden más ayudas para seguir depredando el espacio, de estos constructores de automóviles contaminantes que piden ayudas para seguir en las mismas, de estas empresas energéticas que promueven el alargamiento de centrales nucleares obsoletas. Si rigidez es negarse al cambio, la verdadera rigidez del sistema se encuentra en la incapacidad de transformar un aparato productivo inadecuado en uno que se adapte en características y tamaño a las necesidades sociales básicas. Pero cuando la crisis del empleo es tan intensa, y los dramas sociales proliferan, es cuando estos nodos de rigidez social tienen mayor poder de convicción, de presentar sus intereses privados como objetivos deseables para la colectividad. 

Si la izquierda se limita a regocijarse de los males del capitalismo, la risa puede transformarse pronto en llanto. Y esto vale tanto para la izquierda tradicional, autosatisfecha con el fracaso del neoliberalismo pero sin propuestas alternativas claras, como para una izquierda verde que confunde el cierre coyuntural de las plantas automovilísticas con una posible mejora ambiental y es incapaz de ofrecer propuestas de salida a las víctimas de la crisis. Ante una crisis social hacen falta ideas alternativas. Como las que tenía la izquierda radical europea en la Primera Guerra Mundial, o como la que significó el keynesianismo frente a la crisis del 1929. Ideas por las que luchar, por las que abrir espacios de reflexión y movilización. 

Tenemos la oportunidad de reconvertir un enorme drama social en un avance. Pero hay que empezar ya a pensar en alternativas y no sólo en denuncias, porque la crisis del empleo es un drama a corto plazo y no podemos dejar pudrir una situación. De la podredumbre nace el populismo. 

Sugiero que hay un terreno en el que plantear las propuestas. El de construir una propuesta en base a integrar la salida a las diferentes crisis ―la del empleo, la ecológica, la del cuidado― promoviendo una política económica orientada a la reorganización productiva hacia la sostenibilidad. Una política que tiene potencialidades de generación de empleo, que permite la reorientación de procesos productivos y trayectorias laborales diversas, que puede ilusionar a la mejor producción técnico-intelectual y que da satisfacción a necesidades básicas como las generadas en el campo del cuidado. Y que permite reinvertir la hegemonía del capital en beneficio de lo público y lo colectivo. Pero una propuesta que requiere elaboración y que conduce a una confrontación directa con los intereses dominantes. Pero que puede generar, al menos, un espacio cultural, político y técnico que abra una posibilidad de salir del marasmo neoliberal.

 

ZP y la venta de armas a Israel

Eduardo Melero Alonso

El ciudadano Rafael le preguntó al Presidente del Gobierno que cuántos civiles palestinos habían muerto por armas españolas. El Presidente del Gobierno, al que no se le deben dar muy bien las cuentas, contestó que estaba convencido de que el armamento español no se había utilizado para eso. Y lo dijo con un tono que daba a entender lo profundo de su convicción.  

Los ciudadanos de este país estamos en deuda con el ciudadano Rafael. Gracias a su pregunta, los medios de comunicación mayoritarios se han ocupado de las exportaciones de armas a Israel. El ciudadano Rafael ha conseguido poner en el debate mediático una cuestión que no había salido a la luz de los grandes medios tras tres semanas de bombardeos, más de mil muertos y más de cinco mil heridos. Lo cual dice mucho sobre nuestros medios de comunicación. 

La guerra de Gaza es un ejemplo más, aunque especialmente doloroso, de la irresponsable política gubernamental en materia de exportaciones de armas. Según la legislación española, para que una empresa pueda exportar armamento se requiere una autorización administrativa previa. Entre los requisitos a tener en cuenta a la hora de otorgar o denegar las autorizaciones de exportación se encuentran: el respeto a los derechos humanos en el país de destino final; la existencia de tensiones o conflictos armados en el país de destino final; y el mantenimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad regionales (Criterios 2, 3 y 4 del Código de Conducta de la Unión Europea en materia de exportación de armas). 

Parece difícil justificar la compatibilidad de las exportaciones de armas a Israel con los criterios señalados. Es evidente la existencia de tensiones o conflictos armados entre Israel y la población palestina, conflicto que es un foco constante de inestabilidad en la región. Por último, tampoco parece muy respetuosa la política de Israel en relación con los derechos humanos de la población palestina, una población a la que somete a un bloqueo económico, contra la que se ejerce la tortura, y que se encuentra bajo la amenaza constante de ser objeto de un asesinato selectivo. 

Hubiera sido muy interesante que el Presidente del Gobierno hubiera mencionado por qué razones se exportan armas a Israel, es decir, cómo justifica la legalidad de tales exportaciones. Ello no sólo para poder ponderar la profundidad de las convicciones del Presidente del Gobierno, sino también porque es imposible conocer esas razones ya que el contenido de las actas del órgano que decide si se autorizan las exportaciones de armas son un secreto de Estado.  

El hecho es que durante el período 1998-2008 se ha exportado a Israel material de defensa por un valor de más de veinticinco millones de euros (más de cuatro mil millones de las antiguas pesetas). Una cantidad que no mencionó el Presidente del Gobierno, quien consideró calderilla las ventas de armas por un millón de euros, una insignificancia desde el punto de vista de sus fuertes convicciones.  

El Presidente tampoco mencionó que el armamento exportado ha consistido en: equipos de formación de imagen, armas de fuego de calibre inferior a 12 milímetros, combustibles y explosivos militares, y bombas, cohetes, torpedos y misiles. Armamento que se utiliza directamente para matar o como medio indirecto para poder matar (o para matar mejor).  

El Presidente del Gobierno debe tener unas fuertes convicciones, ya que está convencido de que dicho armamento no se ha utilizado para “eso”, es decir, para asesinar a más de mil personas y para herir a más de cinco mil. El hecho es que una vez que se exportan las armas, la legislación española no establece ningún mecanismo para impedir que el comprador las use para matar a quien quiera y de la forma que considere más conveniente. ¿De qué forma podría hacerlo? 

Si me permite hacerle una pregunta, señor José Luis Rodríguez Zapatero: ¿cuántos palestinos tienen que morir para que el Gobierno español prohíba la venta de armamento a Israel? Estoy convencido de que sabrá encontrar una buena manera de eludir la respuesta.

 

Gaza en los medios de comunicación 

Joaquin Dodero Curtan

-“Voy a decir una burrada, que igual levanta a la audiencia. Lo mejor para los palestinos es que el ejército israelí entrara en Gaza y exterminase a todos los milicianos de Hamás”
(
comentario de un conocido periodista)

-Estados Unidos no puede hacer nada
(
comentario de un notario de Barcelona, ensayista y articulista ‘reputado’)

-Solo nos enseñan las fotos de los muertos de Gaza, las de los civiles, de niños, de mujeres, pero ninguna de milicianos y tampoco de los muertos israelíes. Deberíamos preguntarnos: ¿por qué?”
(
comentario de un Profesor de Historia Contemporánea de la UAB, articulista, tertuliano y director de documentales de historia contemporánea de TV3)

-“Desde la redacción de mi periódico, pude comprobar que en la manifestación de Barcelona, sólo había gente árabe”
(comentario
acerca de la “mani” del sábado 10.12.2009 del Director del periódico “El Mundo” de Barcelona)

*****

Esta es una breve muestra de comentarios vertidos en tres “tertulias” de medios de comunicación social catalanes de titularidad pública, expresión elocuente de “cómo” entienden y aplican quienes dirigen estos medios los principios de pluralismo político, cultural, social, el derecho libertad de expresión y el de participación ciudadana en el funcionamiento de los mismos, establecidos por la Constitución, Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Ley 22/2005, de 29 de desembre, “de la comunicación audiovisual de Catalunya”. 

Una de las “tertulias”, es la de un conocido programa matinal de televisión ,“Els Matins” de TV3, integrada en la“ Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals”, que tiene encomendada la prestación “ del servicio público de comunicación audiovisual de la Generalitat”, el “objeto” del cual se establece en un “Contrato programa” suscrito con el Gobierno de la Generalitat, cuyos “Consejo de Gobierno” y “Consejo asesor de contenidos y programación” son elegidos por el Parlamento de Catalunya (por mayoría de 2/3) que aprueba , a su vez, su “Plan anual de actividades” y Presupuesto anual de funcionamiento, por el que este año recibirá una aportación de 315.38 millones de € de la Hacienda de la Generalitat  

Las otras dos tertulias, una del programa “El dia a la Com” y la otra el de “La nit”, ambos emitidos por “Com Ràdio”, una red de emisoras locales (aglutina 120 emisoras) que pertenece al Consorcio Local de Comunicación, una entidad de derecho público integrada por el Ayuntamiento de Barcelona , la Mancomunidad de Municipios del área Metropolitana de Barcelona y la Diputación de Barcelona, que dicho sea de paso, financia el 91,24 % de los 11,31 millones de € de su presupuesto para el ejercicio 2009.

Los comentarios de los “tertulianos” acerca de los acontecimientos de Gaza, suponen modulaciones/variaciones sobre los ejes básicos del discurso “políticamente correcto” sobre Gaza que han ido difundiendo los medios de comunicación social, públicos y privados: 

Hamas es una organización declarada terrorista por la UE que inició los ataques; Israel tiene derecho a defenderse, aunque debe admitirse que hay una cierta desproporción entre el ataque y su respuesta”. 

Los paladines del “discurso políticamente correcto” instalados en los medios de comunicación social, nos presentan al “ terrorismo” como “un postulado” en manos de la “Curia dirigente” de la UE y no como un concepto legal del derecho internacional, incluido en la Resolución 1556 del Consejo de Seguridad de la ONU de octubre de 2004, que lo define como “actos criminales, inclusive contra civiles, con intención de causar la muerte o lesiones corporales o tomar rehenes con el propósito de causar el terror en la población en general, en un grupo de personas o a determinada persona, intimidar a una población u obligar a un Gobierno o una organización internacional, a realizar un acto, o abstenerse de realizarlo”, y por tanto alcanza no solo a personas o organizaciones políticas, sino también a los actos de los Estados (incluido el israelí).  

En cuando tratamiento informativo del asunto de la “desproporción de la respuesta del estado de Israel al ataque de Hamás”, ha consistido en una aséptica reproducción del balance de víctimas de los bandos contendientes, omitiendo las claves que permitirían comprender a los ciudadanos televidentes y radio escuchantes los motivos de la misma, es decir “quienes” y “cómo” financian al Estado de Israel y su ejército, así como la relación de sus principales suministradores de armas (con ello se ha conseguido evitar la identificación de los cómplices necesarios de lo ocurrido y los posibles “inconvenientes” que ello acarrearía).

En cuanto a la valoración del “resultado final” de la “desproporción”: la amnesia más absoluta. Ni en los “Informativos”, “ni en las tertulias”, “ni en los debates” de los medios de comunicación públicos ha habido una sola mención a la “Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de la Organización de Naciones Unidas”, firmada por el Estado de Israel el 17 de agosto del 1949, que define el genocidio como: 

Artículo II: En la presente Convención, se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpretados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.” 

Si se analiza el tratamiento informativo dispensado al conflicto de Bosnia- Herzegovina y se compara con el concedido al de Gaza, se puede constatar que para nuestro medios de comunicación social públicos el delito de genocidio es un delito de “geografía variable” de cuya aplicación resulta excluida “la Franja de Gaza”. 

El relato informativo de lo acontecido en Gaza pone de manifiesto que los corifeos de “lo políticamente correcto” siguen controlando los medios de comunicación sociales públicos, evidenciando el fracaso de las recientes reformas de legislación sobre los medios de comunicación social catalanes (Ley22/2005, de la comunicación audiovisual de Cataluña Ley11/2007,de la” Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals). 

Con tales reformas los Consejos de Gobierno, los Consejos Asesores de programación, los Comités Profesionales de cada medio, sus Consejos de redacción, sus Estatutos Profesionales y los Códigos Deontológicos previstos en las leyes que regulan su funcionamiento, seguirán siendo instituciones destinadas a auspiciar “los consensos” necesarios entre la élite de profesionales y los responsables políticos de la dirección de los “medios” para preservar su función difusora de mensajes “al servicio de lo políticamente correcto”. 

Y como suele suceder con “los consensos entre élites”, suelen llevar aparejada la pérdida o merma de los derechos de los de “abajo” y reflejan la pretensión de seguir moldeando nuestra consciencia política. Lo que en el caso que nos ocupa no es poca cosa: el derecho constitucional que tenemos los ciudadanos a obtener una información veraz y objetiva.

     

La biblioteca de Babel

John Berger
Un hombre afortunado
1967, trad. de Pilar Vázquez, Alfaguara, Madrid, 2008 

A pesar del tiempo transcurrido desde la publicación en inglés de esta obra de Berger, su lectura es del todo recomendable por varios motivos. El primero de ellos, de contenido: se trata de un importante ensayo de inspiración gramsciana que confronta el conjunto de valores de la clase trabajadora del campo inglés con el pensamiento científico encarnado en un médico rural, en el contexto anterior a la tercera revolución industrial. Leída hoy, esa confrontación –y contaminación, en tanto el protagonista resulta ser un médico verdaderamente preocupado por las condiciones de vida de sus vecinos– ofrece numerosos elementos para tomar distancia crítica del actual estadio de la cultura. El segundo de ellos, de actitud: la empatía de Berger tanto con el espíritu estoico y humanista de John Sassall como con las gentes del medio rural desprovistas de medios de cultura anticipa la posterior trayectoria intelectual y vital del autor. El tercero, de estilo: Un hombre afortunado se mueve inteligentemente entre el ensayo y la narración, apoyado en la aportación estética del fotógrafo Jean Mohr.

[AGM]

 

Devedeando, que es gerundio

Integral Alexander Kluge
Sherlock Films, 2008
 

¿Una película sobre El capital? ¿La obra magna de Karl Marx transmutada en un filme de casi diez horas? Pues sí, eso, el proyecto que Serguei Eisenstein concibió allá por los años veinte y dejó en estado embrionario por falta de presupuesto es lo que el director alemán Alexander Kluge ha retomado en fechas más recientes y acaba de ser editado en dvd por la editorial Suhrkamp, bajo el título Nachrichten aus der ideologische Antiken. Marx, Eisenstein, Das Kapital (Noticias de antigüedades ideológicas. Marx, Eisenstein, El capital). Pero no os dejéis embargar todavía por la emoción porque, para vuestro infortunio, no es ésta la película que voy a reseñar aquí: por el momento sólo está disponible la versión en alemán, y un humilde servidor no sólo no la ha visto sino que difícilmente la entendería. Sólo os diré que, desde su lanzamiento el pasado mes de noviembre, está siendo todo un éxito de ventas en Alemania, en consonancia con el aumento registrado últimamente por doquier de las obras del renano barbudo. 

¿Que qué voy a reseñar si no aquí? Pues ni más ni menos que la integral, aparecida por estos pagos hace poco más de un mes, del autor de las antedichas Noticias de antigüedades ideológicas. ¿Y que quién es ese tal señor Kluge? Pues ni más ni menos que la figura clave del Nuevo Cine Alemán, el principal inspirador del “manifiesto de Oberhausen” que a principios de los años sesenta se propuso hacer borrón y cuenta nueva con el cine realizado hasta entonces en Alemania y sentar las bases de la modernidad cinematográfica en ese país, entre cuyos exponentes destacan también Volker Schlöndorff, Rainer W. Fassbinder o Werner Herzog. Pero Alexander Kluge fue, sigue siendo, mucho más que eso: estudió música e historia y se doctoró en derecho, trabajó como asesor jurídico de la Escuela de Frankfurt, se formó y colaboró con Theodor Adorno y, a través de este último, entró en contacto con el cineasta Fritz Lang y acabó trabajando para él como asistente. Ahí es nada, a lo que cabe sumar, por si algo faltara, que en Alemania también es un reconocido escritor, de cuya actividad contamos aquí con El hueco que deja el diablo, obra publicada por Anagrama hace un par de años. 

Advirtamos de antemano que la integral de Alexander Kluge es un voluminoso mazacote en el que se han incluido absolutamente todas sus realizaciones. Resultado: más de dos mil minutos, indicados médicamente para sobrellevar estas largas y frías noches de invierno, entre los que podemos encontrar desde los largometrajes que le valieron un reconocimiento inicial —Una muchacha sin historia. Anita G. (1966), Artistas en el circo: perplejos (1968) y Trabajo ocasional de una esclava (1973), todas ellas obras dedicadas a diseccionar las contradicciones del “milagro alemán” a través de los padecimientos y desventuras de diversas antiheroínas— hasta aquellos, los reseñados a continuación, que nos proporcionan una incisiva panorámica de Alemania entre mediados de los años setenta y mediados de los ochenta.  

Ferdinand el radical (1976): O, con mayor propiedad, Ferdinand el duro. El protagonista de la obra —la más convencional de Kluge desde el punto de vista narrativo— es Ferdinand Rieche, un ex comisario que, tras ser expulsado de la policía a raíz de su escaso entusiasmo por las limitaciones impuestas por el estado de derecho, encuentra trabajo como responsable de la seguridad de una planta química. Después de haber demostrado con creces su disparatado celo profesional y su mezquindad personal, Rieche vuelve a ser despedido y se propone poner al descubierto por cuenta propia las lagunas existentes en la protección que reciben los cargos políticos del país. En Ferdinand el radical tenemos, pues, una divertida sátira sobre uno de los personajes prototípicos de la Alemania de la época —y del mundo occidental de la nuestra, digo yo—, el del pequeño-burgués fanáticamente obsesionado con la seguridad. 

Alemania en otoño (1978): Sin duda la obra más conocida de Kluge y del nutrido grupo de directores que colaboraron con él en su realización, Alemania en otoño es una película coral, mitad documental mitad ficción, en la que cada uno aporta su visión personal sobre la crisis en la que Alemania se debatía por entonces a causa de las actividades terroristas del la RAF (o “grupo Baader-Meinhof”). El filme da comienzo con el entierro de Hans-Martin Schleyer —líder de la patronal alemana al que la RAF había secuestrado con el propósito de canjearlo por algunos de sus dirigentes encarcelados— y se cierra con el de tres de los miembros de la propia RAF, tras haberse “suicidado” en la cárcel de máxima seguridad donde permanecían recluidos. Entre uno y otro funerales, una sugerente reflexión sobre el trasfondo histórico y sociocultural que había dado pie al surgimiento del sangriento fenómeno de la RAF —cabe destacar la argumentación ofrecida desde su celda por Horst Mahler, uno de los fundadores del grupo— y en torno a los sombríos “efectos colaterales” que tuvo la política antiterrorista del Estado: psicosis colectiva, un brusco recorte de las libertades —aceptado por el grueso de la población—, censura en los medios de comunicación , etc. ¿La aportación de Kluge? Recordarnos que el asesinato no es patrimonio exclusivo de las organizaciones terroristas y citar la disyuntiva entre “socialismo o barbarie” que Rosa Luxemburgo auguró para Alemania.  

El candidato (1980): Realizada también en colaboración con otros exponentes destacados del Nuevo Cine Alemán, con Volker Schlöndorff en este caso, El candidato versa sobre la figura de Franz-Josef Strauss, que en 1980 se postuló al cargo de canciller de la República Federal Alemana en representación de la CDU-CSU, elecciones que acabaría perdiendo frente al socialdemócrata Helmut Schmidt. Poco a poco, y tras mostrarnos el arraigo popular del político bávaro entre los sectores más conservadores del país, El candidato va poniendo al descubierto los numerosos puntos oscuros de Strauss, desde sus corruptelas cuando ostentaba el cargo de ministro de Defensa hasta su relación de amistad y afinidad ideológica con personajes como Augusto Pinochet. Atención al contrapunto que constituyen las imágenes sobre el congreso fundacional de Die Grünen, celebrado ese mismo año en Karlsruhe. 

La guerra y la paz (1982): Destaquemos por último este largometraje, de nuevo un original collage cinematográfico en el que se mezclan realidad y ficción —el guión de los episodios ficticios es obra del escritor Heinrich Böll— y de nuevo fruto de la colaboración de Kluge con Schlöndorff y con el periodista Stefan Aust. La parte más documental de La guerra y la paz plantea las sombrías perspectivas que se le estaban abriendo a la Alemania de entonces con la decisión por parte de Estados Unidos de desplegar los misiles balísticos Pershing II, capaces de alcanzar Moscú. Tras dejar claro que dicha decisión conculca la soberanía alemana, el filme acomete un espeluznante análisis sobre la capacidad destructiva a la que se ha llegado con los arsenales nucleares —“a cada habitante de la Tierra le corresponden cinco toneladas de TNT”—, traza un paralelismo con la crisis de los misiles de 1962 y aborda las manifestaciones pacifistas celebradas por entonces en Alemania, todo ello aderezado con citas de Adorno y con reflexiones sobre diversos aspectos de la guerra, como la proximidad y lejanía en las diferentes formas de matar. En el collage que es La guerra y la paz no faltan tampoco episodios aterradores, como una entrevista con Sam Cohen, el “padre de la bomba de neutrones” —un auténtico demente convencido de la inevitabilidad de la guerra atómica y de la excelencia de su invento por su capacidad para respetar la propiedad al tiempo que permite aniquilar a la población civil, a la que considera “soldados enemigos”—, o la reproducción de un documental de la CBS norteamericana, en que la voz en off nos describe alegremente el escenario donde estaba previsto que diera comienzo la confrontación nuclear en Europa, el pueblo de Hattenbach, que “sobrevivió a dos guerras mundiales pero no lo hará a la próxima”. Un título clave, en definitiva, para entender el ambiente que rodeó a la escalada armamentista registrada en Europa a principios de la década de los ochenta. 

¿Y entre esta última y la de El capital tumbado a la bartola?, os preguntaréis muy razonablemente. Pues no: concluyó tres largometrajes más —El poder de los sentimientos (1983), El ataque del presente al resto de los tiempos (1985) y Miscelánea de noticias (1986)—, y a partir de 1988 se refugió en su estudio de Munich, desde donde se ha dedicado a producir y rodar subversivos programas culturales de índole experimental para la televisión alemana, entre los que la integral incluye Hay que dirigir los grandes imperios como quien fríe pescaditos o Yo fui guardaespaldas de Hitler. No negaréis que original con los títulos el hombre también lo es. 

*   *   * 

Aviso para navegantes: Para haceros con la Integral de Alexander Kluge os libráis esta vez de deambular por alguna de las grandes encefaloplanicies dedicadas a la venta de dvd, porque sólo la vais a encontrar en los cines Verdi o en el apartado “Shop Verdi” de www.cines-verdi.com. 

[Carles Mercadal]

  

La crítica opina (sobre la Integral Alexander Kluge) 

«««««: “Epítome sin resumen”

Lo dice Kluge en una de sus majaradas televisivas: “la substancia humana no se destruye, sólo se hace más espesa”. La estupidez o la ignominia, sin ir más lejos. Aunque –el que ladra no es traidor– si hay algo que estimule, incite y provoque la espesura de la inteligencia, es ver esta delicia de películas de Kluge haciendo de las suyas.  

El perro Gógol (Oficina Soviética para el Cine)

«««««: “Sin posible escurribanda”

¡Que te lo compres, joder!

Fray Metralla (secretario de la Oficina Soviética para el Cine)

«««««: “Interesante, ¿no?”

Es muy sencillo. Verás. La versión musical de Aladdin de Disney vale 30’43 euros por una duración total de 90 minutos, lo que da un coste de 33 céntimos minuto. En cambio, la integral de Alexander Kluge vale 69 euros por una duración de 2.032 minutos, lo que da un coste de 3 céntimos minuto. Está claro: si fuese la factura del teléfono no te lo pensabas ni un cuarto de segundo.

Vladímir Kalashnikov (Oficina Soviética para el Cine)

«««««: “¡Voto a bríos! ¡La obra completa!”

¡Oh, qué cofre más hermoso! Que mal rayo me parta, si en concluyendo esta carta no voy corriendo a adquirirlo!

Hernán Cortés, bibliotecario (Oficina Soviética para el Cine)

«««««: “¡Da buten!”

¿Qué queréis que os diga? Empezó haciendo Brutalidad en piedra y ha acabado provocando taquicardias a los telespectadores no prevenidos denunciando otras brutalidades más actuales. Eso sí, ¡qué no se diga!: con humor, sagacidad e ingenio, para que hagan más daño.

La Puri (Oficina Soviética para el Cine)

 

Foro de webs

Manifestaciones y concentraciones por Gaza

http://www.palestina.cat

http://www.aturemlaguerra.org

En estas webs se puede encontrar información sobre la situación en Palestina.

 

PÁGINAS-AMIGAS

Centre de Treball i Documentació (CTD)
http://www.cetede.org

Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
http://www.ucm.es/info/nomadas

El Viejo Topo
http://www.elviejotopo.com

La Insignia-
http://www.lainsignia.org

Sin permiso
http://www.sinpermiso.info/

 

Revista mientras tanto

Contenido del número 107

 mientras tanto
BCCBBHBCCBBBCBBBCBBBBCCB

2008

107

María Rosa Borràs, in memoriam.  

NOTAS EDITORIALES
¿EL FINAL DEL NEOLIBERALISMO?

Albert Recio

EUROPA SÍ, EUROPA NO
José Antonio Estévez

UNA BRISA FRESCA JUNTO AL CASPIO
Josep Torrel

ARTÍCULOS
Aproximaciones anómicas al campo del género
 

HOMOSEXUALIDAD, MASCULINIDADES, E IDENTIDAD GAY EN LA TARDOMODERNIDAD: EL CASO ESPAÑOL
Oscar Guasch

¿DE LA DESCONSTRUCCIÓN A LA (RE)ESENCIALIZACIÓN? GÉNERO, HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA Y MINORÍAS SEXUALES
Laurentino Vélez-Pellegrini

RECONSTRUIR LA IDENTIDAD MASCULINA: UNA OBLIGACIÓN POLÍTICA
Daniel Gabarró

LA IDENTIDAD DE GÉNERO: DOS REFLEXIONES DESDE UNA PERSPECTIVA TRANS
Andrea Planelles
 

OTROS ARTÍCULOS
MARXISMO Y DESARROLLO
Bob Sutcliffe 

PANE LUCRANDO. OCTAVI PELLISA Y EL QUEHACER REMUNERADO
Josep Torrell

SE HA APAGADO UNA VOZ IMPRESCINDIBLE: RECORDANDO A DAVID ANISI

RESEÑAS
LA IDENTIDAD SEXUAL EN EL EMBUDO DE LA IDENTIDAD DE GÉNERO
Antonio Giménez Merino

GHANDI. UNA ANTOLOGÍA
Pere Ortega 

CITA
 

mientras tanto bitartean mientras tanto mentrestant
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